El sexo

Desgraciadamente tan desacreditado en nuestro cine pese a ser una arma incuestionable, tanto como recurso artístico como narrativo. Al fin y al cabo, se trata de eso; de remover al espectador y trasladar sensaciones a la butaca. Para ello, el sexo, al igual que la violencia, son esenciales.

Por ello, hemos elaborado este ranking donde repasamos las películas más picantes de nuestro cine reciente. El primer impacto ha sido comprobar como el tópico de “cine español = sexo” es casi tan infundado como el de “cine español = guerra civil”. Así es amigos, como ocurre en la vida misma, en nuestro cine hay menos sexo del que nos gustaría.

Sin más “dilatación”, os dejamos con las diez películas españolas más eróticas del Siglo XXI:

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PUESTO 10, “SON DE MAR” (BIGAS LUNA, 2001)

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image61-1024x682Abrimos el ranking con “Son de mar” (2001). Sirva como homenaje al irremplazable Bigas Luna, pornófilo confeso, que tanto y tan bien ha dibujado el erotismo desde un concepto artístico y a su vez absolutamente terrenal.

Se dice que Bigas descubrió a Bardem, Penélope Cruz, Jordi Mollá o Verónica Echegui, pero olvidan que “Son de Mar” fue el descubrimiento de otra grande, Leonor Watling.

Jamás la he visto tan arrebatadamente sexual, bella. Cuando la vi me sorprendió esa naturalidad y frescura, así como su generosidad al mostrar su cuerpo.
Eso precisamente es lo que destaco de “Son de mar”, un trabajo concebido más como una obra pictórica que como una película. Un homenaje al Mediterráneo, y el Mediterráneo es sexo.

Descanse en paz el maño mediterráneo y allí donde esté disfrute del mejor aceite de oliva, huevos con chorizo y jamón. Rodeado de mamellas.

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PUESTO 9, “MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO” (ISABEL COIXET, 2009)

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“Mapa de los sonidos de Tokio” partía de una novedosa premisa dentro de la filmografía de Isabel Coixet: no había un enfermo terminal ¡Ni siquiera había nadie enfermo!

La maMapofthesoundsoftokyognética capital nipona se prestaba al esteticismo de nuestra Sofia Coppola patria, a menudo acusada de vacuidad pero impecable en cuanto a fotografía, puesta en escena y en definitiva, en crear una atmósfera.
El problema viene en todo lo demás, incluido el apartado sexual, que es el que hoy nos ocupa.

Difícilmente llegaremos a contemplar jamás una pareja peor avenida y con menos química. Las escenas sexuales entre Sergi López y Rinko Kikuchi las calificaría de grotescas. Aun así, la profusión de erotismo y el toque exótico bien merecían una mención en esta lista.

Maravillosa Kikuchi, eso sí. Y tampoco hay que obviar el integral de Sergi López metido de lleno en la escena y con una semi-erección, algo habitual en él (ver “Les derniers jours du monde”).
Vamos, morcillona, que ya es algo novedoso entre los actores ajenos al porno. Y es que es un horror ver una escena sexual en la que el actor presenta un micro pene fruto de la tensión del rodaje… ¿Dónde coño está el método Stanislavsky?

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PUESTO 8, “TORREMOLINOS 73″ (PABLO BERGER, 2002)

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004021Berger ya apuntó maneras en “Torremolinos 73″ con una puesta en escena brillante, así como una ambientación setentera minuciosa, impecable hasta el detalle.

Explotó un campo muy interesante desde el punto de vista erótico: el porno amateur. Más concretamente, español y de los setenta, lo cual es un plus amateur. Todo muy cutre, kitsch. Y por supuesto con gentes hiperrealistas encarnadas en los poco arquetípicos de belleza Javier Cámara y Candela Peña.

Y es que donde se ponga una cinta casera protagonizada por una pareja real, con sus barrigas, su celulitis, sus pelambreras, que se quiten los cuerpos plásticos y genitales perfectos.

