CRÍTICA “LAS LETRAS DE JORDI”: EN BUSCA DE UNA EXPLICACIÓN

Maider Fernández Iriarte encandila con su ópera prima; un retrato en clave positiva acerca de un personaje al que fácilmente se le coge cariño, una oda a la amistad como anclaje y a la fe como vehículo para hallar respuestas.

Jordi tiene 51 años y nació con parálisis cerebral. No puede hablar pero se comunica mediante una tabla. Es un hombre muy religioso y cada año realiza un viaje al Santuario de Lourdes, donde espera volver a conectar con Dios, que le habló cuando tenía 21 años y lleva una larga temporada sin decirle nada.

En realidad, esta sinopsis se queda corta, “Las letras de Jordi” lo que hace es presentarnos a un protagonista entrañable y nos deja acompañarle, casi de manera observacional, en sus diferentes citas con la directora de la película, que lo va interrogando acerca de distintas cuestiones. He aquí una de las cualidades de este documental, ir disfrutando y apreciando cómo Maider y Jordi se van haciendo amigos y van estrechando lazos. Lo que al principio parece un mero juego de entrevistas, poco a poco, se va convirtiendo en una reflexión profunda e intensa acerca de la fe y la comunicación. Frente a nosotros asistimos a una intimidad que consigue hacernos sentir cada uno de los pensamientos de Jordi.

Habiendo semejante sinceridad en cada uno de los planos, se hace difícil escribir una crítica acerca de esta película. “Las letras de Jordi” no reinventa la rueda, pero tampoco lo pretende, simplemente desea presentar a un personaje y su problemática; ya está, sin más. En su aparente simpleza radica su grandeza. Es imposible no enamorarse de la naturalidad de Jordi, los momentos con su madre; o la sinceridad de la directora, Maider Fernández, que nos deja apreciar momentos que, seguramente, en rodaje pensaba cortar en edición. Semejante transparencia se agradece y le hace subir puntos.

Con todo, habrá espectadores que, a raíz de algunas de las escenas de la película, abran un debate acerca de la ética en el documental. Y es que la línea en este tipo de retratos es muy fina, ¿qué mostrar y qué no? ¿Hasta qué punto hay que exponer al personaje? La “manipulación” de la directora en algunas escenas se hace palpable a simple vista y habrá quién hubiese preferido una realización menos participativa. Pero es el talento de Maider Fernández el que convierte todos esos posibles puntos débiles en valores que levantan el documental.

“Las letras de Jordi” es una mirada cercana e intimista de un personaje que busca justificación a su enfermedad; un propósito a su vida. La película navega más allá del camino de la fe. Pone en valor el uso de la palabra; no solo para comunicarnos, también para amarnos los unos a los otros.

Nota: 6

Una crítica de Toni Sánchez Bernal

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