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El último guión que nos dejó Rafael Azcona, escrito junto a José Luis Cuerda para la película “Los Girasoles Ciegos”, y basado en el libro homónimo de Alberto Méndez, se ha convertido, sin duda, en una de las mejores películas españolas del año 2008.

Además, ha sido la opción de la Academia de Cine Española para que nos represente en la lucha por el Oscar de Hollywood.

Los girasoles ciegos nos mete de lleno en la historia de un matrimonio (Marivel Verdú y Javier Cámara) con dos hijos (Roger Princep e Irene Escolar), donde el cabeza de familia, una vez recién terminada la guerra civil española, se esconde en una especia de zulo que han hecho en su habitación de matrimonio para que no se lo lleven los vencedores por su contraria ideología.

La madre y el hijo pequeño se las ingenian bien engañando sobre el paradero de su marido y padre hasta que llega al pueblo un diácono, interpretado por Raúl Arévalo, que se “encoñará” con el personaje de Maribel Verdú.

Este diácono con sus preguntas y “encoñamiento” ante Verdú pondrá en peligro el destino de Javier Cámara.

Además, Los Girasoles Ciegos nos regala una de las mejores escenas eróticas del año, cuando Raúl Arévalo empieza a subir su mano desde el pie de Maribel Verdú, cada vez más guapa, hasta su entrepierna.

Destacar que el trabajo de interpretación de Raúl Arévalo y Maribel Verdú son muy buenos y que Javier Cámara cumple justito su papel de golondrina encerrada en su jaula.

Lo peor de la película para mí, es la subhistoria de la hija del matrimonio, interpretada por Irene Escolar, que está embarazada y se escapa con su novio, Martín Rivas, por el monte hacia Francia.

En definitiva, una película que os recomiendo por su historia, que es nuestra pasada reciente historia.