Según el relizador de “Dead Slow Ahead“, Mauro Herce, “hemos imaginado que rodábamos el último navío de la humanidad; uno donde su tripulación no se ha dado cuenta del fin del mundo y sigue ejecutando acciones mecánicas, subordinadas a las necesidades de ese monstruo de acero flotante que alimentan hasta la inconsciencia. Nos adentramos en el retrato de esta pesadilla tan contemporánea, sin ningún ánimo de denuncia o panfleto sociológico. Su cometido es otro, alcanzar las imágenes más primitivas y esenciales de ese universo”. Y, desde luego, razón no le falta, porque “Dead Slow Ahead” es uno de los documentales y ejercicios experimentales más extraños y suicidas pero a la vez fascinantes e hipnótico de los últimos años (y hablo a nivel general).

Un carguero atraviesa el océano. Nuestra mirada se adentra en la cadencia hipnótica de los engranajes, que revelan el movimiento continuo de una maquinaria devorando a sus obreros: los últimos gestos del viejo oficio de los marineros, desapareciendo bajo el ritmo autómata del siglo XXI. Quizá se trate de una nave a la deriva, o del último ejemplar de una especie en extinción. No lo sabemos, pero los motores siguen girando, imparables.

Dead Slow Ahead” es, sin duda alguna, uno de los documentales más extraños que he visto en mi vida. Extraño porque, inconscientemente, uno se pregunta si lo que está viendo es una auténtica tomadura de pelo o uno de los ejercicios experimentales más brillantes de los últimos años, ya que si uno se deja llevar por las imágenes y las sensaciones que va creando la película, el espectador se sentirá atraído hacia una historia donde la imagen y el sonido lo es todo, utilizando su recurso más primario para embaucar. Sorprende la capacidad de fascinación que su creador va fomentando paulatinamente gracias a sus impresionantes imágenes, que van creando una atmósfera que va enrareciéndose de manera, que, más que un documental, parece que estemos asistiendo ante un relato de misterio y de suspense en la que sus escenarios nos transmiten una opresión y una sensación de irrealidad (casi de película de ciencia ficción). Y eso que lo único que vemos es la rutina de un carguero…ni más ni menos. De ahí el mérito de conseguir cierta hipnosis con el espectador ante un documental sin diálogo (hablan un par de veces…y ya, y de forma justificada para dar sensación de que están apartados del mundo).

Su director es cierto que plantea su carguero como si de una nave espacial se tratara, alejados de toda humanidad y formando su propio microuniverso dentro de ese barco, el auténtico protagonista de este documental. Ahora bien, es una película que para el público medio resulta un auténtico suicidio, ya que los espectadores no están acostumbrados ante un tipo de cine tan experimental y tan valiente donde, primero, su historia se basa en la rutina de un carguero, segundo, no hay personajes humanos y tercero, no se habla durante la proyección. Está claro que no está destinada para ese tipo de público, pero créanme, que consigue unas sensaciones que pocas películas han conseguido despertar en el interior de cada uno utilizando los elementos más primarios: imagen y sonido. Y a través de estos elementos Mauro Herce va creando una atmósfera enrarecida que consigue crear una inquietud, como si algo extraño les fuera a ocurrir o un ente maligno rodeara a todo el carguero.

Podría hablar sobre las mil sensaciones que va creando “Dead Slow Ahead”, pero estaría extendiéndome de forma reiterativa una y otra vez, ya que más que explicarla, hay que sentirla y vivirla. Solamente destacar de forma objetiva una IMPRESIONANTE fotografía que sabe sacar unas imágenes espectaculares y maravillosas de su carguero de manera que estamos absortos e hipnotizados ante la sucesión de planos e imágenes que van sucediéndose. Por el resto, solo decir que “Dead Slow Ahead” me ha parecido el documental más extraño y a la vez más fascinante que he visto en muchísimo tiempo por la valentía, el riesgo y el coraje de crear un planetamiento semejante y llevarlo a cabo de forma tan primaria pero a la vez muy conseguida. Lo dicho…inexplicable y digna de ver y sentir.

Nota El Blog de Cine Español: 6.

Manu Monteagudo

El tráiler:

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Según el relizador de 'Dead Slow Ahead', Mauro Herce, “hemos imaginado que rodábamos el último navío de la humanidad; uno donde su tripulación no se ha dado cuenta del fin del mundo y sigue ejecutando acciones mecánicas, subordinadas a las necesidades de ese monstruo de acero flotante que alimentan...