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Con motivo de la nueva nominación que acaba de conseguir, ya es la tercera, entrevistamos al compositor Iván Palomares para conocerlo más en profundidad y aprender un poco cómo ha sido el proceso de creación de la BSO de la película “Leo & Lou” por la que ha conseguido su tercera nominación al Goya.
Os dejamos con nuestra entrevista al compositor Iván Palomares:
– Has mencionado en varias ocasiones que tu paso por la interpretación te ayudó a entender el drama desde dentro. ¿De qué manera influye ese bagaje actoral en tu forma de abordar una banda sonora?
– En donde me fijo a la hora de entender el motivo por el que haría falta música en una escena o dónde ubicar el concepto musical en la historia global.
En arte dramático trabajábamos la dramaturgia muchas veces desde el subtexto, que hace que un/a intérprete le de sentido a la acción que pone sobre la mesa (cómo entra en una habitación, con qué energía, intención, desde dónde habla, si trabaja desde la tristeza, la ira, ambas, etc). En ese contexto, la música puede ubicarse en ese subtexto que hace que no siempre haya que subrayar musicalmente lo que dice o siente el personaje, sino entrar en un lugar que a menudo es más interesante cinematográficamente o para la propia historia.
– Tu música para “Leo & Lou” ha sido nominada al Goya. ¿Cómo nació esa partitura y qué elementos dirías que la hacen diferente dentro de tu filmografía? ¿Hubo un punto emocional, técnico o narrativo que te obligó a cambiar tu forma de componer?
– Nació de la historia creada por Carlos Solano y Carlos C. Tomé. Es la primera BSO que hago con un tono “Folk” y sobre todo con elementos puramente Gallegos, lo cual me ha permitido jugar con una paleta musical distinta de la que he usado en otras ocasiones, habitualmente más experimental o más sinfónica.
A nivel emocional, teníamos claro que no queríamos avasallar o imponernos musicalmente sobre las emociones, sino abordarlas desde la honestidad que te da un solista como una guitarra, una flauta y dejar que sea el propio músico, a través de la melodía, quien aporte con el menor artificio posible el alma y la verdad emocional a la historia.
– En una época donde todo se escucha en digital, ¿tú sigues apostando por la edición en formato físico? ¿Qué significa para ti ver tu música editada en CD o vinilo? ¿Te influye saber que un oyente va a disfrutar tu música con un libreto en la mano o pasando la aguja sobre un surco?
– Yo sigo apostando por la edición física. Y, en particular, adoro la magia de los vinilos, a nivel de sonido y de formato tangible, físico.
Nada me gustaría más que tener editadas mis últimas BSO en este formato o en CD, pero de momento no ha sido posible.
Imagino que está reservado a lanzamientos menos indies dentro de las BSO u obliga a asumir uno mismo el coste del formato físico, lo cual es una inversión considerable, claro.
Intenté convencer a varias discográficas de editar físicamente”Leo & Lou”, pero sólo me ofrecían el lanzamiento digital, por lo que finalmente decidí hacerlo a través de mi propio sello, Meraki Assai.
– En entrevistas anteriores has insistido en que prefieres hablar con los directores sobre la historia, no sobre la música. ¿Puedes contarnos cómo es tu primer encuentro creativo con un director? ¿Qué preguntas haces, qué buscas entender?
– Los primeros encuentros suelen ser más bien casuales, para tener un punto de contacto y ver si nos podemos entender creativamente y embarcarnos juntos en una aventura de varias semanas. Básicamente, si hay feeling por ambas partes, claro.
Después empiezan las conversaciones sobre la película y las razones que han llevado al director/a a hacerla y qué quiere contar.
Por eso me parece que es más fácil hablar de historia para entender estos conceptos y cómo traducirlos a la música, que es un lenguaje abstracto y no siempre es fácil hablar desde ahí, sobre todo si uno no es músico.
Intento siempre facilitar esa comunicación de este modo porque, al fin y al cabo, la labor del cine es contar historias.
– Tanto “En las estrellas” como en “Las niñas de cristal” son partituras que parecen hablar de mundos interiores, de personajes rotos pero fascinantes. ¿Esas historias te interpelaron a nivel personal? ¿Cómo se traduce la empatía en notas?
– Desde luego, creo que todos los que nos dedicamos a alguna profesión artística tenemos un mundo interior complejo, rico, contradictorio y sensible. Personajes tan bien construidos e interpretados como en estas dos películas son una joya para un compositor, sobre todo si el director, como fue el caso de ambas películas, te deja libertad para “rascar” emocionalmente y ver qué hay detrás de todo ello.
