Rabia. Sinceramente eso es lo que me viene a la cabeza cuando veo que proyectos como “La mano invisible”, una de las propuestas más valientes que nos ha regalado el cine patrio en años, vean limitado su estreno a una sala de cine en cada ciudad en la que se proyecta, ¿las razones? Pues está bastante claro, y es que un proyecto tan valiente como éste, parece no interesar a las distribuidoras, ya que carece de una cabeza de cartel y una promoción fuerte para que su estreno en salas se vea ampliado, y menos con un tema tan social como el que trata. Y aquí está mi pregunta una vez visto el film, ¿ les interesa a las productoras o a los altos cargos la difusión de una película como “La mano invisible” que no deja títere con cabeza? Porque, desde luego, lo que plantea esta película dejará al espectador de a pie con un debate interno de lo mas interesante…¿hasta dónde puede llegar nuestra dignidad como ser humano en el sistema laboral? Un sistema, del que parece no se quiere hablar, de ahí que su estreno se encuentre limitado, ante la que será, sin duda, una de las mejores producciones que nos va a regalar nuestros país durante este año en el panorama cinematográfico.

Un mecánico, un albañil, una mujer de la limpieza, una telefonista, un mozo de almacén y un informático son reclutados para llevar a cabo su trabajo habitual ante una audiencia. Bajo esta premisa, y mediante una sobria puesta en escena, La mano invisible convierte a los trabajadores de cuello azul en un producto de entretenimiento. Esta condición de espectáculo, precisamente, vacía los oficios con que estos personajes han bastido su identidad de cualquier sentido productivo y los vuelve todavía más vulnerables a la explotación laboral. A medida que la presión se agrave, la dimensión escénica de su trabajo será una fuente suplementaria de conflictividad.

“La mano invisible” engancha desde el primer minuto. En su inicio vemos como un hombre planta un conjunto de ladrillos, suponemos, para una finalidad, ¿cuál? La desconocemos, pero nosotros, como espectadores, hemos estado viendo durante estos minutos, sin diálogo a un hombre realizar su tarea cotidiana de trabajo. Bien, tras este acertadísimo prólogo, “La Mano Invisible” ya nos pone como uno de esos espectadores que asisten a este curioso experimento y, desde luego, la cinta no deja títere con cabeza. Ni a uno solo: tanto a los que están detrás de este experimento, tanto a los participantes del mismo, como a aquellos espectadores que asisten a tal espectáculo…como nosotros. Y lo que plantea la cinta no es algo tan descabellado, pues sólo hay que acercarse a las “performances” que suelen programarse de vez en cuando en redes culturales, para darse cuenta que lo que cuenta no resulta en absoluto lejano, ni mucho menos.

En ese sentido, el guión de David Macián (basado en la novela de Isaac Rosa) acierta en todos los palos que aborda, debido a una estructura perfectamente desarrollada y espléndidamente ejecutada por el cineasta (su primer largometraje sin ir mas lejos, en mi opinión, Goya al Mejor Director Revelación), dado que el espectador siente la cercanía por lo que están pasando estas “cobayas” que son expuestas ante un público que sufre de las mismas condiciones, pero que ve el espectáculo como si fuera una barraca de feria (cualquier acción contrario o disputa es vista por el público como si fuera un gallinero, prácticamente, o un ring). Todo exhibido con unos recursos limitados pero perfectamente justificados ante su premisa, y maravillosamente defendido por su reparto (no destacaría a ninguno, pues todos están en su sitio sin que desentone ni uno solo).

Es cierto que el dibujo de algún que otro personaje o incluso de alguna que otra situación resulte algo forzado, pero sirve para desencadenar los hechos que acarrean semejante acción o postura (una bola de nieve que va aumentando sin tener un fin…¿o sí?). Además, el ritmo resultado sólido como una roca, sin que posea ningún altibajo en su relato (en ese sentido ayuda mucho el tono capitular del mismo, con las entrevistas para semejante experimento de cada uno de los integrantes), y la duración no podía ser mas adecuada y ajustada, sin que sobre o falte algo. Así pues, “La Mano Invisible” es uno de los proyectos más valientes que nos ha regalado el cine patrio en años, y uno de los más arriesgados y potentes que nos va a deparar este 2017. Cine realizado con pocos medios, pero hecho con muchas ganas, y sobre todo, mucho talento. Esperemos que el público (y las distribuidoras) respondan ante la calidad (incuestionable) de un film que pone sobre la mesa temas tan controvertidos y tan en boga como es el sistema laboral y hasta dónde es capaz de llegar la dignidad de uno mismo…por mantener su puesto de trabajo. Imprescindible para los tiempos que corren. No os la perdáis.

Nota El Blog de Cine Español: 8,5

Manu Monteagudo