Cuántas veces hemos consultado un sábado la programación y leído títulos como “La noche de los tiburones” o “Mordiscos en el mar” y automáticamente hemos decidido ni siquiera encender la tele. Demasiadas. “Infierno azul” podía dar esa sensación, ya que las películas sobre tiburones incomprendidos y hambrientos satura la serie B del séptimo arte. Menos mal que Jaume Collet Serra ha firmado esta película y así elevado algo este género.

“Infierno azul” comienza con una presentación rápida y eficaz de los personajes. No ahonda demasiado en dramas familiares y lo explica con frescura y ante todo entretenido, aunque es lo que menos aportará al argumento pero sin desentonar. Blake Lively, conocida sobre todo por su papel en la serie “Gossip girl”, sorprende al ofrecer al espectador una interpretación correcta y natural. La trama nos sitúa, sin entretenerse demasiado por el camino, en la playa donde ocurrirá toda la película. Tras la muerte de su madre, el personaje de Blake se aparta del mundo, decide aparcar sus estudios de medicina y viajar a una playa en Mexico para surfear. El momento en que la protagonista prepara su “atuendo” de surf parece que estemos ante un videoclip cutre de Mtv. Se echaba de menos alguien rapeando. La estética de hecho en la primera parte de la película es de videoclip americano y superficial y, a pesar de ello, funciona. No es precisamente algo que alabar desde un punto de vista visual pero no chirría del todo y se nota que el director tampoco se toma muy en serio esas escenas. Y ahí, en ser consciente de lo que quiere vender, es dónde radica el logro de no caer en el ridículo. Pero estamos al borde de ello.

El director se mueve como pez en el agua con las escenas de surf y crea una tensión adecuada a la hora de mostrarnos tanto la perspectiva desde la superficie com desde el fondo del mar. Una delicia para los amantes de este género. En estos planos se muestra una fotografía muy cuidada. “Infierno azul” narra de manera ágil y sin grandes pretensiones cómo Blake Lively trata de ingeniárselas para poder escapar del fatal destino de ser devorada por un tiburón que parece no tener prisa. Junto al suspense, Jaume Collet apuesta por sutiles toques de humor que funcionan a la perfección –atención al compañero de islote de Blake, preveo una nominación a los Oscars-. Si el director se hubiese tomado demasiado en serio la película y no hubiese cuidado la estética de la misma, probablemente podríamos estar ante un telefilme de sábado tarde. Pero al no ser así, estamos ante una película que sorprenderá y ante todo entretendrá no sólo a los fans de este género a la hora de decidirse por ver una película de este tipo.

Uno de los grandes peros de “Infierno azul” es su final edulcorado y totalmente desentonado de lo que nos propone el director durante todo el largometraje. Una pena, porque si lo hubiera cerrado unos dos minutos antes los aplausos estaban más que justificados.

Nota El Blog de Cine Español: 7.

Gabriela Rubio

P. D. No es una producción española, pero su director es español aunque ya lleva dos décadas afincado en USA.

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