Paco Arango es de esos directores al que no sólo le apasiona el cine y cuida cada detalle en sus películas, sino que va más allá, logrando que sus películas trasciendan de las pantallas haciendo el bien.

En 2011 ya emocionaba al espectador con Maktub, logrando con parte de su recaudación abrir el Centro Maktub para el trasplante de médula ósea en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, un espacio donde los niños puedan superar el periodo de aislamiento en un entorno colorido y con luz natural que les haga olvidar el ambiente de un hospital.

Ahora Paco Arango estrena “Lo que de verdad importa”, la primera película 100% benéfica que se destinará a la red de campamentos para niños con enfermedades SeriousFun Children’s Network, fundada por Paul Newman en 1988, con la que la Fundación Aladina -fundación presidida por Paco Arango- colabora estrechamente.

Tuvimos el placer de conversar con él tras el éxito del preestreno de su nueva película en Barcelona. Os dejamos con nuestra entrevista al filántropo y autor Paco Arango.

Desde muy pequeño tenías pasión por la música y de hecho te has dedicado a ella. ¿Por qué te decantaste por el cine más tarde?

Yo empecé queriendo ser actor y cineasta. Sin embargo, luego la música me engatusó y me dediqué nueve años a ella, llegando a sacar cinco discos. La música fue mi vida. Pero mi profesión y mi sueño siempre han sido el cine y gracias a Dios he tenido la suerte de poder acabar haciendo lo que de verdad soñaba. Recuerdo que iba a cursos de couching para ayudarte a creer en tus sueños. Yo iba porque quería ser cineasta y es tan difícil que acabé siendo mi propio enemigo. Así que fui a estos cursos en los que el lema era “You can do it!” (¡Tú puedes hacerlo!). Y mira, para bien o para mal, aquí estoy, luchando por ello.

Estamos ante la primera película 100% benéfica de la historia del cine. ¿Cómo surgió esta idea que parece tan arriesgada?

Hace 17 años empecé un voluntariado que me robó mi vida y se convirtió en parte de mi día a día. En ese momento lo estaba compaginando con una serie de televisión llamada “Aladina” protagonizada por Paz Padilla. Y ahí fue cuando me hice la promesa de que cuando me alejase de los hospitales para hacer cine, iba a recaudar dinero para ellos. Con “Maktub”, mi primera película, lo hice, pero fue con Warner y no donó su dinero sino que lo doné yo. En este caso, con “Lo que de verdad importa”, al ser un tema tan especial, lo organicé de tal forma que sería una película 100% benéfica. ¿Por qué lo hice? En primer lugar, porque la causa lo merece, segundo porque soy cineasta y yo creía que podía ser una buena película. Era consciente de que sería la primera vez que alguien hacía algo así y pensé que tendría más ayudas para los niños, derribaría más muros en detrimento de recuperar mi inversión. La locura que he hecho yo la tiene que hacer más gente.

Al margen de su recaudación, la película servirá para dar a conocer la labor de los campamentos.

Sí. Cuando hice la película no comuniqué mi idea de que iba a ser benéfica. Yo sabía que iba a tener el apoyo de Paul Newman y toda su gente. Han decidido invertir dinero para poner la película en muchos sitios y creo que va a generar no solo dinero, sino conciencia para esos campamentos que son extraordinarios. Es como si existiera la Cruz Roja y nadie supiera de su existencia. Verdaderamente es inusual que algo que hace tanto bien, se desconozca. En el preestreno de Barcelona había una niña que estuvo en el campamento, se acercó y me dijo que ese campamento le cambió la vida. Es como si proporcionas a alguien una experiencia curativa, hay 30 campamentos por todo el mundo, es extraordinario. Lo hago porque es algo necesario, les cambia el chip a los niños. Los niños enfermos lamentablemente tienen lastres psicológicos muy duros. Además están todo el día con los padres y esto es una valentía de cortar el cordón umbilical, valerse por sí mismos y toparse con otros niños que tienen lo mismo. No hay un no, es todo yes, yes you can.

En la película incluyes un elemento mágico. ¿Cómo llegaste a plantear una película con un tema de trasfondo de una enfermedad mezclando drama, comedia y fantasía?

Yo soy muy así. Es la típica película que yo hubiese visto. La magia me apasiona. Tuve el presupuesto suficientemente pequeño para hacer los efectos especiales como Dios manda. La hice con “El Ranchito”, que es una compañía de efectos especiales española que fue la encargada de los efectos en “Un monstruo viene a verme”, “Juego de tronos”… Yo intento sembrar ilusión, algo más que esta vida cotidiana. Hay efectos especiales que surgieron por sí solos, como ocurrió con los peces voladores del principio que grabó el dron con el que rodábamos. Nadie sabía qué estaba pasando, fue algo inesperado y mágico.
Yo vivo una vida muy mágica porque estoy rodeado de unas coincidencias y experiencias que me han provocado creer en muchas cosas que no están en esta vida. Cuando en esta película puse efectos especiales era un poco para sembrar esa magia pero sin pasarse. La libélula que aparece por ejemplo se me ocurrió en el rodaje, no fue algo premeditado.

