Religión…uno de los temas, posiblemente, más controvertidos a la hora de encararlo en una película, y no creo que sea por sus resultados sino por intentar aunar al máximo de espectadores posibles, algo comúnmente difícil cuando en estos tiempos hay diversidad de opiniones. No seré yo quien diga si es bueno o malo hacer una campaña a favor o en contra de las mismas, pero sí que es cierto que está destinada a un público bastante determinado, a no ser que en algunas propuestas en los que se cuentan historias bíblicas, el espectador asista curioso ante la visión del cineasta que hace de la misma (de ahí éxitos como La Pasión de Cristo de Mel Gibson, aunque aquí, especialmente, se promovió el morbo para que la gente acudiera a las salas, y la jugada les salió perfecta). En España, lo cierto es que no se suelen presentar producciones que nos hablen de la religión de forma tan abierta (quizá temerosos de no reunir a tantos espectadores o por que tampoco se ha logrado de manera efectiva), pero he aquí que ahora se estrenará en nuestras salas una película “pequeña” titulada Poveda, un biopic en la que sus buenas intenciones consiguen solventar algún que otro problema evidente que os contaré a continuación…

La película narra la historia de Pedro Poveda (Linares, 1874 – Madrid, 1936), un sacerdote (Raul Escudero) tenaz e innovador que abrió caminos en el campo educativo y en defensa de los derechos de las mujeres en la España de principios del siglo XX. Fue reconocido por la UNESCO como “Pedagogo y Humanista” y canonizado por el Papa San Juan Pablo II. Tras ejercer su labor sacerdotal en las marginales barriadas de las Cuevas de Guadix (Granada) y poner en marcha diversas iniciativas sociales y educativas, Poveda marcha a Covadonga (Asturias). Desde allí inicia un novedoso movimiento impulsado por mujeres jóvenes, origen de la Institución Teresiana. Para su desarrollo se apoya en la joven Pepita (Josefa) Segovia (Elena Furiase), primera mujer licenciada en educación de Jaén. Poveda vivirá la España convulsa de los años treinta donde los conflictos sociales, educativos y religiosos se agudizan hasta desembocar en una guerra civil. En ese contexto Poveda, hombre de paz, de diálogo y víctima de la violencia y la intolerancia, dejará una huella de luz y esperanza.

Poveda, no os voy a engañar, podría haber sido una película que pudo haberme irritado mucho, pero afortunadamente no lo ha hecho. Y una de las razones principales por las que ha conseguido que no lo hiciera fue lo bienintencionada que es: el relato no esconde, para nada, su condición de biopic al uso (es mas, lo abraza abiertamente) y sin duda es un film que aúna tópicos a mansalva y resulta predecible en su conjunto, pero al fin y al cabo resulta tan honesta en sus propósitos que, es cierto, no engaña a nadie. Sabe lo que es desde el principio hasta el final, y cuenta la historia de la manera mas académica posible. Y en ese aspecto, el film, me ha sorprendido, pues aunque no haya contado con un gran presupuesto, Poveda, luce realmente bien (incluso luce mas que otras películas con mayor presupuesto), gracias a un trabajo de fotografía que cuida cada uno de los planos con gran efectividad, y un montaje la mar de efectivo que consigue que el relato no decaiga, como si estuviera en constante movimiento (y eso que está plagada de tópicos). En ese sentido el film técnicamente, cumple bastante bien…

Pero hay una excepción que confirma la regla y que, para muchos espectadores, puede que se les pase por alto, y esto es una banda sonora que me sacaba continuamente de la película pese al esfuerzo que ponen resto de los implicados. No sé hasta que punto es decisión del director de la película o de la propia creación del compositor, pero su implicación en la película casi se carga la totalidad de la misma. No es porque musicalmente sea un desastre (seguramente en su escucha aislada, sea hasta disfrutable y tenga un desarrollo efectivo), pero su comunión con las imágenes, salvo algún que otro momento efectivo, resulta exagerada hasta unos límites en la que incluso provoca la risa involuntaria. El exacerbado dramatismo y grandilocuencia que la música aporta las imágenes deja una sensación “telenovelesca” que los implicados no buscan…y además, no hay nada peor que ser exagerado y grandilocuente con unas imágenes que no lo piden (en serio, a veces parece una película de Michael Bay por la epicidad que intenta darle a cada plano) y que, además, lo hagas, por limitaciones del presupuesto (supongo) con unos sintetizadores que cantan la traviatta. En serio, no sería un problema si fuera en ocasiones contadas con los dedos de una mano, pero es que la música no deja respirar las imágenes, resultando incesante, cansina, y chirriante hasta tal punto que se carga media película.

Media película de la cual su reparto salva mucho los muebles, pues resultan bastante efectivos, y en la que se nota una experiencia teatral en casi todos ellos que se agradece mucho a la hora de vocalizar cada frase que emiten: Raúl Escudero cumple con nota bastante alta soportar TODO el peso del relato con gran convicción, y buen hacer, en un personaje que podía haber caído en una monotonía aplastante (incluso podía haber resultado irritante), y consigue solventar ese problema con mucha efectividad (y Dios mío, es un placer ver a un actor que, primero, se le entiendo cada palabra que dice, y las intenciones de por qué las dice); y una correcta Elena Furiose que también aborda con convicción a su personaje (y también se la entiende de maravilla). Aún así, el resto de secundarios mantiene un nivel similar, y salvo algún caso apartado, consiguen mantener a flote la película junto con algunos apartados técnicos bastante destacables para los medios que han contado.

Dicho así, Poveda es un biopic al uso, sí, pero que no esconde para nada sus intenciones, y es una película que va directa al público al que va dirigido de forma bienintencionada, sin muchas complicaciones y con un acabado bastante correcto en general para el limitado presupuesto que tiene, a pesar de contar con una banda sonora que por poco se carga media película. Así pues, el tema de la religión, creencias personales aparte, es algo que pretende tocar de manera muy liviana y de forma bastante humanista, siendo un homenaje a un sacerdote que luchó bastante por los derechos de las mujeres y que se preocupaba de las injusticias sociales en una época donde la represión ante ciertos temas eran el pan de cada día.

Nota El Blog de Cine Español: 5

Manu Monteagudo

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Religión...uno de los temas, posiblemente, más controvertidos a la hora de encararlo en una película, y no creo que sea por sus resultados sino por intentar aunar al máximo de espectadores posibles, algo comúnmente difícil cuando en estos tiempos hay diversidad de opiniones. No seré yo quien diga si...