
Pese a su auge en la última década, la animación no ha logrado, salvo contadas excepciones, trascender los apartados dedicados al formato en los Premios Goya, con una presencia muy limitada en las categorías técnicas de las preseas cinematográficas más importantes de nuestro país. Una máxima extrapolable al apartado de Dirección de Producción, un ámbito técnico valorado desde 1987 y dominado de forma exclusiva por largometrajes de imagen real. La escasez de títulos animados en esta categoría no responde tanto a una falta de producción como a una dificultad estructural para que este tipo de obras accedan a determinados espacios de reconocimiento industrial.
Hasta la fecha, solo un largometraje de animación ha conseguido situar a sus responsables de producción entre los nominados: Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (Javier Fesser, 2014), que compitió en la XXIX edición de los Goya. En aquella ocasión, los directores de producción Luis Fernández Lago y Julián Larrauri fueron los únicos profesionales del ámbito de la animación que han alcanzado una nominación en esta categoría. Así, de esta forma, ninguna mujer ha sido nominada en el apartado de Dirección de Producción por un largometraje de animación; lo que subraya el carácter excepcional de estos precedentes y la escasa permeabilidad histórica de la categoría.
En este contexto se inscribe la trayectoria de Pilar Díaz Pardo, productora y directora de producción especializada en animación, que este año aspira a romper el techo en la categoría para una película animada por su labor como directora de producción en Decorado (Alberto Vázquez, 2025), una de las propuestas del formato más importantes del curso. La directora de producción natural de Ribera del Fresno (Badajoz) ya optó a la nominación por su trabajo en El sueño de la sultana (Isabel Herguera, 2023), film que fue nominado a Mejor Película de Animación el pasado año.
La carrera de Díaz Pardo se ha desarrollado en un sector que exige procesos prolongados de trabajo, una planificación minuciosa y una coordinación constante entre departamentos artísticos y técnicos. A diferencia del cine de imagen real, donde la producción se concentra en fases más delimitadas, la animación implica una supervisión sostenida durante largos periodos, lo que sitúa a la Dirección de Producción en una posición central dentro del desarrollo de los proyectos. Díaz Pardo ha construido su perfil profesional en ese espacio específico, asumiendo responsabilidades que van más allá de la gestión económica para abarcar la organización integral de las producciones en las que participa.
Buena parte de su actividad ha estado vinculada a Glow, estudio de animación con base en Almendralejo que tiene en su palmarés, entre otros reconocimientos, el Goya a Mejor Largometraje de Animación y el Premio a Mejor Película de Animación Europea (EFA), conseguidos con Buñuel en el laberinto de las tortugas (2018), y es una de las compañías que han desarrollado Decorado, junto a Abano Producións, Uniko Films y Sardinha em lata.
Las opciones de Díaz Pardo, como las del propio Glow, en la 40ª edición de los Premios Goya no concluyen con Decorado. Dos cortometrajes del estudio, El corto de Rubén [producción propia] (José Mª Fernández de Vega, 2025) y El estado del Alma [coproducido con Sardinha em lata] (Sara Naves, 2024), están incluidos en la shortlist de cortometrajes de animación de los Premios Goya. En ambos, Díaz Pardo ha trabajado en la Producción Ejecutiva; dentro de un equipo técnico de profesionales como Mary Cruz Leo, Leticia del Fresno, Paula Valiño, Cristina Herranz y María Pagán, que subraya el papel fundamental de la mujer en Glow y en la animación nacional.
Dentro de la trayectoria profesional de Díaz Pardo se suma su dimensión institucional. En 2025, Pilar Díaz Pardo fue elegida presidenta de la Academia de Cine de Extremadura, asumiendo un papel de representación del sector audiovisual de la comunidad y participando en iniciativas orientadas a su desarrollo. Esta vertiente añade una capa relevante a su perfil, vinculada a la articulación del sector y a la reflexión sobre las condiciones de producción de la animación. En un contexto en el que la animación comienza a ocupar, de manera aún incipiente, espacios tradicionalmente reservados a la imagen real, su recorrido permite constatar un hecho objetivo: la presencia de profesionales especializadas, con continuidad y responsabilidad institucional, es un factor clave para que estos cambios se consoliden. Cualquier eventual reconocimiento en categorías como Dirección de Producción deberá entenderse, en este marco, no como una excepción individual, sino como el resultado acumulado de una evolución lenta pero verificable del sector.
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