Ok. Para muchos esos magníficos Javier Cámara y Candela Peña pueden ser el antimorbo total. Pero bordaron la pareja en crisis y se entregaron en cuerpo -nunca mejor dicho- y alma a sus interpretaciones.

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PUESTO 7, “AMOR IDIOTA” (VENTURA PONS, 2005)

Amor Idiota (2004)

Algún insensato se atrevió a definirlo como “el Woody Allen de las Ramblas”. En los últimos tiempos, Ventura Pons ha estado viviendo de las rentas de sus éxitos de los años 90, como “El porqué de las cosas”, “Actrices”, “Caricias, “Amigo amado” o “Morir (o no)”, regalándonos trabajos de poco interés.“Amor Idiota” tuvo un relativo éxito comercial, y sobre todo, tuvo mucho sexo..

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Hay personas que sin ropa pierden bastante y otras que deberían permanecer desnudas siempre; en su día a día, en el trabajo, andando por la calle, etc. Ese es el caso de Cayetana Guillem Cuervo. ¡Sí, esa aburrida que presenta un espacio de cine en la 2! Pues bien, es quitarle la ropa y transformar a esa gris presentadora en una diosa del erotismo.

Ella es quien brilla con luz propia en “Amor Idiota” y lo mejor de esta osada incursión al Dogma 95. Grácil, espontánea y arrebatadoramente sexy.

La película me resultó fallida pero entretenida, con una historia original y poco más. Las escenas sexuales se suceden con enorme química entre los dos protagonistas, sin escatimar en integrales. Especialmente impactante fue el de Santi Millán, uno de los más atrevidos de la historia de nuestro cine, sacándose el miembro y depositándolo sobre un plato en un primerísimo plano.

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PUESTO 6, “EL SEXO DE LOS ÁNGELES” (XAVIER VILLAVERDE, 2011)

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No podía faltar en esta lista la cinta que ha supuesto toda una revolución feromónica en China. Las blogueras asiáticas de moda fantasean sobre el concepto de trío entre dos hombres y una mujer. El morbo de estar con dos hombres que follan entre sí convirtió al personaje de Astrid Bergès-Frisbey en toda una heroína a la que admirar y envidiar. Esa fue la clave de la “revolución”, que sin embargo en España pasó desapercibida.

599941A4C2D70F675BAD532CA30La historia se podía prestar a dramatismos, pero afortunadamente ocurre todo lo contrario y se agradece la naturalidad y buenrollismo de su atmósfera, en armonía al espíritu de la ciudad, Barcelona.
Las escenas sexuales son frescas y estéticas, pero necesito más sexo. Y ahora que vengan los pesados de la liga anti sexo en el cine español a decir que es gratuito, morboso e incluso molesto y un recurso de pretensiones comerciales.

Pues sí. Hay películas que necesitan sexo como parte de la narración, de la historia y como expresión artística. Este es el caso de “El sexo de los ángeles”. El sexo no sólo está justificado, sino que es necesario, y personalmente esparaba más. Especialmente esperaba que se desarrollara en profundidad la relación a tres, una vez consolidada.

Además, la cinta se ve lastrada por su fallida protagonista femenina. Álvaro Cervantes en cambio hace el papel de su vida, derrocha carisma y eclipsa por completo a sus dos compañeros. Pero al contrario que éstos, no se atreve con un desnudo integral.

Su éxito internacional a través de Internet le abren las puertas a una segunda parte, que según nos contó el propio Xavier Villaverde está meditando muy seriamente.

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PUESTO 5, “CACHORRO” (MIGUEL ALBALADEJO, 2004)

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Este ranking que me lleva un dilema universal: ¿sexo o erotismo? Me decanto por lo primero, ya que lo otro entra dentro de lo subjetivo.
En el caso de Cachorro, ocurre precisamente eso. Como en Torremolinos 73 hay mucho sexo, pero a más de dos no les resultará “erótico”.

bear-cub-1-1Muy criticada fue esa escena inicial en la que, ¡¡Dios mío!!, aparece un pene erecto.

