El Ciudadano Ilustre fue presentada en la última edición del Festival de Venecia, en la que tuvo una acogida estupenda por parte de la crítica y en la que fue recompensada con la Copa Volpi al Mejor Actor para Óscar Martínez (un pedazo de intérprete, las cosas como son). Lo cierto, y para que os voy a engañar, pese a tal carta de presentación, no me hice ningún tipo de expectativa ante la película, pues prefiero adentrarme en su historia sin hacerme una idea de lo que me voy a encontrar dentro de la sala, pues prefiero sentirme sorprendido que elucubrar cómo será el film antes de visionarlo (que parece que es la moda de hoy en día…). Y lo cierto es que, pese a que una película como El Ciudadano Ilustre no esconde muchas sorpresas, sí he de decir que mi sorpresa fue muy gratificante al encontrarme con una cinta muy notable, que consigue meterte poco a poco en el relato y que cuente con un guión muy bien medido.

Daniel Mantovani (Oscar Martinez) es un Premio Nobel de Literatura argentino que vive en Barcelona desde hace décadas. Sus novelas se caracterizan por retratar con crudeza la vida de su pequeño pueblo, al que no ha regresado en 40 años. Un día llega una carta invitándole a recibir la distinción de Ciudadano Ilustre y sorprendentemente decide volver. En el pueblo, a su llegada, no lo reciben con el entusiasmo y cariño que se esperaba.

Siempre hubo un referente en El Ciudadano Ilustre que me vino rondando por la cabeza de forma continua, aunque salvando las distancias una con otra, y este no es otro que el de la obra de teatro “Un enemigo del pueblo” de Henrik Ibsen. Desde luego una y otra tiene sus considerables diferencias, pero poco a poco esta cinta argentina consigue apropiarse con un tono que la asemeja con este clásico del teatro, dejando al espectador una sensación de impotencia muy similar que la obra del dramaturgo noruego. Pero, afortunadamente, El Ciudadano Ilustre tiene la suficiente personalidad como para que la comparativa no sea una losa para la misma, y el contenido se encamina por otros derroteros igualmente interesantes. Por ello mismo, el mérito del libreto de aunar perfectamente la comedia negra, el metalenguaje narrativo y el drama es concentrar estos géneros de tal forma que conviven a la perfección demostrando una solidez que va asentándose una vez el relato va avanzando hasta llegar a unos momentos finales que el espectador presagia como inevitables. Tanto los diálogos como el desarrollo de sus personajes y su discurso están perfectamente integrados gracias a un libreto que tiene muy claro lo que quiere contar y cómo.

Pero si uno de los pilares fundamentales de la película es su libreto, sin duda el otro es la labor interpretativa de su actor principal Óscar Martínez. El lleva sobre sus hombros todo el peso del film sin bajar la guardia en ni un solo instante, y ese cansancio generalizado que muestra su papel se ve desde su primer minuto de proyección cuando ya de por sí, recoge su premio Nobel (un inicio magnífico, todo hay que decirlo). Puede que su personaje sea el que menos evolucione de toda la historia, pues tiene unos principios firmes que, una vez llegado al pueblo, deforma por quedar bien ante el resto de habitantes, pero siempre mantiene una linea clara con su figura que hacen que te lo creas ciegamente. El resto de integrante que completan el reparto cumple sobradamente su cometido (atención al pequeño papel de Nora Navas), aunque el film está relegado casi exclusivamente a Óscar Martínez, cuyo premio a Mejor Actor en el Festival de Venecia resulta merecidísimo.

El resto de apartados cumple con corrección con su cometido, destacando una dirección que sabe integrarte en el relato con suma facilidad y en la que su mezcla de humor ácido y drama conforman un tono muy medido y solido. El Ciudadano Ilustre es así, una cinta argentina harto notable, gracias a un libreto estupendo y a una interpretación de su actor protagonista muy destacable en la que va creando poco a poco una atmósfera más y más oscura que presagia un destino que va avisando a medida que avanza el metraje y del que sale muy bien parado por su recurso del metalenguaje (¿acaso lo que vemos no es una ficción como las novelas que escribe su protagonista?, ¿hasta donde llega lo verídico de lo puro fantasioso?). Un retrato de la sociedad muy interesante y de cómo los rencores del pasado van haciendo mella en un pueblo hacia una figura importante del que todos quieren sacar provecho a costa de todo. Muy recomendable.

Nota El Blog de Cine Español: 8

Manu Monteagudo

RedaccionCríticasCríticas,El ciudadano ilustre,Óscar Martínez
El Ciudadano Ilustre fue presentada en la última edición del Festival de Venecia, en la que tuvo una acogida estupenda por parte de la crítica y en la que fue recompensada con la Copa Volpi al Mejor Actor para Óscar Martínez (un pedazo de intérprete, las cosas como son)....