He de admitir que nunca he sido un gran seguidor de la obra de José Escobar Zipi y Zape, que publicó su primera publicación en 1948. Estos tebeos, que seguían las travesuras de un par de hermanos bastante traviesos, resultaban bastante irreverentes para la época, alcanzando muy pronto su fama que incluso dió lugar a una película en 1981 que, por desgracia mía, tuve la ocasión de visionar, y cuyo resultado fue lamentable como poco (en serio, es para echarla a la hoguera de lo mala que es…no pude ni finalizar su terrible visionado). Es cierto que nunca han contado con mi especial simpatía, pero cuando en 2013 estrenaron una nueva propuesta de estos personajes famosos, lo cierto es que despertó cierta curiosidad, ya que parecía una propuesta aventurera mas propia de los años 80 que de los propios tebeos, y lo cierto, es que su resultado, además de resultar bastante exitoso en lo económico, dio como resultado un film simpático por su nada descarado homenaje a un cine infantil y venturero, el de los 80, que pocas veces hemos tenido la oportunidad de ver en nuestro país. Ahora, tras el éxito de su primera entrega, nos llega la segunda parte que sigue las mismas pautas de su predecesora, lo cual termina por ser un film bastante simpático y entretenido que, sin duda, hará pasar un buen rato a los mas pequeños de la casa

Llegan las navidades y Zipi y Zape la vuelven a liar parda. Esta vez la travesura es tan grande que son castigados sin vacaciones y obligados a acompañar a sus padres a lo que parece ser un aburrido viaje en barco. Para su sorpresa, el destino es una espectacular y remota isla. Una terrible tormenta les obliga a refugiarse en la mansión de la divertida señorita Pam, donde niños sin familia disfrutan de un paraíso sin reglas. Ayudados por Pipi, Maqui y Flequi, los hermanos descubren que la repentina desaparición de sus padres en medio de la noche guarda relación con el secreto que encierran la misteriosa isla y sus extraños habitantes.

Zipi y Zape y la isla del Capitán no engaña a nadie. Si has visto la primera entrega, este nuevo episodio sigue la misma tónica de su predecesora, y esto es, un relato de aventuras infantil, algo gamberro (a juego con los personajes), que no tiene ningún miedo es ser lo que es. Su total falta de pretensiones es lo que mejor la define como pasatiempo, y en todo momento es tan consciente de lo que es, que finalmente, el espectador se rinde ante un entretenimiento la mar de correcto que, a pesar del público al que va destinado (el infantil y que seguramente se lo pasará de maravilla), no reniega del adulto al incluir una serie de guiños a personajes míticos de la literatura que , aquí un espectador, no se esperaba encontrar y, que están mejor metidos en la historia de lo que cabía esperar.

En ese sentido, Óskar Santos sabe mantener bastante bien el equilibrio que, al igual que la primera Zipi y Zape, no se tambalea por lo claro que toma el rumbo a seguir (una aventura desprejuiciada), manejando sus elementos con el suficiente equilibrio para que la producción no se vaya al garete, y lo cierto es que se rodea de un excelente equipo que consigue que, Zipi y Zape y la isla del Capitán, tenga un acabado visual estupendo, destacando principalmente un diseño de producción maravilloso que, es de lo mejorcito que ha dado nuestro país en bastante tiempo (desde luego, su presupuesto esta bien invertido). Todo acompañado de un ritmo bastante bien medido (apenas sufre grandes altibajos), unos efectos visuales mejor acabado de lo que cabría esperar (véase el clímax final), unos efectos de maquillaje impecables (ese gorila), una fotografía que juega con los colores de forma excelente (atención a las escenas nocturnas) y una banda sonora de Fernando Velazquez fantástica que enfatiza el espíritu aventurero del que hace gala el film.

Cierto es que algunos de sus actores protagonistas menores terminan por chirriar un poco al resultar algo forzados por su poca experiencia (en especial su dúo protagonista), aunque cabría destacar a la que interpreta a Zipi, pues rezuma encanto por los cuatro costados, pero tampoco molesta demasiado, pues no resultan interpretaciones horrendas, ni mucho menos. Afortunadamente la parte adulta, consciente de la película en la que están se lo pasan genial, sobre todo una Elena Anaya que disfruta del personaje de principio a fin (y se nota que se siente cómoda todo el rato) y una Goizalde Nuñez excelente cuyo papel posee los momentos mas cómicos de todo el relato (su presentación no puede ser mejor).

Zipi y Zape y la isla del Capitán no decepcionará a todos aquellos que disfrutaron con su precedente. En esta nueva entrega se sigue una pauta similar, corrigiendo ciertos errores del pasado, mostrándose más compacta y, por qué no decirlo, algo más redonda y consciente de su condición de puro pasatiempo infantil repleto de aventuras y diversión. Es cierto que no resulta apasionante, pero si he de decir que me mantuve entretenido durante sus mas de 90 minutos y cuyo resultado, pudo haber sido mucho peor. Desde luego, estas entregas de Zipi y Zape tienen el suficiente tirón comercial para realizar nuevas entregas llenas de aventuras que, sin ser una maravilla, sí que resultan la mar de correctas, bien ejecutadas y muy simpáticas. Pocos productos infantiles (y menos en nuestro país) pueden presumir de ello, y si crean nuevas películas de estos personajes, mientras sigan por la misma tónica de estas producciones, pueden contar con mi entrada de cine.

Nota El Blog de Cine Español: 6,5.

Manu Monteagudo

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