Altamira es una producción que ha costado 9 millones de euros, y que supone una gran producción para el cine en España (aunque, desde luego, no es uno de sus proyectos más ambiciosos ni de lejos). Esta coproducción entre España, Francia y Estados Unidos, ha sido rodada en ingles, y ha sido dirigida por un director de cierto prestigio en sus años mozos como Hugh Hudson, director de la famosa Carros de Fuego y de la estupenda Greystoke, la leyenda de Tarzán (película, ésta última, a la que tengo bastante cariño), que no había vuelto a dirigir una película desde que estrenara “Soñé con África” en el año 2000, quince años de parón cinematográfico como quién dice. Y tras una producción que comenzó en 2014, llega ahora a nuestras pantallas una producción que, por sus primera imágenes, no daba una impresión demasiado halagadora de la producción, sinceramente, y una vez visto el resultado (del que por cierto, ha sufrido una críticas bastante negativas) puedo decir que, ni resulta tan mala como están diciendo, ni resulta tan buena como una producción de esta calibre y con semejante material podía ofrecer.

A finales del s. XIX, un arqueólogo y científico amateur, Marcelino Sanz de Sautuola (Antonio Banderas), y su hija de 8 años, María( Allegra Allen), descubrieron en Cantabria una de las obras prehistóricas más importantes de la Historia: las pinturas de Altamira. Lejos de proporcionarle honor y gloria, su deslumbrante contribución a la historia le enfrentó sin embargo con la indiferencia y el escarnio de la comunidad científica de la época. A pesar de sus esfuerzos por demostrar la veracidad del descubrimiento, Sautuola fue acusado de falsificación por el francés Émile Cartailhac, la máxima autoridad en Prehistoria del momento.Al paso de los años y superado por las evidencias, Cartailhac publicó el texto Mea Culpa de un Escéptico, en el que reconocía el hallazgo y su importancia mundial, pero el texto llegaba tarde a devolver el honor a Marcelino.

Voy a contaros una anécdota para que os hagáis una idea hacia quién va destinada la película: la proyección a la que asistí, cuya sala estaba a rebosar, estaba plagada de un público que no bajaba de los 70 años (salvo mi caso, lo cual era realmente extraño aunque divertido también) y los comentarios una vez terminada la proyección es que salieron la mar de satisfechos. ¿Por qué digo esto? Porque Altamira es el ejemplo perfecto de cinta de fácil visionado, sin ningún tipo de riesgo autoral que se dedica a contar la historia sin muchas complicaciones y dejando que su narrativa directa y sencilla, consiga que sea entendible para todo tipo de espectadores, ¿es algo negativo? Sinceramente no, pues lo cierto es que la película consigue entretener con bastante facilidad, dejando que su academicismo y sus buenas maneras hagan lo propio con una historia que no se aleja del típico biopic resultón que, una vez la ves, la olvidas, aunque en su camino haya conseguido distraerte.

Y parte de ello es un ritmo que va directo al grano, sin segundas intenciones, aunque resulte montado por un piloto automático, funciona por una narrativa clásica y eficaz, pero eso conlleva también a una falta de garra en su historia que va notándose a medida que avanza el film, sin que existan picos de interés. El filme resulta plano en ese sentido, y no resulta ni emocionante ni demasiado atrayente para que el espectador se sienta fascinado ante la historia que está relatando, también, debido a que su libreto está plagado de lugares comunes al igual que sus personajes. Como dije antes, distrae, porque este tipo de producciones al final funcionan por no salirse por la tangente, pero aquí se nota una falta de pasión por el proyecto que se nota en unos personajes que son el estereotipo llevado al máximo sin que los profundice demasiado. Lo que puede salir beneficioso (ir directo al grano) también puede salir perjudicado (no salirse de lo preestablecido), y la mezcla de ambas hacen que el relato sea acomodado en todo momento.

Respecto al reparto, hay de todo tipo, pero he de decir que uno de los mayores valores de la película es el carisma de Antonio Banderas, el actor malagueño consigue poner énfasis y pasión a su personaje en el que se nota que disfruta con él, aportando la vitalidad y energía que la película no sabe dar, y resulta convincente en todo momento. No puedo decir lo mismo de Rupert Everret, y no por su interpretación, que hace lo que puede, sino ante una caracterización del personaje que es casi cómico (he leído en algunos sitios su parecido con el villano de El jorobado de Notre Damme de Disney…no es NADA exagerada la comparación) y al que es muy difícil creer por un libreto (y una caracterización) que se lo pone bastante difícil. Respecto a Golshifteh Farahani, que interpreta a la esposa de Marcelino, podría decir que es la desgana personificada, la falta de garra con la que aborda su personaje resulta evidente en todo momento, y no cambia de gesto ni de actitud en toda la película, resultando una interpretación plana. En cuanto a la pequeña Allegra Allen resulta eficaz, debido a su corta edad, y no resuelve del todo mal sus escenas. Destacar las apariciones breves de Irene Escolar, Tristan Ulloa y Javivi, pero sus escenas son de paso, nada más.

Con una fotografía que sabe resaltar en determinados momentos los bellos paisajes de Cantabria para que así la producción luzca más bonita (lo hace correctamente, sin más), un diseño de producción estupendo (aquí SÍ han estado a la altura, con un trabajo de ambientación excelente…los trajes de época y los decorados de la cueva son excelentes) y una banda sonora de Mark Knopfler y Evelyn Glennie correcta (acompaña bien a las imágenes, sin más), Altamira es una producción que se deja ver. Desde luego, es un filme que parece de sobremesa, más que una película para estrenar en cines, pero tiene el beneplácito de que consigue entretener en su justa medida sin que tengamos la sensación de perder el tiempo, con una historia de nuestro pasado que resulta curiosa para los desconocedores sobre la verdadera historia de este descubrimiento. Quien quiera ver hallazgos más profundos autorales tendrán que esperar para otra ocasión…ni tanto, ni tan poco.

Nota El Blog de Cine Español: 4,5/5.

Manu Monteagudo

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