ENTREVISTA A JOAQUÍN CARMONA, DIRECTOR, Y SALVADOR SERRANO, GUIONISTA Y ACTOR, DE LA PELÍCULA “ÚLTIMAS VOLUNTADES”

Con sus candidaturas a los Premios Goya, a mejor dirección novel, y a mejor actor revelación, respectivamente, Joaquín Carmona Hidalgo y Salvador Serrano siguen impulsando su película “Últimas voluntades”, protagonizada por Fernando Tejero, con la ilusión y tesón con los que comenzaron, hace casi una década, el proyecto. Aquí nos lo cuentan.

– “Últimas voluntades” es un proyecto muy importante para vosotros porque con él sois candidatos a mejor dirección novel y mejor actor revelación. ¿Cuál ha sido su historia hasta estrenarse?

Salvador Serrano. – Yo además de interpretar un personaje, soy coguionista junto con Helio Mira. El guion actual parte de una primera versión que escribí hace ocho años, con ese guion me fui a ver a Joaquín. Con él había colaborado en varias ocasiones con mucha complicidad y le propuse levantar el proyecto. A partir de ese momento nos pusimos a trabajar en la financiación, al equipo se fueron incorporando otros compañeros. Uno de ellos, Dani Moncho, conocía a Fernando Tejero y a Nerea Camacho y les pasó el guion. Fernando apostó por el proyecto desde el primer momento, al igual que Nerea, lo que supuso un impulso muy importante. Después se incorporaron otras dos productoras, Maskeline y La Charito, y junto con la nuestra, Biopic Films, conseguimos levantar el presupuesto. Han sido años duros de trabajo, pero muy satisfactorios. Hemos conseguido estrenar un largometraje que ha sido muy bien acogido por el público y la crítica, con un reparto de lujo y un equipo técnico maravilloso. Y esto nos da la oportunidad de que Joaquín y yo seamos candidatos a los premios Goya, él como mejor director novel y yo como mejor actor revelación y guion original, algo que era un sueño cuando iniciamos este camino.

Joaquín Carmona Hidalgo.- La historia de este proyecto, al igual que la propia historia que narra la película, ha estado llena de obstáculos, de puertas cerradas y del universo diciendo NO. Pero también ha sido una historia de romper barreras, de sortear baches y de no darse por vencidos. Últimas voluntades ha sido mi vida los últimos 8 años. Cuando Salvador Serrano vino a verme con un guion en las manos, sabíamos que iba a ser un camino largo y lleno de dificultades. En estos 8 años, el proyecto ha dado varios giros, empezando por el guion, que sufrió cambios drásticos con la incorporación de Helio Mira; personas que se quedaron por el camino. Incluso ya habiendo arrancado el rodaje, tuvimos que interrumpirlo por el Covid, con una pérdida económica monumental y teniendo que sustituir a tres actores y actrices del elenco principal. Tal vez por tantas dificultades estamos tan agradecidos a la vida por haber podido llegar hasta el final y valoramos muchísimo estas candidaturas que algún día fueron un sueño lejano.

– Joaquín, ¿cuál es la sensación al ser novel como director de largometrajes y ver que por fin has rodado tu primera película?

Son muchas e indescriptibles, rodar tu ópera prima. Alcanzar tu sueño, después de tantos años de sacrificios y de incertidumbre… Pero destacaría tres por encima de todas: paz, orgullo y agradecimiento. Paz, porque tienes la sensación de haber hecho lo correcto, lo que había que hacer. Orgullo de haber tenido la constancia y no haber arrojado la toalla en los peores momentos. Y de haber conseguido algo para lo que llevaba preparándome toda la vida. Y agradecimiento a todas esas personas, necesarias, que han confiado ciegamente en mí, en mi propuesta, en mi equipo, que me acompaña desde mis primeros cortometrajes. El proyecto se ha hecho grande y haber podido trabajar con libertad y sentir esa confianza de absolutamente todo el mundo es un lujo que me hace estar enormemente agradecido.

– Salvador, ¿qué hitos, personajes, papeles, destacarías, que han sumado para Últimas voluntades?

Mi personaje en Últimas voluntades es el antagonista, un malo sin escrúpulos y con cero empatía. A lo largo de mi trayectoria como actor, tanto en audiovisual como en teatro, he hecho varios “malos”, personajes que me gusta interpretar, tal vez sea porque están muy alejados de mi forma de ser. De los “malos” que he interpretado hay dos, uno en teatro, este era el represor en una versión del Cerco de Numancia que estrenamos en una sección del Festival de Almagro. Un personaje nada empático y con un desprecio brutal hacia sus semejantes y que me deparó muy buenas críticas. Y otro en Acacias 38. Este era un personaje no tan despiadado, pero que no tiene ningún reparo en acuchillar a su compañero de celda con tal de conseguir su objetivo. A nivel general, el cine está plagado de personajes rastreros que siempre sirven de inspiración.

