Según su director, Gonzalo Bendala, en las notas de producción de la película, “Asesinos Inocentes es una película de suspense de situación y caracteres con momentos de humor y de enredo. Es una mezcla de géneros, realmente. Hitchcock era, por ejemplo, un maestro en estas combinaciones. El golpe, Atrápame si puedes o Match Point han sido también otras referencias inspiratorias”. Desde mi punto de vista, creo que su director exagera un poco al mencionar dichas películas, pues su similitud es más bien escasa (puede guardarse una similitud en cierto esquema…pero poco más), pero lo que si es cierto es que consigue un ejercicio de suspense bastante satisfactorio, en la que el maestro Hitchcock es su objetivo a seguir. Y aunque, el film esté muy lejos de resultar excelente, tampoco negaremos su condición de pasatiempo entretenido que, en ese sentido, cumple con nota.

Francisco Garralda (Maxi Iglesias) es un irresponsable universitario con graves problemas económicos. Necesita licenciarse a toda costa y Sebastian Espinosa (Miguel Angel Solá), su profesor de psicología, le ofrecerá el aprobado si a cambio su alumno accede a hacerle un último trabajo de graduación: asesinarle.

La cantidad de títulos nacionales que responden al género de thriller adolescente no siempre se salda con buenos resultados, y sinceramente, en los últimos años pocas producciones han terminado siendo decentes, y cuando vi la premisa y el reparto de Asesinos Inocentes, me temía lo peor…y cual es mi sorpresa cuando me encuentro una película que no pierde el tiempo, y que entretiene de principio a fin con resultados la mar de correctos. El suspense está bien medido, y sabe jugar con su premisa con tal de hacer avanzar el relato de forma continua sin que exista apenas un bajón de interés, y se agradece ese esfuerzo por mantener al espectador atento de forma constante por un sentido del entretenimiento completamente sano y bien ejecutado. Sus 95 minutos se pasan en un suspiro, y el director va al grano de forma directa y sabiendo en todo momento el relato que quiere contar, y esto es, un thriller que con su premisa, ya tiene todo el juego de enredo marcado y en la que su director lo disfruta, y con él, el espectador.

Es una lástima que la sencillez del enredo que propone su director y que tan bien estaba funcionando, lo tire por agua de borrajas ante un final innecesario y que echa por tierra muchos de los logros del film. Sin querer desvelar mas de la cuenta, el tono por el que se imprime el relato es oscuro, y en cierta medida asfixiante, algo que choca en extremo ante un final tan fuera de tono, y sobre todo, exagerando el momento de manera tan excesiva, que no hay salvación posible ante eso. Y es una pena, porque si hubiera puesto punto y fin en su debido tiempo, desde luego, el resultado habría sido mas óptimo y mas consecuente con las necesidades del relato (y sobre todo, con su tonalidad). De todas maneras, el guión funciona por su sencillez, y es cuando se enrevesa más de la cuenta cuando verdaderamente, no funciona (y esto es, su final).

En cuanto al reparto, bastante correcto, y mejor de lo que esperaba, para que os voy a engañar, pues semejante cast podía ofrecer cosas buenas y otras que, mejor será no comentar: Maxi Iglesias soporta correctamente el peso del relato, y lo cierto, es que sus capacidades interpretativas están mejorando con el tiempo (aún recuerdo sus inicios y…mejor corramos un tupido velo), demostrando aquí tener una presencia constante que aguanta muy bien (y vocaliza bastante bien…lo digo porque parece difícil encontrarte a un joven que se le entienda en el cine); Miguel Angel Solá es el punto veterano del grupo y está estupendo, como suele estar siempre (atención a sus escenas borracho); Aura Garrido, aunque breve (es poca su participación en el film), está bastante correcta; Luis Fernández, siendo el peor del grupo (pues lo de vocalizar, no es lo suyo), lo cierto es que es lo mejor y más interesante que ha interpretado hasta el momento (pues sus interpretaciones previas…prefiero no comentar para no hacer sangre); Javier Hernández está estupendo (y es el que lo tiene mas difícil en todo el grupo, y aun así, sale indemne) y Alvar Gordejuela bastante correcto, aunque su personaje en el guión (que no en su interpretación, ojo) se va un poco de madre al final. Aunque a decir verdad el mejor de todo el reparto es un Vicente Romero, que, en toda producción que salga, se merienda a todos sus compañeros.

Con una música de Pablo Cervantes que en determinados instantes resulta excelente en su uso de la tensión (sobre todo cada vez que aparecen los mafiosos) aunque en otros instantes resulte excesiva e incluso bastante cutre (el final, sigo repitiendo), una fotografía que aprovecha estupendamente la oscuridad que propone la historia, y un montaje que impide el aburrimiento del espectador, Asesinos Inocentes es un pasatiempo de lo más ligero que se pasa en un abrir y cerrar de ojos. Los elementos con los que juega, los marca estupendamente con corrección y buen hacer, sin tomarte el pelo y sin unos pretensiones tan elevadas…aunque su final especialmente eche por tierra mucho de los valores de la película por querer forzar el enredo hasta un nivel que el espectador no se lo cree ni por asomo. Como siempre digo, menos es más, y da mucha rabia cuando esta película estaba apostando por el menos, y justo en sus últimos minutos puesto por el mas…Aún así, mejor de lo que puede parecer a simple vista, y recomendable si quieres pasar un rato de lo mas distraído y entretenido.

Nota El Blog de Cine Español: 5

Manu Monteagudo

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Según su director, Gonzalo Bendala, en las notas de producción de la película, “Asesinos Inocentes es una película de suspense de situación y caracteres con momentos de humor y de enredo. Es una mezcla de géneros, realmente. Hitchcock era, por ejemplo, un maestro en estas combinaciones. El golpe, Atrápame...