Una única localización, varios personajes encerrados en ella a causa de un fallo técnico y el común propósito de todos ellos: llegar a su destino a tiempo para celebrar fin de año. Este es el arranque de “Incidencias“, lo nuevo de José Corbacho y Juan Cruz, responsables de la estupenda “Tapas” y, de la menos estupenda, “Cobardes”.

La única dirección tomada por este tren en el que las incidencias del título hacen que este viaje se pare en medio de la nada, sacando a relucir así los instintos menos diplomáticos de los pasajeros es la de la comedia alocada. Quizá en algunos momentos se pasen de frenada y no consiga ser todo lo divertida que le gustaría y algunas situaciones estén metidas con calzador y conviertan el conjunto en una amalgama de situaciones imprevistas que intentan a toda costa desencadenas las carcajadas del espectador -algo que nunca se consigue-.

Una vez que las máscaras de los personajes están quitadas y sus actuaciones están más sujetas a la indignación, la desesperación o incluso alguna borrachera que otra, la propuesta se vuelve más negra y más extrema. El prometedor comienzo con un divertido cameo de Rossy de Palma se diluye ante un tren parado y un cocktail molotov narrativo que convierten en casi guiñoles a los protagonistas del film.

La reminiscencia a “Los amantes pasajeros” de Pedro Almodóvar es fácil, pero lo que en una resultaba una alegoría ligera e hiperbólicamente superficial en la que el avión era el reflejo desdibujado de una España de pandereta mirada desde las alturas y en las nubes; en ésta los raíles amarrados a la tierra pesan en una algarabía de comportamientos igual de extravagantes pero con resultados distintos.

Con un extenso reparto de excelentes actores que pelean por defender sus personajes, es bastante desalentador que algunos de ellos dotados con una vis cómica demostrada anteriormente aquí parezcan desalados. Entre tanto, dos personajes irradian luz ante todo este caos, y se erigen como lo mejor de la película. Esa responsabilidad recae en los encarnados por una magnífica Toni Acosta y una imprescindible María Alfonsa Rosso que provoca las mejores risas de la función.

Con un hilo argumental endeble, los momentos “sketches” de las entrevistas que insertan alternativamente durante el metraje funcionan muy bien como balón de oxígeno. La miscelánea de ficción les ha quedado agitada, pero destapar la cara menos amable de la gente ante un viaje que no llega a buen puerto, abre la caja de pandora de un reflejo de un sector de nuestra sociedad anquilosado en la desfachatez del egoísmo y en la ignorancia ante las diferencias de nuestros compañeros de asiento en trenes, salas de espera, comunidades de vecinos o similares.

Nota: 4’5.

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Una única localización, varios personajes encerrados en ella a causa de un fallo técnico y el común propósito de todos ellos: llegar a su destino a tiempo para celebrar fin de año. Este es el arranque de 'Incidencias', lo nuevo de José Corbacho y Juan Cruz, responsables de la...