Enrique Dans (Coruña, 14 de mayo de 1965) es una de las personas que tiene las cosas más claras en referencia al actual panorama del cine español. Es un activo blogger, con una formación multidisciplinar.

Dans es Profesor de Sistemas de Información en IE Business School desde el año 1990. Es Doctor (Ph.D.) en Management, especialidad en Information Systems por la Universidad de California (UCLA), MBA por el IE Business School, Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidade de Santiago de Compostela, y ha cursado estudios postdoctorales en Harvard Business School. Sus intereses de investigación se centran en los efectos de las nuevas tecnologías en personas y empresas. Es colaborador habitual en numerosos periódicos y revistas como El País, El Mundo, Público, ABC, Expansión, Cinco Días, Libertad Digital o PC Actual en temas relacionados con Internet y las nuevas tecnologías, y escribe muy activamente desde hace más de seis años en su blog, enriquedans.com, uno de los más populares del mundo en lengua española.

J.L.P Tu formación es de lo más peculiar, seguro que esconde más de una anécdota.

Enrique Dans: Inicié mis estudios en los Jesuitas (Santa María del Mar). Mi primer ordenador fue una decisión de mi padre, a quien le acababa de tocar un premio en la lotería de Navidad. Llegó en las navidades de mi primer curso universitario, transformó mi forma de estudiar y trabajar, y se convirtió casi en una obsesión desde entonces. Y lo que aquí en España parece un curriculum casi “extravagante” (biólogo, MBA y doctor en Sistemas de Información), en Estados Unidos fue precisamente uno de los factores que más apreciaron a la hora de plantearse mi admisión.

J.L.P: ¿Qué opinas del sistema actual de subvenciones del cine español?

E.D: Las subvenciones son un sistema de perversión del mercado, y mucho más cuando se otorgan con criterios arbitrarios. Pueden ser necesarias como medida correctora puntual o para reforzar una actividad que de otra manera se estima que tendría un desarrollo muy difícil, pero deben usarse con gran cautela: si el sistema de subvenciones se institucionaliza, el resultado termina siendo netamente negativo. En el caso de España, el planteamiento del sistema de subvenciones ha sido enormemente criticado por la Unión Europea, es oscuro, arbitrario, basado en amiguismos de todo tipo y en factores que escapan a todo control, y ha sido utilizado con una evidente agenda política, todo ello encubierto bajo una apariencia de “buenismo” y de supuesta transparencia que está muy lejos de la realidad. La cultura de la subvención ha provocado una separación clara entre el creador y su público, y se sustenta en grandes mentiras y en compras de taquilla para simular taquillas inexistentes, en fraudes que son en realidad auténticos secretos a voces.

J.L.P: ¿Qué te ha parecido que no haya salido la propuesta de la ministra Sinde respecto al cierre de webs?

E.D: Es muy positivo que algunos partidos empiecen a tener en cuenta la opinión de los ciudadanos expresada en la web. Está absolutamente claro que ese y no otro ha sido el factor que ha determinado el rechazo: incluso en el caso de haber obtenido lo que intentaban negociar algunos de los partidos implicados, el coste en términos de impopularidad se planteaba excesivo como para dar la cara por un gobierno que está en sus últimos estertores y en una situación de total descrédito frente a la opinión pública. En ese sentido, los intentos del lobby de la industria cultural por considerar a los ciudadanos “un lobby de presión” pueden considerarse completamente risibles: la web permite auditar cuántas personas están detrás de una protesta, y censurar a un gobierno o a los partidos “que escuchen a los ciudadanos” es una clara muestra de vocación antidemocrática.

J.L.P: ¿Cómo ves el panorama actual del cine español?

E.D: El cine español lleva demasiados años insultando y criminalizando a su público, y despierta antipatía de manera generalizada. Conozco a muchas personas de distintas adscripciones y simpatías políticas que simplemente se niegan a ir a ver cine español, porque se consideran insultados, porque consideran que proviene de un colectivo que, como grupo, se ha granjeado muchos enemigos. Es una situación enormemente triste, provocada por una actitud casi “guerracivilista” de muchos participantes en la industria, y que tardará seguramente muchos años en corregirse. Además de eso, el sector es artificial, solo funciona gracias a la permanente infusión de fondos del erario público, está basado en mentiras, en subvenciones, en compras de taquilla, en engaños de todo tipo. Sería necesaria una completa reconversión para que de verdad empezase a ser una industria que valiese la pena. Está claro que si en ese contexto ha sido posible obtener éxitos en festivales internacionales o en los Oscar, es que existe un notable talento, pero la batalla del consumo interno y de la reconciliación con el espectador va a ser algo que va a tardar bastantes años.

J.L.P: ¿Cómo ves la distribución y la exhibición?

E.D: Hablamos en general de mercados prácticamente intervenidos, en los que determinados factores escapan a la iniciativa de las empresas y vienen determinados por normas y procesos completamente artificiales, al margen del mercado. Es un segmento de competencia muy imperfecta, lo que genera grandes ineficiencias y escasos incentivos a la inversión.

J.L.P: ¿Crees que es sostenible la situación actual?

E.D: Todo es sostenible con la dotación de medios adecuada, pero está claro que el planteamiento de un sector sostenido artificialmente a base de subvenciones y que precisa de una ministra propia que procede de la industria y reparte generosas dádivas a familiares y amigos puede ser calificado de ofensivo. Y lejos de corregirse, la situación en los últimos años parece empeorar.

J.L.P: ¿Qué soluciones son las más necesarias y urgentes para el cine español?

E.D: Se trata de un problema complejo, cuyas soluciones no pueden exponerse en unas pocas líneas. Pero es claro que la endogamia, el amiguismo, la subvención y las prácticas fraudulentas no son manera de arreglar nada, y deben ir corrigiéndose. Seguramente eso incluya una creciente profesionalización, una menor endogamia y, sobre todo, mayores niveles de control en todos los sentidos, así como una reconciliación de la industria con su público.

J.L.P. ¿Qué aficiones tienes?

E.D: Además de mi trabajo, que considero como tal una afición completamente elegida y vocacional, me gustan también la fotografía y prácticamente todo lo relacionado con el mar.

J.L.P: Indica alguna película reciente que te haya gustado

E.D: ¿Recientes? “Avatar” o “Inception” (Origen) me gustaron mucho, me parecieron historias buenas y muy bien enmarcadas.

J.L.P: ¿Cómo ves paginas de descargas legales con calidad como Filmin o Filmotech?

E.D: Arrastran una mala imagen muy difícil de superar. No puedes estar intentando servir a un público con una mano, y por el otro estar insultándolos, persiguiéndolos, haciendo lobby para pasar leyes que permitan acorralarlos, con sociedades de gestión extremadamente agresivas y con una ministra del ramo con la peor percepción y nota en popularidad de todo el gabinete. Con esas condiciones, las páginas tendrían que ser espectacularmente buenas para poder obtener una cierta popularidad. Pero además, es que o lo son: son ofertas por lo general incompletas, de usabilidad discutible, y que someten al usuario a restricciones molestas.

J.L.P ¡Muchas gracias, Enrique, estamos en contacto!

E.D: ¡Gracias a ti!

José López Pérez

adminEntrevistasEl cine español por dentro,ENRIQUE DANS,entrevista
Enrique Dans (Coruña, 14 de mayo de 1965) es una de las personas que tiene las cosas más claras en referencia al actual panorama del cine español. Es un activo blogger, con una formación multidisciplinar. Dans es Profesor de Sistemas de Información en IE Business School desde el año 1990....