Imagen: loquedeverdadimporta.film

Todos los actores están muy bien, pero la joven actriz Kaitlyn Bernard, que interpreta a Abigail, brilla con luz propia. ¿Cómo fue su elección?

Con Kaitlyn hice un casting de 500 niños en Canadá, resultaron finalistas 3 niñas y por coincidencias de la vida todas ellas estaban en Vancouver. Yo quería una niña de 14 años pero las otras dos finalistas tenían 16 y 17 años y lo hacían mejor que Kaitlyn. Sin embargo ésta tenía una autenticidad que era mucho mayor. Le dije que no pensaba que sería la persona porque los niños enfermos son muy simpáticos y muy dulces, pero si tienen que robar un banco, lo roban. Así que le dije que si ella me demostraba al día siguiente que podía robar un banco, era suyo el papel. Llegó al día siguiente con otro registro, con otra personalidad y para mí fue una bendición. Es una chica que va que dar mucho que hablar. Trabajé mucho con ella. Yo tenía muy claro lo que quería.
Con los actores hay que ser muy respetuoso y más si escribes el guión, como ocurrió en mi caso. Yo tenía algo muy en mente, llevaba conviviendo con mi personaje un año y pico. Luego llegas y te topas con un actor que te aporta otra cosa, como me ha pasado por ejemplo con Oliver Jackson-Cohen. Como Diego Peretti me aportó mucha comedia en “Maktub”, yo pretendía que el personaje de Oliver fuese algo más cómico y me di cuenta que no, pero que a cambio me daba autenticidad y empatía. Tuve que hacer rápidamente una transición y que torear. Yo me acoplaba, él se acoplaba. Con Kaitlyn tuve mucho más tiempo para lograr lo que yo quería. Eso sí, siempre hablándole en el idioma que te comprenda, no olvidemos que tiene 14 años.
El gran director es aquel que sobrevive a las 7 semanas de rodaje sin pelearse con actor, toreándolos y llevándolos a donde tú quieres porque el director también es un ser muy inestable pero conjuntamente tienes que sobrevivir. Lo que sé es que tengo que llevar el barco al final del puerto.

¿Esa adaptación que mencionas con los actores se vivió también con la historia, con cambios del guión inicial al momento de rodar las escenas?

En la primera escena de la película yo había escrito en principio que tocan a la puerta y Oliver estaba en el cuarto con esa chica. Entonces intentaba saltar de una ventana desde un noveno piso. Y leído estaba muy bien, pero era contraproducente. Cómo lo resolvimos al final fue mucho más sutil y funciona. Sabes perfectamente lo qué ha pasado, resulta más cómico todavía y habla mucho del personaje.
También improvisamos al final de la película, en el momento en el que ella llama preguntándoles como están, escena que yo había escrito pensando en cómo ella los putea con un tono concreto. Al final ella lo dijo de otra forma y funcionó.

¿Cómo contactaste con Paul Newman?

Yo tenía ya mi fundación de niños con cáncer enviando a muchos niños a campamentos y ayudando. En una ocasión en que el dueño del campamento de Hungría vino a Madrid para una cosa de la fundación, me comentó que venía Paul Newman a Hungría y me animó para que fuera a conocerle y me contara un poco acerca de su labor en su fundación SeriousFun Children’s Network. Así que me fui a pasar un fin de semana con ellos y me impresionó mucho Paul. Era un hombre muy humilde, muy buena gente. Me enteré allí de que había donado unos 500 millones de dólares y fue una lección de vida que no voy a olvidar. Me invitó a los pocos meses a formar parte del consejo de su fundación y ya llevo allí 8 años.

¿Por qué la gente debe ir a ver “Lo que de verdad importa”?

Primero porque es buena. Que vean el tráiler y si les gusta, esa es la peli. Yo no pretendo llevar a nadie al cine si no he hecho una película entretenida porque el cine te tiene que regalar diversión, emociones y entretenimiento. Ahora bien, ¿por qué tienes que ir a ver una buena película? Pues porque aparte de divertirte en el cine, estás haciendo el bien. Y en ese orden. Repito, nadie irá al cine porque mi película hace bien, la gente tiene que ir al cine porque es una buena película. Pero la gente debe saber que sus euros van para un niño español, y es una doble causa.

Gabriela Rubio

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Paco Arango es de esos directores al que no sólo le apasiona el cine y cuida cada detalle en sus películas, sino que va más allá, logrando que sus películas trasciendan de las pantallas haciendo el bien. En 2011 ya emocionaba al espectador con Maktub, logrando con parte de su...