“¿Las furias existen?” pregunta la niña a su abuelo. “Claro que existen. Cuando alguien hace algo contra la familia, se introducen en su mente como un veneno hasta obligarlo a expiar sus culpas o enloquecerlo”.

Este es uno de los primeros diálogos de ‘Las Furias’, ópera prima de Miguel del Arco que nos introduce perfectamente en la trama de la historia. En él percibimos que estamos ante una película dirigida por un dramaturgo, ya que nos traslada al imaginario fantástico de las furias, seres de la mitología griega también conocidas como Euménides o Erinias. Las furias (Alecto, Tisífone y Megara), aquellos seres de la noche que vigilaban la puerta hacia el mundo inferior y cuya misión era castigar los crímenes humanos.

Miguel del Arco toma así el mito de las Furias como punto de partida relatando cómo Marga, una mujer que ronda los setenta años, anuncia a sus hijos su voluntad de vender la casa de verano familiar. Héctor, el hermano mayor, aprovecha la reunión para celebrar en familia la boda con su novia, con quien lleva conviviendo más de quince años. Los secretos, la culpa, la locura o la verdad que rodean a la familia aflorarán inevitablemente.

Uno de los hermanos afirma sabiamente que la familia es un núcleo curioso y que ni siquiera se nos concede la posibilidad de elegir el clan al que pertenecemos. El personaje de Macarena Sanz, María, es el único que a través de su “locura” ve los problemas que habitan en la familia y la que ve esa necesidad de mantener a la familia unida. Se trata de una nueva referencia literaria de Arco, ya que el hecho de que la verdad resida en la persona considerada como loca es recurrente en grandes obras, como por ejemplo en “La casa de Bernarda Alba” (Lorca), donde el personaje de la madre transmite ciertas verdades que sin embargo pasan inadvertidas debido a su locura.

Además, el personaje de Macarena Sanz es el que no esconde sus sentimientos. El resto de la familia actúa ocultando algo, intentando eludir sus auténticos deseos, sentimientos y verdades. Esto se refleja de manera poética y al mismo tiempo muy cercana, logrando que el espectador se vea reflejado en algunos de los personajes.

El reparto está espléndido, destacando el papel de José Sacristán interpretando al abuelo que, debido a su pasión por el teatro clásico, bautiza a sus hijos con los nombres de Casandra, Héctor y Aquiles, nombres tomados de la obra “La Ilíada”.
Bárbara Lennie brilla con luz propia y Emma Suárez, una actriz bendecida con el don de la naturalidad, vuelve a demostrar que es una de nuestras mejores actrices (su impresionante come back es una de las grandes alegrías de este año cinematográfico).

La joven Macarena Sanz interpreta a María, la ‘benjamina’ de la familia, que ha sufrido un brote psicótico y que vive aferrada a la idea de que las Furias existen y que se están vengando de su familia. Esta joven actriz hipnotiza con su interpretación transitando entre la locura y sensatez, como también el amor que les falta a los demás familiares. Anoten su nombre porque este nuevo descubrimiento del cine dará mucho de qué hablar.

Sí es cierto que en el conjunto de la historia se echa en falta un tono más oscuro, más trágico, acorde con la temática. Al contar con un reparto tan completo, el director parece que se confía demasiado y desatiende ciertas escenas de la película que podrían haber sido más intensas y potentes, ya que la historia daba pie a ello. A pesar de eso, estamos sin duda alguna ante un buen debut, una buena película que entretendrá y dejará al espectador pensativo y con curiosidad por encontrar los paralelismos entre los personajes y los mitos que nos presenta el director.

Una interesante propuesta que te mantiene hipnotizado durante gran parte de su desarrollo pero que, desgraciadamente, merecía un desenlace más satisfactorio. En su lugar, nos ofrece un final alejado del conseguido clima del filme y que afecta claramente al resultado general. Aun así, ‘Las Furias’ es una recomendable y estimulante premisa que va más allá de las relaciones humanas.

Nota: 7

Gabriela Rubio

Óscar TACríticasBARBARA LENNIE,José Sacristán,Las furias
“¿Las furias existen?” pregunta la niña a su abuelo. “Claro que existen. Cuando alguien hace algo contra la familia, se introducen en su mente como un veneno hasta obligarlo a expiar sus culpas o enloquecerlo”. Este es uno de los primeros diálogos de 'Las Furias', ópera prima de Miguel del...