En las notas de producción de Sweet Home, su director, guionista y editor Rafa Martínez comenta que “cuando los guionistas nos planteamos escribir Sweet Home, lo que mas nos apetecía era situar la acción en un entorno cotidiano. Queríamos hacer una película realista y claustrofóbica sin perder de vista la parte lúdica del terror. Queríamos llevar el miedo a un lugar terrorífico, pero muy reconocido por todos: un portal, una escalera, un ascensor, en definitiva, nuestra casa, y convertir un edificio en un tren de la bruja lleno de sustos, aventuras y sorpresas. Para hacerlo aún mas realista, nos planteamos una temática de actualidad, el mobbing inmobiliario, tan frecuente en nuestro país. Así que nos pareció perfecto como detonante de una historia de género. No hay nada mas terrorífico que el no poder estar seguro ni en tu propia casa. Todos estos elementos encajaban a la perfección. Sólo había que buscar a nuestra heroína perfecta, Alicia, y a su enemigo implacable, El liquidador, y desarrollar su aventura dentro de otro personaje fundamental en nuestra historia: el edificio”. Lo cierto es que estas palabras describen perfectamente la experiencia del visionado de Sweet Home, una cinta de terror de lo mas entretenida y distraída que consigue, gracias a su falta de pretensiones, resultar una muestra del género de terror en España mas que correcta.

Una pareja decide pasar una noche romántica en un edificio semiabandonado. Durante la velada descubren que unos encapuchados han asesinado al único inquilino que quedaba en el edificio…Ahora ellos se convertirán en su nuevo objetivo.

Durante la primera parte de Sweet Home el espectador asiste a un thriller de tensión, que recuerda, en menor medida, a la película de Fincher La habitación del pánico. Este tramo es un buen preludio de lo que está por llegar, y aunque posea un guión que pisa lugares comunes allá donde va, lo cierto es que la condenada tiene un ritmo estupendo y nos sitúa en el espacio donde están sus protagonistas para que, a continuación, nos habituemos a ellos para que así no nos perdamos ni un solo detalle. En ese sentido, el film funciona correctamente, aunque nunca termina de despegar por el mero hecho de que durante todo este tramo, la historia resulta mas pretenciosa al intentar meter el tema de las inmobiliarias que, aunque afortunadamente no lo trate mucho, los tópicos con los que son descritos sus personajes y las predecibles situaciones hacen que el film, que se toma demasiado en serio, no termina de funcionar del todo bien…

Pero Rafa Martines tiene un as guardado en la manga, y a mitad de la película, y bien integrado, nos ofrece un slasher que es todo un homenaje, guiño, o como queráis llamarlo, a este género. A partir de aquí la película funciona estupendamente, se centra en el puro género, y progresivamente toma un aire festivo del horror que se agradece tanto y produce tanta simpatía, que el espectador se lo pasará en grande durante la película (si te gusta el género, claro). También es debido a la entrada de cierto personaje cuando la cinta propone este cambio, ya que es este un villano muy bien tratado, como en la vieja escuela, sin que se den muchas explicaciones. Así, su director consigue un crescendo rítmico muy conseguido donde el espectador se involucra mas en el relato por, precisamente, su falta de pretensiones y por soltarse la melena, notándose una libertad en su puesta en escena que se nota que respira cada vez mas fuerte. Ahí radica su encanto, y el film no se corta un pelo es ser bestia, burra y sangrienta.

Respecto a la cuestión técnica destacar un esplendida fotografía de Antonio J. García, que juega con la iluminación del edificio de forma estupenda (atención a cuando salta la alarma e impone el rojo, o la escena del alcantarillado), un diseño de producción muy conseguido (todo el edificio resulta creíble en todo momento) y un trabajo de maquillaje excepcional. Respecto al trabajo interpretativo bastante correcto, destacando a una Ingrid García Johnson que resulta una mas que digna “scream queen” (incluso con frase final que arrancará aplausos) y un Oriol Tarrida que, sin decir una palabra, consigue imponer al que ni pintado. Lo que no entendí muy bien en el film (aunque queda claro que es por fines comerciales) es meter a su actor principal Bruno Sevilla en un papel de inglés…ojo, no es por su interpretación ni nada de eso, es que no aporta nada a la historia el que se hable en otro idioma, la verdad.

Sweet Home es así un cinta de terror mejor de lo esperado y que mejora a medida que avanza, al decantarse por el género de terror puro y duro, que es cuando mejor funciona el film. El metraje, a medida que avanza resulta mas asfixiante, le sucede todo lo contrario en su tono: es como si en sus primeros minutos estuviera asfixiado para ir respirando mejor poco a poco hasta hacerlo con una libertad plena donde se siente mas cómodo. Esa fue mi sensación con este film de terror, que resulta bastante recomendable a todo aquel que sea amante del género de terror y del cine de entretenimiento. Una cinta honesta, simpática y muy consecuente consigo misma. No le pidáis mas a una película que ofrece, precisamente, lo que ha prometido.

Nota El Blog de Cine Español: 5,5

Manu Monteagudo

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En las notas de producción de Sweet Home, su director, guionista y editor Rafa Martínez comenta que “cuando los guionistas nos planteamos escribir Sweet Home, lo que mas nos apetecía era situar la acción en un entorno cotidiano. Queríamos hacer una película realista y claustrofóbica sin perder de vista...