– ¿El thriller es uno de los géneros que más os gustan? ¿Qué peculiaridades especiales, que siguen alimentando al género, tiene Últimas voluntades?

Joaquín: Sí, el thriller es uno de los subgéneros que más me gustan como espectador y creador, ya que considero que ofrece muchas posibilidades para desarrollar un cine que aúne el interés del público con una propuesta de autoría personal que puede funcionar muy bien. En Últimas voluntades, creo que la peculiaridad que la hace especial es que toca temas habitualmente reconocibles en drama enmarcados en un tono de thriller que hace aún más descarnadas las situaciones que plantea. Esta combinación de géneros, subgéneros y tonos enriquecen la propuesta y acercan al espectador nuevos puntos de vista sobre problemáticas que, en realidad, son universales.

– El plantel de actores es magnífico. ¿Cómo fue vuestro trabajo en esa línea desde el guion? Teníais claro a Fernando Tejero, Carlos Santos, Adriana Ozores…?

Salvador: Fernando Tejero y Nerea Camacho se interesaron por el proyecto en sus etapas iniciales, por lo que en las sucesivas revisiones del guion trabajamos con ellos como referentes. Oscar Casas, Carlos Santos y Adriana Ozores se incorporaron cuando el guion ya estaba en sus versiones definitivas, y no tuvieron ninguna duda de engancharse al proyecto. Y, ahora, visto el resultado, han conseguido hacer suyos los personajes. Da la impresión de que se escribieron para ellos, lo que habla muy bien de su calidad como intérpretes.

Joaquín: Fernando fue el primero en sumarse a la aventura, en los inicios del proyecto. Nunca llegamos a plantear ningún otro actor para el personaje. Fue él desde el principio hasta llevarlo a cabo. Algo parecido pasó con Nerea, con la diferencia de que su personaje cambió drásticamente con la reescritura que le hicimos al guion en un punto del proyecto. Carlos, Óscar y Adriana se sumaron poco tiempo antes del rodaje y ha sido un auténtico acierto trabajar con ellos porque generan una energía en sus personajes y en las relaciones entre ellos que creo que tienen mucho carisma. Son interpretaciones difíciles de olvidar después de ver la película.

– Y en el terreno técnico, ¿cuáles han sido las dificultades más duras?

Joaquín: Nuestras mayores dificultades vinieron en la fase de financiación y de preproducción, con el parón por Covid que he comentado anteriormente. Lo que es el rodaje, fue muy bien. Pudimos disfrutarlo mucho. Se generó gran ambiente entre el equipo y una energía muy “bonica”, como decimos por aquí. Tal vez la dificultad más dura fue la lluvia y la calima. La lluvia, porque llovió muchos días y algunos de ellos fueron muy inoportunos. Aunque también dio lugar a muchas bromas, ya que en Murcia llueve muy poco y durante nuestras semanas de rodaje llovió muchísimo. Y la célebre calima, ese cielo naranja que nos hizo cambiar nuestro plan de rodaje, ya que estuvo presente durante varios días, para no parecer que estábamos rodando Blade Runner o Dune, en lugar de Últimas voluntades.

– La música la firma Carla F. Benedicto, ha ganado la medalla de bronce de los Global Music Awards y ha sido nominada en los Hollywood Music In Media Awards. ¿Qué destacaríais de vuestro trabajo con ella y el resultado?

Joaquín: Carla y yo nos conocemos desde hace muchos años. Hemos hecho cortometrajes juntos y hemos crecido como profesionales de la mano. Ha sido su ópera prima también, y jamás me planteé trabajar con otra compositora. Mi confianza en ella es total y sabía que merecía una oportunidad para demostrar todo su talento. La vida es para los valientes y mi gente de siempre, la que ha hecho mis cortos y mis proyectos más pequeñitos, tenían que estar en Últimas voluntades. No les cambio ni por todos los oscarizados del mundo.

En cuanto al resultado, ahí están esos premios y esas nominaciones tan importantes que lo resumen todo. Aparte, trabajar con gente a la que quieres es un plus a algo que ya es bonito de por sí. Carla y yo estuvimos trabajando en la música un verano entero, entre risas y confidencias, y guardo un recuerdo muy entrañable del proceso. Ella iba componiendo y me escribía auténticos tratados de la intencionalidad de las decisiones de las piezas y yo le iba matizando cosas y aprobándolas. No puedo estar más contento y satisfecho con el resultado. La música de Carla me llega, me emociona y es perfecta para transmitir lo que yo quería. Y tengo la sensación de que ha sido muy fácil. Nos entendemos con la mirada. Además, me alegra que su primera película haya sido conmigo, porque eso ya queda ahí para siempre, y sé que ella va a llegar muy lejos. Ya lo está, de hecho, y espero que volvamos a darnos otro viaje muy pronto.

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