En “Ocho apellidos vascos” conseguían hacernos reír con las diferencias entre los vascos y los andaluces. ¿Topicazo tras topicazo? Sí, pero lograron su cometido: llenar las salas y hacer disfrutar a los espectadores. La misma fórmula se volvió a repetir con su secuela (no tan necesaria) “Ocho apellidos catalanes” en el que se introducían a los catalanes en la ecuación. Gustó menos pero seguía recogiendo carcajadas allí dónde se proyectaba. Hemos entrado en una moda curiosa y que en un principio parece gustar y por lo tanto funciona.

En “Cuerpo de élite” se amplía esta fórmula matemática incluyendo no sólo a un catalán, a un vasco y a una andaluza, sino que además contamos con un madrileño y un ecuatoriano convencido de ser natural de Cuenca. Los ingredientes son los necesarios para que funcione. Lástima que no sea así…

Cuerpo de élite” tiene un planteamiento que atrae y que puede llegar a mover a las masas para acudir a los cines. ¿A quién no le apetece disfrutar de una comedia fresca y despreocupada y sobre todo cuando es verano? Sin embargo el espectador debe exigir unos mínimos, incluso cuando sólo busque el entretenimiento sin grandes expectativas. La película dirigida por Joaquín Mazón comienza con buen pie, prometiendo mucha risa, pero risa de la buena. La presentación de los personajes es interesante y abre el apetito para querer verlos a los cinco unidos. Cabe destacar el dúo formado por Carlos Areces y Joaquín Reyes, de lo mejor de esta película dando al espectador momentos desternillantes. Los cinco protagonistas (Miki Esparbé, María León, Jordi Sánchez, Andoni Agirregomezkorta y Juan Carlos Aduviri) dan lo mejor de sí en cada escena, destacando a Miki Esparbé que en cada papel de su carrera está magnífico y enamora a la cámara (atentos al momento “Mecano”). Se le augura un gran futuro a este joven catalán que indudablemente tiene mucho talento.

A pesar del gran elenco de actores, “Cuerpo de élite” no logra aprobar. Tiene momentos divertidos y que consiguen sacar la carcajada al espectador, pero se trata de aquéllas que más que diversión implican vergüenza ajena. Se crean demasiadas situaciones forzadas que pretenden ser graciosas pero que se quedan a medio gas o incluso no lo son en absoluto. Muchas veces se desprecia la comedia al opinar que es un género fácil y secundario. Sin embargo ocurre totalmente lo contrario: hacer reír es una de las tareas más difíciles y de ahí tantas comedias fallidas que pasan al olvido catalogadas como las peores de la historia.

La trama en sí es pobre y no aporta nada nuevo. Esto es algo que sucede muchas veces en los últimos tiempos, pero en este caso hasta el montaje falla y es inevitable respirar un aire casposo en la mayoría de sus escenas. Y esto último es lo que más “chirría” en “Cuerpo de élite” y lo que hace que no convenza en su conjunto. Por momentos no sabemos si estamos ante una película producida por Atresmedia o ante uno de los peores sketches de “Los Morancos”.

“Cuerpo de élite” entretiene y divertirá aunque no como ocurría en “Ocho apellidos vascos” a pesar de que la fórmula se parezca en ambos casos. Aun así queríamos más: más inteligencia en su humor, más ambición con respecto a la historia y al montaje. Simplemente hay que empezar a apostar a lo grande en las comedias españolas y no quedarse a medio gas y con una película que sabe a rancia en la mayor parte de su metraje.

Nota: 4

Gabriela Rubio

RedaccionCríticasCríticas,Cuerpo de élite,María León,Miki Esparbé
En “Ocho apellidos vascos” conseguían hacernos reír con las diferencias entre los vascos y los andaluces. ¿Topicazo tras topicazo? Sí, pero lograron su cometido: llenar las salas y hacer disfrutar a los espectadores. La misma fórmula se volvió a repetir con su secuela (no tan necesaria) “Ocho apellidos catalanes”...