Que conste que la crítica de un servidor de la película La Llamada se basa en alguien que no ha visto la versión teatral que ha estado triunfando en el Teatro Lara de Madrid. Comento esto precisamente, por la razón de que he ido completamente virgen a su proyección, sabiendo lo justo y necesario de su obra teatral pero sin ningún tipo de prejuicio ni expectativa hacia la misma, para que así no pueda comparar su versión teatral de la cinematográfica. Podría decirse que he sido parte de los espectadores a los que va dirigido la película (la gran mayoría) que no han tenido la oportunidad de disfrutar de la obra teatral en la que se basa, y dentro de ese grupo selecto, he de decir que he salido encantado, y con la sensación de presenciar lo que seguramente sea el mayor taquillazo del año en nuestras salas, por las teclas con las que da, y que funcionan a la perfección: una producción modesta, sencilla y fresca, con una premisa delirante, bien desarrollada, con canciones bien integradas y un sentido del humor que ya quisieran las comedias españolas que nos han llegado los últimos años. Lo dicho…todo un triunfo.

Segovia. Agosto 2013. Campamento cristiano La Brújula. Bernarda (Gracia Olayo), una monja recién llegada, quiere salvar el campamento con su canción “Viviremos firmes en la fe”. La Hermana Milagros (Belen Cuesta), una joven con dudas, recuerda lo mucho que le gustaba Presuntos Implicados. Y María (Macarena Garcia) y Susana (Anna Castillo), dos adolescentes castigadas, tienen un grupo que se llama Suma Latina. Pero desde que Dios se le aparece a María unanoche, todo está cambiando. Y es que a Dios le encanta Whitney Houston.

La Llamada tiene todas las papeletas para que arrase en las taquillas españolas y eso es debido a que, como comenté antes, sabe dar con las teclas adecuadas en un formato de comedia que, desde luego, se agradece en estos tiempos donde el género se ha visto parcheado por el mismo producto de siempre. No nos llevemos a engaño, La Llamada no pretende ser más de lo que es, una cinta modesta con escasas pretensiones que solo quiere hacer pasar un buen rato al espectador. Pero hay veces donde se obra el milagro, como en esta ocasión, y la comedia aflora con una naturalidad y frescura que la hacen irresistible por una premisa que, desde luego, resulta llamativa y que sabe desarrollar aunando ternura, risas y emotividad…todo salpicado de mucho encanto. Todo gracias a un guión en la que solo se basta de cuatro personajes (cinco contando con el de la cocinera, pese a ser muy secundario) para crear ese microuniverso dentro del campamento y en el que aúna la religión con las nuevas generaciones de manera que no ofende a nadie, ni tampoco le hace falta, ya que todo se resuelve con la mejor de las soluciones: el humor y la música.

Respecto al tema musical tampoco os dejéis engañar si pensáis que es un musical hecho y derecho por que no lo es. Se incluyen canciones, sí, pero éstas van acompañadas de la premisa de la que hace gala sin que ninguna llegue molestar, y solo se permite tres canciones más propias del género que de adornarlo durante toda la película, lo cual se agradece, siendo los diálogos llenos de chispa, gracia y desparpajo, los que lleven la acción cantante. Unos diálogos que están maravillosamente replicados por unas actrices que están INMACULADAS, sin dejarme a ninguna de ellas: Macarena García insufla encanto al personaje detonante de toda la trama, y aunque su personaje es el que menos vis cómica tenga (las dudas sobre su fe), ella consigue dar con el contrapunto perfecto al resto de personajes; Anna Castillo está SOBERBIA y devora la cámara en cada una de las secuencias en las que aparece (si no fuera porque ha ganado el Goya hasta hace bien poco, diría que se llevaba otro a casa), con un personaje que es pura energía y nervio sin resultar irritante en ni un solo instante (mezclando el drama y la comedia de forma magistral); Belén Cuesta está excelente, y aporta una ternura increíble desde su primera aparición en el personaje más emotivo de la película, pero con una vis cómica que ya quisieran muchas actrices para sí (nominación al Goya…cae); y especialmente una Gracia Olayo que, simplemente, roba todas y cada una de las escenas en las que aparece (otra nominación al Goya que cae), con una presencia firme pero con un sentido del humor que os hará arrancar carcajadas por doquier (había instantes que lloraba de risa con su personaje).

Todas las actrices consiguen una química conjunta irresistible en la que se nota su precedente teatral por la naturalidad y la frescura con la que se intercambian sus diálogos sin que llegue a resultar cargante en ni un solo instante, y manejando el timming cómico con una precisión maestra (sus personajes son fáciles de caer en el histrionismo…y no lo hacen ni por asomo). Ahí se nota que sus directores son los mismos de su versión teatral, pues consiguen que sus diálogos se sientan vivos, cercanos y repletos de frescura, con un gran ritmo que impide en cualquier caso el aburrimiento (la cinta se pasa en un suspiro). Es cierto, que al ser su primera película, peque de una puesta en escena funcional, pero en un relato de este tipo tampoco se echa de menos una gran labor detrás de las cámaras (quizá algún momento que pueda chirriar es algún numero musical, como el de las monjas, ya que lo que puede funcionar en teatro puede que no lo haga de la misma manera en cine), ya que es una cinta donde se da primordial importancia a sus personajes, a la historia (magnífico clímax, por cierto) y al trabajo interpretativo. Lo dicho, son sus escasas pretensiones la que hacen de la película lo que es.

La Llamada es así un fresco. Un fresco nacional que resulta todo un híbrido y que refleja el estado en el que nos encontramos, y cuyos personajes son llevados a un paroxismo controlado que recuerda por momentos al cine del gran maestro de la comedia española, Berlanga (salvando las distancias, claro). Un paso cinematográfico que se ha visto saldado como un verdadero triunfo por no pretender ser más de lo que es, controlando en toda la medida el proyecto, dejando que sean sus bases primarias las que destaquen por encima del resto. La mejor definición es que todo el equipo creativo de la película contagia el entusiasmo que han puesto sobre el proyecto al espectador, y eso se refleja en pantalla ante una de las mejores comedias que nos ha regalado el cine español en años (aunque no será plato de
todos los gustos, por supuesto), que sabe dar con las teclas adecuadas para ser un éxito comercial (que lo será), y que en su modestia, y encanto reside su verdadero corazón. A mí me ha enamorado…ahora te toca a ti.

Nota El Blog de Cine Español: 9

Manu Monteagudo

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Que conste que la crítica de un servidor de la película La Llamada se basa en alguien que no ha visto la versión teatral que ha estado triunfando en el Teatro Lara de Madrid. Comento esto precisamente, por la razón de que he ido completamente virgen a su proyección,...