Según Jaume Balagueró, que ejerce por primera vez de productor ejecutivo: “Hace años que trabajo con Alberto Marini. Fue guionista de mi película Mientras Duermes, y también uno de los productores ejecutivos de la saga REC. Conozco muy bien su talento y siempre le he animado a ponerse en el asiento del conductor de una de sus propias historias dando el paso hacia la dirección. Con Summer Camp ese momento ha llegado. Este también es mi primer proyecto como productor ejecutivo. Un nuevo reto para mí en el cual espero aportar lo que he aprendido a lo largo de estos años como director. Mi motivación para esta película es la misma de siempre: ofrecer al mayor número de público posible entretenimiento de calidad”. Pues, no sé si las palabras de Jaume Balaguero puedan ser las más adecuadas, porque Summer Camp podrá ser un entretenimiento, ahora, que sea de calidad, ya es otro cantar.

En la búsqueda de diversión y nuevas experiencias, cuatro jóvenes se apuntan como monitores de un campamento. La noche anterior a la llegada de los niños y sin motivo aparente, comienzan a atacarse furiosamente entre ellos. Algo les convierte temporalmente en seres totalmente enloquecidos. Empieza entonces un juego del gato y el ratón sin tregua, en el que tan pronto son cazadores, como intercambian sus roles para ser cazados. Para sobrevivir sólo tendran una opción: encontrar el origen de la infección que les permita acabar con la terrible pesadilla.

Summer Camp dura 86 minutos, lo cual permite que el relato no se ande con chiquitas y vaya directamente al grano. Y en su esquema, el filme es consecuente a sus principios, que es el de entretener al espectador, por lo que el ritmo que va marcando desde el comienzo, sigue una pauta más que correcta que impide que el espectador llegue a aburrirse. Y dentro del género de terror, desde luego, posee ideas interesantes que hacen tergiversar un poco tán manido género de manera que la cinta se pueda visionar con cierta simpatía, intentando quitarse de encima ciertos tópicos que en su libreto resultan bastante aceptables, y por qué no decirlo, ciertamente originales (el hecho de ir turnando la infección, resulta llamativo y más interesante al crear una sensación constante de urgencia), en el que parece un llamamiento de que aún pueden proponerse carne nueva al género.

Ahora bien, su ejecución es otro cantar. La falta de garra constante de la que hace gala la puesta en escena de Summer Camp, sencillamente la mata (¿en serio que cada vez que aparece el infectado hay que mover la cámara como si tuviera epilepsia ? ¡Qué original!). En una película con semejante premisa, y en la que daría pie a situaciones bastante tensas y memorables incluso, la manera tan plana, funcional y sin ningún tipo de personalidad hace que la película nunca termine de encontrar su sitio. Se mueve en un terreno de excesiva rutina que lo que consigue es que el espectador no simpatice con ninguno de los personajes, y mucho menos ser cómplice del suspense y tensión que pretende crear el filme. No termina de encontrar su lugar, al tomarse demasiado en serio su propuesta, y aunque la intención se agradece, los resultados terminan por ser muy fallidos, incluso llegando a crear momentos de risa involuntaria que la historia no busca en ningún momento.

Algo a lo que tampoco ayuda un trabajo interpretativo que deja mucho que desear. Vale que sus personajes en el guión sean el tópico personificado y no se lo pongan fácil, pero la falta de empatía que el espectador sufre con ellos es debido a unas interpretaciones no mediocres, pero sí forzadas, sin ningún tipo de credibilidad, y en la que para colmo, caen bastante mal, lo que hace aún mas difícil que nos pongamos de su parte. Eso sí, se agradece que el guión trate con bastante malicia a sus personajes, pero, desgraciadamente, tampoco es algo con lo que juegue demasiado, quedándose en tierra de nadie. Técnicamente tampoco aporta mucho…ni una fotografía que, como dije antes, nunca permite claridad en las escenas de infectados (¡qué sorpresa!) , ni una banda sonora que solo permite agudizar los golpes de efectos, ni unos efectos de maquillaje del que apenas se saca provecho.

Summer Camp es una cinta de terror bastante descafeinada porque ofrece un libreto que estaba lleno de posibilidades pero que a la hora de ejecutarlos, se ha optado por el camino mas fácil sin que exista ni tenga un atisbo de personalidad en su propuesta, quedándose en “una más” del cine de infectados, cuando había un camino para ser algo más (aunque sea más divertido o más serio, pero no anodino). Olvidable nada más abandonar la pantalla de cine, desde luego puedo decir que no aburre gracias a una duración y un ritmo que va directo al grano, pero su total falta de personalidad y de garra en su propuesta (junto a unas interpretaciones muy mejorables) acribillan el resultado final. Una pena.

Nota El Blog de Cine Español: 5.

Manu Monteagudo

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Según Jaume Balagueró, que ejerce por primera vez de productor ejecutivo: 'Hace años que trabajo con Alberto Marini. Fue guionista de mi película Mientras Duermes, y también uno de los productores ejecutivos de la saga REC. Conozco muy bien su talento y siempre le he animado a ponerse en...