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Encuentro, gracias a Maríasun, que es la propia autora de la entrevista publicada en blogs.periodistadigital.com a la actriz María Valverde que estrenará el 23 de Enero La mujer del anarquista y pronto empezará a rodar la superproducción “La mula” basada ambas en la Guerra Civil española.

Os dejo con la entrevista a María Valverde realizada por Maríasun:

En “La mujer del anarquista” interpreta a Manuela, una mujer que remueve cielo y tierra en años de conflictos para reencontrarse con su marido, líder revolucionario. Resulta heroico.
Totalmente. Su marido lucha por sus ideales políticos, pero la búsqueda de Manuela, el peso que lleva en su vida y el amor que la mueve son características propias de una heroína. Resulta una mujer muy moderna para su época, teniendo presente además, lo que conllevaba pertenecer al género femenino en plena Guerra Civil.

En cuanto a la preparación del papel, ¿en quién o qué se ha inspirado para modelar su caracterización?
Me basé básicamente en mi abuela. Hice memoria y busqué entre mis recuerdos. Quise añadir a mi visión todo lo que me proporcionaban aquellas cosas que ella me contaba de su juventud. Ha sido mi referente para personificarme en Manuela y a ella dedico este homenaje.

¿Cree, por el dramatismo de su personaje o la época en la que se desarrolla la película, que hablamos de la interpretación más madura de su carrera?
Sí, sobre todo por la edad y el papel de madre que he interpretado. Ha sido uno de los más duros que he afrontado hasta ahora. Puedo afirmar que igualmente, el personaje me ha regalado sentimientos muy intensos que no había experimentado antes.

Próximamente se embarcará en otra cinta ambientada también en la Guerra Civil. ¿Tiene una visión concreta de lo que sucedió?
Ahora lo he visto más cercano, una vez que he investigado y he formado parte, ficticiamente hablando, de esa época. Porque mi generación lo conoce poco. Hemos leído sobre el tema y nuestros abuelos nos han contado historias, pero lo que es la realidad, creo que no la tenemos muy clara. Lo que sí que sé es que fue una guerra injusta y entre hermanos. No se trató de ganadores y perdedores. En el momento en que alguien ganó, perdieron todos.

¿Qué me puede adelantar sobre su papel en “La Mula”, largometraje que rodará a las órdenes de Michael Radford?
Es un bomboncito (sonríe). Supone meterme en la piel de un personaje muy distinto de los que he hecho hasta ahora. Va a acercarse a lo cómico e incluso a lo descarado, por dar algunas pistas.

¿Piensa que se trata de una casualidad que el cine tienda progresivamente a crear tramas centradas en la guerra española?
No me parece ninguna casualidad, sino algo necesario. No deja de ser parte de nuestra historia como los americanos tienen la suya y no dejan de hablar de la II Guerra Mundial. Es justo mostrar todo lo que aquello fue, también por todas aquellas personas que lo vivieron. Lo que sucede es que los espectadores no somos nada agradecidos con este tipo de películas. Es normal en parte porque no hay una verdad absoluta. Ninguna película va a representarlo. Pero aunque cada uno tiene una opinión, su criterio tiene sentido mientras se haga desde el respeto y desde el constructivismo.

Si la polémica parece cualidad inherente a los largometrajes de la Guerra Civil, igual ha sucedido con la última película de Fesser, “Camino”.
Pienso que todo lo que causa polémica es necesario porque la gente tiene que movilizarse para ir al cine. No la he visto, pero me apetece mucho. Creo que será un peliculón. Me encantaría tener la fuerza para poder verla porque me han dicho que es fuerte.

¿Ser actor conlleva la conciencia de una responsabilidad social ineludible?
No dejamos de ser personas públicas y mucha gente se fija en nosotros. Tenemos también que pensar que lo que salga de nuestros labios es posible que afecte a alguien. Debemos ser un ejemplo. Siento que tengo esa obligación, pero sin dejar de ser coherente conmigo misma y mi personalidad.

¿El miedo nos hace valientes?
El miedo nos hace cobardes también. El miedo paraliza. Mientras no te cierre puede considerarse de alguna manera, positivo. Pero aún así, hay que tener respeto, no miedo.

Volcarse en tantos guiones y siempre con escaso reposo entre proyecto y proyecto, puede llegar a saturar. ¿Ha sentido alguna vez que el personaje le superaba y sus sentimientos trascendían al rodaje?
Me pasó bastante con Melissa P. Sobre todo con el tema de los hombres. Llegué hasta odiarlos. Pero lo estaba viendo desde la óptica de mi personaje, no como yo, la persona. Lo comprendí entonces.

¿Por qué sucede?
Hay trabajos en los que te involucras más y es inevitable. Los actores jugamos con los sentimientos, siempre los tenemos a flor de piel y si no aprendiésemos a dejarlos donde tienen que estar, acabaríamos por volvernos locos. De hecho, estamos un poco locos, simplemente por el trabajo que hemos tenido (ríe). Hay que saber el límite que existe entre la realidad y la ficción. Estamos obligados a ser un poco egoístas porque nuestra vida está antes que nuestros personajes. El pasar por tantas existencias, nos hace no saber cuál es la nuestra. A veces sentimos que lo hemos vivido, pero no.

¿La sensación de vivir, de morir una y otra vez, le renueva?
Cuando empiezas un proyecto sientes un renacimiento y cuando éste finaliza, tienes que dejar que una parte de ti muera y volver a retomar la vida que dejaste. Pero no es verdad todo esto. Es la sensación que te ofrecen los cambios y las diferentes historias. La interpretación no es como trabajar en una oficina. Aquí no estás siempre en el mismo lugar ni con la misma gente. Eso da la oportunidad de tener experiencias diversas.

¿Se definiría como una sola persona o como muchas mujeres distintas en una misma?
Como una mujer que ha vivido muchas vidas. Pero entre todas ellas, me quedo con la mía. Para la mayor parte del día prefiero la realidad, aunque a ratos, me encanta permanecer dentro de la ficción y de los sueños.

Ama la ciudad donde nació y de la que se resiste a emigrar, ¿cómo describiría un atardecer en Madrid?
Desde mi casa impresionante. Para mí el atardecer tiene mucho significado porque cuando llega el ocaso ha terminado el día, la larga jornada. Me encanta el color del cielo, sus tonalidades al caer el sol. Se respira mucha calma.

“Las maniobras inconscientes de un alma pura, a veces son peores que las maquinaciones del vicio” (Raimon Radiguet). ¿Puede ser más imperdonable la inocencia que la maldad en una persona?
Imperdonable es la maldad, que no tiene nombre. El no haber sido consciente de haber hecho algo malo es normal y a todos nos pasa. Pero hacer algo a propósito es obra de gente malévola.