Muchos la calificaron de innecesaria y gratuita. Es más, durante su periplo estadounidense se editó para suprimir esa parte, en mi opinión fundamental. Ya sabéis cómo se las gastan los americanos. Pueden poner a sus hijos frente al televisor a comer cereales mientras ven una peli de decapitaciones y torturas salvajes con total normalidad. Ahora, como les pongas un desnudo son capaces de liar una American Revolution, salir a las calles con pancartas y reelegir a George Bush.

Y es que para muchos -incluidos los calificadores- una erección delimita el umbral entre el erotismo y porno. Error. La erección es uno de los retos interpretativos más veraces. Igual que exigimos que un actor sea capaz de llorar sin lágrimas digitales o colirios, hay que demandar más erecciones en el cine convencional.

“Cachorro” fue mucho más apreciada fuera que dentro de España. La historia es poderosa y fue interesante desmontar ese dibujo del libertinaje gay y todos sus tópicos,  que cuando se enfrenta al cuidado de un niño -encantador David Castillo, el Jonathan de Aída-, lo afronta con total compromiso y seriedad.

Alegato progresista envuelto de sexo bear, mezclado con ternura. Miguel Albadalejo demuestra ser un gran guionista, pero con una dirección errática, descuidada y de regusto naif.

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PUESTO 4, “EL CÓNSUL DE SODOMA” (SIGFRID MONLEÓN, 2010)

elconsuldesodoma4Jordi Mollá es nuestro Ewan McGregor patrio: disfruta como nadie mostrando la polla.

“El cónsul de Sodoma” fue severamente criticada y lo cierto es que no fue tan terrible. A veces peca del “mal del biopic”, con algún brochazo grueso y situaciones cuestionables, combinadas con otras brillantes.
Pero es un trabajo estimable, con buena ambientación, excelentes interpretaciones y donde el director logra crear momentos de gran cine.

Por ello, llego a la conclusión de que el hecho de enfatizar el apartado sexual de la biografía del poeta Jaime Gil de Viedma no fue del agrado de muchos -de nuevo, el sexo es observado con displicencia en nuestro cine-.

Pero aquí estamos los de El Blog de Cine Español para hacer justicia y otorgarle la cuarta posición de este ranking para la historia (tiempo al tiempo). Por su variedad de escenas sexuales, de cuerpos desnudos, orgías y porque el sexo es poesía, bien merecido este cuarto puesto del Ranking.

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PUESTO 3, “HABITACIÓN EN ROMA” (JULIO MEDEM, 2010)

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Nos acercamos al primer puesto del ranking de la película española más erótica del Siglo XXI.

room in romeLa medalla de bronce es para “Habitación en Roma”.

Julio Medem, uno de nuestros genios indiscutibles del erotismo, encontró en Elena Anaya y Natasha Yarovenko las musas perfectas para esos lienzos enmarcados en distintas ubicaciones de una habitación de hotel. Porque, ¿hay un lugar más sexual que una habitación de hotel?

Almodóvar no pudo ser más preciso cuando definió a Anaya como una actriz “física”.

Pero, ¿se puede expresar con el cuerpo? La respuesta es sí.
Así lo hicieron en su día la piel de Leonor Watling en Hable con ella o las tetas de Maribel Verdú.

La desnudez durante los 100 minutos de metraje aporta una veracidad absoluta, demostrando que se trata de un método capaz de romper todas las barreras interpretativas y llegar hasta el alma del actor. Inmensas Elena y Natasha.

Las pictóricas escenas -menos sexuales que amorosas- desprenden belleza y sobre todo sentimiento. El problema reside en su concepto onírico – poético. Los diálogos están impregnados de ese lirismo que uno puede confundir con cursilería.

Medem consiguió hacer de este trabajo una obra de culto entre la comunidad lésbica de todo el mundo, logrando estrenar en salas y acceder a los mercados de DVD de los cinco continentes.