Los personajes de “Leo & Lou” también son un poco así; pero, a diferencia de las otras dos películas, mantuvimos toda la parte emocional de “Leo & Lou” con una intensidad muy controlada, apoyándonos en un contexto más terrenal, que es lo que aporta la mirada Folk y dejando de manera más sutil todo el simbolismo de fábula o mística, que también está presente, a través del silbido.
– En tu estudio conviven el piano, las maquetas electrónicas, las sesiones de Pro Tools y la batuta frente a una orquesta real. ¿Cómo decides qué tecnología usar para cada proyecto? ¿Eres de los que construyen primero sobre papel, o de los que exploran directamente con el sonido?
– Cada película tiene su propio sonido a descubrir. Tras la primera lectura del guion o el primer visionado (según en qué momento entres en un proyecto), trato de escuchar a mi intuición y entender por dónde empezar a investigar. Puede ser por la melodía, puede ser por la armonía, puede ser por el sonido más experimental o, como he hecho en la próxima película de Zoe Berriatúa, por lo tímbrico.
– Tienes una presencia cuidada en redes sociales, compartes fragmentos de obras, momentos del proceso y hasta vivencias personales. ¿Qué papel juegan para ti las redes en tu carrera como compositor? ¿Te han servido como espacio de aprendizaje, inspiración o simplemente como ventana?
– Juegan un papel casi obligatorio, por desgracia, para tener cierta visibilidad. No me gustan mucho las redes, pero entiendo que son necesarias para ciertas cosas. Siempre intento usarlas con moderación, para comunicar algo que puede ser interesante a la hora de visibilizar un proyecto o de compartir dudas, experiencias o ser agradecido con tu equipo; pero, en todo caso, siempre intento mantener una distancia adecuada y no entrar en el ámbito personal o que mi aportación personal sea la justa y necesaria. Hay una sobresaturación de “experiencias”, “click baits de influencers” y pocas cosas realmente interesantes (¡eso sí, cuando las hay, son fantásticas!).
– Te formaste en Madrid, pero también en Escocia, Bélgica y EE.UU., con una visión claramente internacional. ¿Qué te aportó cada país? ¿Hay algo del modelo americano que te parezca especialmente útil para el futuro de los compositores españoles?
– Como en todos lados, cada país tiene sus cosas buenas y no tan buenas. Poder vivir en países fuera de España me ha dado mucha experiencia, sobre todo a la hora de entender cómo se mueve el mundo y cómo cada país o sociedad puede tener distintas miradas sobre una misma cuestión; aparte de un bagaje de experiencias impagables…buenas y malas.
El modelo americano me ha enseñado mucho a la hora de producir y organizar la logística de una BSO. Cuando tuve la ocasión de grabar en Los Ángeles con algunos de los mejores músicos del mundo y en estudios míticos con Fox o Warner, aprendí mucho de esa experiencia.
– Si mañana pudieras poner música a cualquier proyecto (una novela pendiente, una serie que admiras, un videojuego, una película clásica), ¿cuál sería y por qué?
– Me gustaría poder trabajar en cine independiente europeo, películas como Aftersun o Close. Me gusta mucho la temática LGTBI y las diferentes miradas que hay en el cine actualmente.
También me gustaría divertirme haciendo de vez en cuando alguna película de cine fantástico, como el cine que hace Guillermo del Toro.
– Probablemente somos de la misma quinta, así que hemos crecido con muchas de las mismas películas y, quién sabe, quizás también con los mismos discos en los auriculares. ¿Qué compositores de bandas sonoras han marcado tu camino? ¿Cuáles sigues escuchando, admiras o te han influido tanto a nivel personal como profesional?
– ¡Sin duda! Hace mucho que no repaso mi colección de CDs y vinilos de la infancia, pero seguro que hemos disfrutado con las mismas.
A pesar de que no escucho tantas BSOs en la actualidad, traté de escuchar todo lo que pude en mi infancia y adolescencia.
– Antes de terminar, darte las gracias por tu tiempo, tu predisposición, pero, sobre todo, por tu música ¿En qué estás trabajando ahora y qué puedes adelantarnos para los próximos meses? ¿Te veremos pronto en nuevas colaboraciones, bandas sonoras o quizá podemos esperar alguna edición física especial?
– Tengo pendiente varios estrenos muy interesantes: La próxima película de Zoe Berriatúa, “Buffet Libre”, que es Zoe en estado puro; el estreno en abierto de la serie “Las Hijas de la Criada” (Adaptación del premio Planeta); y un documental sobre Lorca que ya ha trascendido a los medios hace algunas semanas por lo impactante de lo que muestra (videos reales de F.G. Lorca) y muchas sorpresas musicales que aún no puedo desvelar.
Tres proyectos totalmente distintos entre sí pero de los que estoy muy orgulloso.
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