ENTREVISTA A AITANA AHRENS Y MIGUEL GUINDOS, DIRECTORES DEL CORTOMETRAJE “CLEO VENDRÁ ESTA NOCHE”

Aitana Ahrens (Madrid, 2000) y Miguel Guindos (Madrid, 1997) ganaron el Roel de Oro en Medina del Campo con este cortometraje de ficción candidato a los Premios Goya 2024, que también ha sido seleccionado en certámenes tan prestigiosos como D’A, Atlàntida, LesGaiCineMad -se proyecta el viernes 24 de noviembre en Cineteca (20h.)- y Cerdanya. Es su primer trabajo juntos, si bien por separado ya habían firmado Plastic Touch (Ahrens), Premio del Público a la Mejor Película Disidente de LesGaiCineMad 2022, y Lupita de aquí en adelante (Guindos), Premios a Mejor Cortometraje y Mejor Interpretación en la VII Edición del Cinema Camp Film Festival .

“Cleo vendrá esta noche” está inspirado en El Gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald, y narra la historia (de amor, de desamor) entre Aitana (Aitana Ahrens) y Cleo (Marina Pérez), entre fiestas, luces estroboscópicas, stories y mucho maquillaje de fantasía. La historia se aborda desde el presente, en una fiesta de Halloween llena de desconocidos, y el pasado, al que se viaja en vídeos y fotos, todo ello con epicentro en la Gran Vía madrileña.

Producido por Cinètica Produccions, Auca Films y Acampada Films, “Cleo vendrá esta noche” también obtuvo el Premio al Mejor Cineasta Joven en el 5º Festival U22 de Cataluña, y su estreno internacional fue en Reeling: The Chicago LGBTQ+ International Film Festival, el pasado verano. Con más de veinte selecciones a certámenes nacionales e internacionales, este retrato generacional sobre lo líquido en las relaciones afectivas contemporáneas, compite en los festivales Enkarzine, del País Vasco, y Reteena, de Cataluña, donde también se proyectan a finales de noviembre.

– ¿Cómo ideasteis Cleo vendrá esta noche, cortometraje de ficción que está calando muy hondo entre muy diferentes públicos?

Miguel Guindos.-Cleo… surge de las experiencias compartidas entre Aitana y yo. Nuestro círculos de amigos, la noche de Madrid y nuestra experiencia queer en el centro de todo ello.

Aitana Ahrens.-Hablar desde nuestra experiencia queer era lo más importante, porque sentimos que no hay apenas cine que esté contando este tipo de historias. Además, quisimos ahondar en las relaciones líquidas que están tan presentes en nuestras vidas y que sentimos que se han contado de manera demasiado anecdótica en muchas películas.

M.G.-Nuestra vocación siempre ha sido hablar sobre la juventud desde la juventud, literalmente desde nuestras anécdotas. Los jóvenes tenemos que rodar más y apropiarnos de nuestras historias.

– ¿Y la elección de Aitana como protagonista?

A.A.-Para mí fue una decisión complicada, pero también la más lógica. Yo he actuado otras veces, pero nunca me había puesto delante y detrás de las cámaras a la vez. El aliciente era que rodábamos en mi casa, con mis amigos y con Miguel pendiente de mí y de la historia. Era imposible encontrar una situación más cómoda, a pesar de la vulnerabilidad que conlleva actuar en un papel protagonista.

M.G.-Sí, fue una decisión natural. El desarrollo de guion y preproducción del corto duró unos tres meses (es muy poco habitual plazos tan cortos para este tipo de rodajes), así que la idea era rodearnos de gente en la que confiáramos para que participara en el corto. Rodamos en casa de Aitana y contando las fiestas que solía dar Aitana, así que surgió naturalmente.

– La música engancha y está muy bien seleccionada.

A.A.-Miguel y yo compartimos películas, canciones, libros… todo el rato. Nos encanta estar al día y somos fans de los artistas que aparecen en el corto. VVV, Junnio… Artistas emergentes madrileños que hablan de los mismos temas que nosotros y que han elegido seguir unos caminos formales muy similares a los que proponía este corto. Además, estábamos contando una fiesta en 2022, así que era obligado poner música actual que los personajes escucharan.