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PUESTO 2, “MENTIRAS Y GORDAS” (DAVID MENKES Y ALFONSO ALBACETE, 2009)

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Estamos a un gemido suspiro de desvelar el título elegido como más erótico del Siglo XXI.

Antes de llegar a ese momento, y para que ocupéis vuestros pensamientos durante la espera (y, ¿por qué no?, vuestras manos), vamos con la medalla de plata, que no es moco de pavo: “Mentiras y gordas”.

image“Sexo gratuito”. Una de las frases malditas del cine… (¿Habrá algo mejor en esta vida que el “sexo gratuito”?).

Yon González renegó de su trabajo. Concretamente, renegó de su desnudo, porque era “gratuito”… ¡Pero si fue lo mejor de la película!
Estos arrebatos de dignidad los hemos observado en otros actores como Mario Casas, que ha decidido renunciar a escenas eróticas, según él para ser “tomado en serio”. Ojalá tomaran ejemplo de Javier Bardem.

Precisamente Yon brilla como nunca (sobre todo desnudo) frente a una colección de lo más granado del panorama ‘carpetero’: Mario Casas, Hugo Silva, Maxi Iglesias o Alejo Sauras. La televisiva y dulce Ana de Armas pasó a convertirse en una Diosa del sexo. Sexo contundente. Sucio. Como a nosotros nos gusta.

El tándem de directores David Menkes y Alfonso Albacete trató de actualizar la fórmula de su mítica “Más que amor frenesí” (1996), pero ni remotamente alcanzaron la frescura, desparpajo y petardeo encantador de aquélla cinta de culto.

Pese a resultar indiscutiblemente fallida, este trabajo nos dejó una conclusión positiva. Sus 4,3 millones recaudados y ventas internacionales invitan a pensar que tal vez el sexo sí interesa.

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PUESTO 1, “LUCÍA Y EL SEXO” (JULIO MEDEM, 2001)

Viendo las nueve tórridas posiciones anteriores, nadie puede negar que estamos ante uno de los rankings más eclécticos que se recuerdan.

Hemos pasado -como si de tal cosa- de las delicadas braguitas húmedas de Leonor Watling, a las pelambreras impúdicas de Javier Cámara. De la sensibilidad poética entre Elena Anaya y Natasha Yarovenko, a la mamada sin cortapisas de los bears de Cachorro”.

Estamos extasiados. Ardientes. Sudorosos. Qué mejor que refrescarnos en las cristalinas aguas pitiusas de nuestro ilustre número uno : “Lucía y el sexo”.


Julio Medem alcanzó la gloria internacional con su trabajo más redondo, y a la vez personal.

Es una de las películas que más me han marcado, entre otras cosas por el hecho de haberse rodado en la tierra donde me crié. Formentera es el lugar más sexual sobre la tierra. Medem supo captar su esencia; su libertad hippie que aún perdura, anclada en el tiempo. En definitiva, logró convertir esa isla en el marco idóneo de su universo.

Formentera también es evasión, y de eso trata esta película.

El sexo no es sólo un componente morboso. Es la herramienta que describe los patrones de comportamiento de sus personajes, sus situaciones y estados de ánimo. Impecable Tristan Ulloa, ese escritor atormentado, alter ego del propio Medem.

Paz Vega tuvo que engordar unos kilos para dotar de voluptuosidad a su personaje más terrenal. Los desnudos integrales están exentos del menor resquicio de artificio. Quizá eso fue una de las cosas que fascinó a los americanos.

Tampoco puedo obviar una de las escenas sexuales que más me han impactado jamás. Seré cartesiano: Elena Anaya + alcachofa de ducha. Esa escena es uno de los grandes iconos del erotismo español, como el coño de Ruth Gabriel, el buzo de juguete en la bañera de Victoria Abril, o el paquete de Javier Bardem.

Como en toda peli de Medem, hubo bastante controversia. Tratándose de una cinta de autor, recaudó la friolera de casi 6 millones en España (del año 2001).

Ahora la pregunta es: ¿sois de los que odiáis, o amáis “Lucía y el sexo”?