
Tras su nominación al Goya en 2023 por Trazos del alma, el cineasta Rafa Arroyo vuelve a colocarse entre los nombres más destacados del documental español con EMILIA, una pieza que convierte la empatía en acción y que compite este año por el Goya a Mejor Cortometraje Documental.
En un momento en que los discursos de odio crecen y los derechos de los más vulnerables se tambalean, EMILIA irrumpe como un testimonio urgente, valiente y profundamente humano. Lejos de ofrecer una mirada distanciada, el documental se compromete con una realidad que atraviesa a miles de jóvenes migrantes: al cumplir 18 años, el sistema de protección del Estado les da la espalda, dejándolos sin apoyo, sin recursos y sin redes.
Ante ese abandono estructural, Emilia Lozano —activista por los derechos humanos y el feminismo— ha levantado una red de apoyo real. Ha convertido su propia casa y su ONG Somos Acogida en un refugio diario, donde los cuidados no son un concepto teórico, sino una práctica política y emocional.
Una historia real contada sin filtros
Rodado entre Puebla de Almoradiel (Toledo) y Madrid, EMILIA evita el artificio y apuesta por una puesta en escena cercana, íntima, casi invisible. La cámara no juzga, acompaña: muestra vínculos, gestos, conversaciones, decisiones. La fuerza del documental reside precisamente en eso: en el respeto a los tiempos reales, a los silencios, a la convivencia que sostiene una red afectiva cuando el sistema falla.
Rafa Arroyo, con su estilo sobrio y honesto, y una gran sensibilidad, vuelve a demostrar que se puede hacer cine comprometido sin caer en el panfleto. Ya lo hizo con Trazos del alma y ahora, con EMILIA, reafirma su voluntad de contar lo invisible desde dentro. En sus propias palabras, el documental es una forma de “resistir al odio con humanidad”, una declaración que atraviesa toda la película.
Impacto social, recorrido internacional y respaldo del público
Lejos de ser un fenómeno aislado, EMILIA ha sido reconocida en más de 70 festivales internacionales, acumulando 20 premios en certámenes especializados en derechos humanos, documental y cine social. Su paso por estas citas demuestra que la historia de Emilia Lozano no es solo relevante en España: su mensaje trasciende fronteras porque la lucha por la dignidad y la acogida es global.
A eso se suma el respaldo del público. En la plataforma Filmin, EMILIA acumula ya más de 700 valoraciones y una nota media de 8,9, cifras inusuales para un cortometraje documental. Esta respuesta revela algo esencial: la necesidad colectiva de conectar con historias que, como esta, emocionan, despiertan conciencia y movilizan.
Emilia no es solo una protagonista, es un símbolo
Más allá del retrato personal, EMILIA plantea una pregunta que interpela directamente al espectador: ¿qué estamos haciendo, como sociedad, frente al abandono institucional de quienes más nos necesitan?
La respuesta, en este caso, no viene de las políticas públicas ni de los discursos institucionales. Viene de una mujer que decidió no mirar hacia otro lado. De una comunidad que se construye desde el afecto y el compromiso. De un documental que convierte esa elección en una obra cinematográfica profundamente conmovedora
EMILIA no es solo candidata al Goya: es una de esas películas que marcan porque nos obligan a mirar de frente lo que muchas veces preferimos ignorar. Y lo hace con respeto, con fuerza y con una humanidad que atraviesa la pantalla.




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