– A la hora de dirigir, ¿os habéis repartido las tareas de alguna forma más allá de tener en cuenta que Aitana está también frente a la cámara?

M.G.-En rodaje, Aitana solía estar frente a la cámara y yo detrás. Pero más allá de eso, hemos repartido muy equitativamente todo. Al final, dirigir es estar a todo, era imposible dejar algo sin revisar, sin replantear o sin devanarte la cabeza para que estuviera perfecto. Lo bonito es que codirigir es tener un espejo constante que te hace mirar desde dos sitios la película. Y lo más bonito es que Aitana y yo miramos desde prácticamente el mismo sitio.

-¿Qué veis en CLEO… que efectivamente queríais contar y qué es aquello que habéis sumado en el montaje final?

A.A.-Sobre todo, una forma de vivir con la que nos sentimos muy identificados. La soledad Z, las relaciones líquidas, la construcción de recuerdos a través de imágenes… Eso está plasmado, no solo narrativa sino formalmente, a través del juego formal con las historias de Instagram. Queríamos rodar profesionalmente y con móviles, y nuestro miedo era que podía ser complejo hacer casar ambos formatos, pero funcionan genial juntos y es lo que más está convenciendo.

M.G.-También era un reto, yo creo. Contar nuestras experiencias con los formatos que construyen nuestras experiencias. Entramos en nuestra galería y tenemos miles de recuerdos, si te vas a aquello que viviste hace un par de años el recuerdo está completamente formateado por ese 9:16 del móvil. Además, solemos grabar lo bonito, lo memorable, y así también se construye en nuestro móvil una vida idílica. Esto no es malo per se, pero puede llevar a cierta disforia con los recuerdos reales, y ahí es donde quisimos profundizar.

-Habladnos de vuestra formación y de aquellos directores o creadores audiovisuales (o de otras artes) que veis como referentes.

M.G.-Para este corto tuvimos en la cabeza a Miranda July y a Gregg Araki, dos norteamericanos locos que nos inspiraron muchísimo para hacer esta película. También a Scott Fitzgerald y su Gran Gatsby a la hora de pensar en guion y en los personajes. Pero en general nos encanta estar al día y descubrir nuevas voces, así que cada semana te podemos decir un par de artistas con los que estamos obsesionados. Yo, ahora mismo, estoy enamorado de Slow de Marija Kavtaradze y de Güeros de Alonso Ruizpalacios.

A.A.-Yo estoy in love con Teddy Williams, João Canijo, Christian Avilés… Cineastas contemporáneos a los que no les importa lanzarse al vacío y hacer películas rarísimas y llenas de vida. En cuanto a la formación, ambos estudiamos Dirección de Cine en la ECAM. Con un año de diferencia, Miguel es de un año antes que yo.

-¿Cuál es la mejor enseñanza que os llevasteis de la ECAM?

M.G.-Conocernos, y conocer a todos nuestros amigos que ahora forman parte de la familia de cine que nos hemos ido construyendo a lo largo de los años. La escuela solo fue una excusa, pero a la vez una excusa perfecta para aprovechar cada descanso, pasillo, café y plan de cine que fomenta el hecho de estudiar cine. Es como un internado, o una secta, donde te empapas hasta arriba de películas y ruedas sin parar. Es mucha caña, pero muy idílico para los obsesionados del cine como nosotros.

– ¿Y cuáles son los proyectos inminentes que tenéis? ¿Y para un futuro más a largo plazo?

A.A.-Distribuyendo y desarrollando, pero sobre todo yendo a muchas residencias por España y Francia. Ahora mismo estoy en El Semillero de Gijón y en WOS Fabrique.

M.G.-Yo en pleno montaje de Ya están viniendo y en desarrollo de TRELLA, mis siguientes cortometrajes. A la vez, también estoy desarrollando un largometraje llamado Los nobles. Mientras tanto, me van saliendo currillos de profesor de cine para chavales, mi otra gran vocación aparte de la de director.

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