Me crié en Formentera y conservo dentro de lo más puro de mi ser cada una de las referencias de este film. Sé lo que es ir con mi padre en llaut a pescar vacas con tentáculos de calamar. Me ha dado baños de barro desnudo en Espalmador. Me ha sobrecogido con la belleza de el Faro de Botafoch.

Era otra época, cuando la isla apenas tenía asfalto, era común avistar a las ya extintas pagesas -hoy reducidas a símbolo iconográfico pitiuso- y las conversaciones siempre desembocaban en el mítico puticlub Cana Palillus.

Perduraba el espíritu hippie que evoca Formentera Lady, hasta ahora la mejor película presentada en Málaga 2018 y que supone una hermosa carta de despedida a una era mágica. A una forma de vida incompatible con el ahora.

Manteniendo en vigencia su pacto con el diablo, José Sacristán representa esa brecha en una interpretación con aroma a mar -¿y a biznaga?-.

A los que vivimos la transformación de la isla que hoy asaltan los yates de lujo nos resultará familiar el momento en que el chiringuito donde toca Samuel (Sacristán) anuncia el cierre tras haber sido comprado por unos italianos pijos. También nos sentiremos conmovidos como el propio Sacristán al observar vídeos antiguos de su llegada a la isla.

El veterano actor, definido en el film del debutante Pau Durà como “una isla dentro de otra isla” -yo añadiría “una isla dentro del cine español”-, está magníficamente acompañado. Más allá de Nora Navas -que eleva el nivel en cada aparición- y Jordi Vilches -perfecto descongestivo cómico-, se agradece el cuidado de pequeños secundarios “memorables”, como ese impagable Toni de la barra de un bar o la amante de Sacristán.

Resulta paradójico cómo precisamente en el momento en que la película se aleja de la isla es cuando sufre cierto desnivel, no terminando de cuajar la relación abuelo-nieto que, si bien no es -bajo mi punto de vista- la parte esencial de la historia sino un necesario mcguffin del contraste que nos narra, se presta a ciertos tópicos (aunque se agradece que no caiga en sentimentalismos).

Sin embargo, Formentera Lady triunfa como necesaria reflexión y reivindicación libertaria como la de los 60, un desgarro de Janis Joplin, una ensoñación de algo que se perdió en la isla justo antes de la masificación turística.

Puntuación : 7,5

Óscar TACríticasFestival Málaga,Formentera Lady
Me crié en Formentera y conservo dentro de lo más puro de mi ser cada una de las referencias de este film. Sé lo que es ir con mi padre en llaut a pescar vacas con tentáculos de calamar. Me ha dado baños de barro desnudo en Espalmador. Me...