CRÍTICA “LA SOMBRA DE LA LEY”: UNA DE LAS MEJORES PELÍCULAS ESPAÑOLAS DEL AÑO 2018

El anarquismo ha regalado algunas películas interesantes a la filmografía española, aunque no ha sido demasiado explotado. Quizás por ello el director gallego, Dani de la Torre, ha decidido en su segunda película, La sombra de la ley (2018), meterse de lleno en la turbulenta Barcelona de los años veinte, en la que los violentos enfrentamientos entre anarquistas y sicarios eran habituales. La película se inicia con la llegada del policía Aníbal Uriarte (Luis Tosar) a su nueva comisaría, desde la que asistirá en primer plano a las corruptelas de sus compañeros y a la lucha incansable de los más pobres y de las mujeres por ganar algunos derechos básicos. Derechos que las clases dirigentes no quieren compartir y que serán motivo de sucios intentos de manipular a la opinión pública.

En El desconocido, su debut en el largometraje, Dani de la Torre destacó por su gran dominio del ritmo narrativo y su capacidad para generar una tensión constante en el espectador, que se frotaba las manos preguntándose qué iba a pasar con ese Luis Tosar adherido a un inmenso todoterreno. Aquí, en La sombra de la ley, se percibe la gran capacidad de planificación de las escenas del realizador, con elaborados planos secuencias y luchas coreografiadas, que no por ello dulcifican la muerte, pero el tono general es muy diferente. Esta película tiene un calado social mucho mayor, por mucho que en El desconocido se quisiera elaborar una moraleja final, y un despliegue visual tremendamente ambicioso. La Barcelona de los años veinte con sus tugurios y sus locales de entretenimiento están majestuosamente recreados. Sin pasar por alto la multitud de planos generales de una belleza innegable que dotan de gran verosimilitud al conjunto. Como puntos negativos quizás el metraje es excesivo y hay momentos en los que la acción transcurre a ritmo de caracol, fruto posiblemente de un guion que tiene sus altibajos y que impide poder describir a la cinta como una obra redonda.

No obstante, altibajos aparte, la cinta resalta al proyectar un mensaje que no resulta en absoluto trasnochado, ya que al fin y al cabo se está hablando del eterno ascensor social al que unos nunca tienen acceso y de la forma de contestar a esta injusticia. ¿Se debe contestar con las armas o con el diálogo sosegado? Hay anarquistas que creen en la resistencia pasiva, pero otros no piensan igual y están agotados de transigir y poner la otra mejilla. Sara (Michelle Jenner), una joven con firmes convicciones y determinación, es la hija de uno de los líderes anarquistas que apuestan por medidas conciliadoras y que tienen fe en la extensión imparable de sus principios reformadores. Pero Sara no solo tiene que enfrentarse a las desigualdades por cuestiones de clase, sino que además debe sufrir la discriminación por su condición de mujer. Un doble castigo que sin embargo no frena sus ansias de cambio y que sirve de contrapunto a la situación de Lola, el otro personaje femenino de la cinta que sufre en sus carnes las mayores discriminaciones. Lola actúa y canta en el local de un supuesto barón alemán y es prostituida sin miramientos por éste. Por todo ello, Sara sabe que por muchos clavos que le pongan en las suelas de los zapatos su lucha es necesaria y su sacrificio casi inevitable. Desde luego merece mención la interpretación de Michelle Jenner que se aleja de los personajes cándidos para meterse de lleno en la piel de una mujer fuerte, de principios y con las ideas muy claras. Una mujer que no necesita ser salvada por nadie y a la que los supuestos príncipes azules no consiguen engañar. A su lado obviamente destaca la figura de Luis Tosar que clava a un personaje oscuro, solitario y atormentado. Un tipo ambivalente que nunca se sabe muy bien de que pie cojea. La vertiente más cómica la aporta Ernesto Alterio, con un policía de mano larga y cerebro pequeño y en este reparto coral merece una mención Manolo Solo que está magnífico en la figura de un amanerado hombre de negocios, capaz de venderse al diablo si es necesario.

Porque la sociedad aquí representada es una sociedad sin ley, donde la policía está corrompida y los que deben ejercer la política están más pendientes de montar conspiraciones, lo que lleva a pensar que en este mundo no tiene cabida la esperanza. De hecho la historia de España tuvo de todo menos esperanza con la dictadura de Primo de Rivera, la brutal guerra civil y la horrorosa dictadura de Franco. Quizás el único personaje que dota de cierta esperanza al conjunto es Aníbal. No por su moral o sus grandes principios, pero en su ambivalencia se ve un resquicio. Él ha sufrido las guerras en su propio cuerpo e intenta evitar mayores enfrentamientos. Es cierto que Sara es el ser puro con convicciones, pero en una sociedad tan lúgubre y corrupta solo un tipo de vuelta de todo puede dar la vuelta a la tortilla o por lo menos intentarlo.

Nota El Blog de Cine Español: 8

Laura Acosta

8 thoughts on “CRÍTICA “LA SOMBRA DE LA LEY”: UNA DE LAS MEJORES PELÍCULAS ESPAÑOLAS DEL AÑO 2018”

  1. Lo del “anarquismo no demasiado explotado”…
    Quizá “explotar” no es el verbo más idóneo.

    Ju ju ju.

  2. Pues sí lo que se viene leyendo por Twitter desde hace semanas pedazo de notaza!! Pero aún así ya comentaremos… A ver si hace la taquilla que merece!!

  3. Tal vez sea similar a la peli “El caso Savolta” que trata de la misma época y de la lucha entre la patronal y los anarquistas.Iré a verla.

  4. Época dura e interesant y, por lo que se lee en esta crítica, también interesante la cinta. Queda apuntada.

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