Película Ágora 

Ayer por la tarde fui al cine a ver la película de la que todo el mundo habla ahora, para bien o para mal, y debo decir que no llegó a emocionarme en ningún momento. Quizás, por el hecho de que Amenábar quiera contar tantas historias (el crecimiento del cristianismo, la lucha entre religiones, el fanatimo, la incultura del pueblo, la historia de la biblioteca de Alejandría, el amor de Hipatia por la astronomía, el amor del esclavo por su ama, el amor de un alumno por su profesora) el espectador nunca llega a meterse dentro de la película y sentir sus emociones.

Os recuerdo que gran parte del presupuesto de Ágora, unos 50 millones de euros, se han gastado en recuperar la Alejandría del 391 D.C., creando unos magníficos decorados a la antigüa usanza y no usando tanto el CGI, como nos tiene acostumbrados el nuevo Hollywood. Esta parte está bien lograda y nos traslada a la mítica Alejandría con su biblioteca y faro, también míticos, donde se ubican los personajes de esta película que, tampoco llegan a emocionar, ni siquiera, la ganadora de un Oscar como Rachel Weisz en su interpretación de Hipatia, la primera mujer astronóma de la historia. Ni ella, ni Orestes (Óscar Isaac) ni Davo (Max Minghella) logran emocionar con sus personajes. No sé si será por culpa del doblaje pero no enganchan y mira que lo tienen fácil en su lucha por elegir entre su amor por Hipatia o arrodillarse ante los designios de su fe cristiana.

Por otro lado, estamos ante una película muy correcta, cuyos temas sobre la religión se pueden extrapolar todavía a nuestro tiempo con el fanatismo religioso que todavía sigue matando a personas inocentes en nuestro tiempo. ¿Cuántos millones de personas han muerto a lo largo de la historia por culpa de la religión?

Además, con esta película nos muestra Alejandro Amenábar su paso por sus creencias religiosas en su infancia y adolescencia para luego en la madurez pasar a un estado de agnosticismo y, finalmente, para declararse ateo al 100%. A pesar de esto, los que profesen el cristianismo que no sientan atacados porque Amenábar lo único que hace es contar el crecimiento de la religión cristiana, aniquilando el resto de religiones, tal y como pasó históricamente.

En definitiva, no es la obra maestra de Amenábar que muchos esperábamos pero ha conseguido que todo un país vaya al cine a ver una producción española por lo que por su arrojo y osadía, felicito al director por su éste osado y valiente largometraje.