Saboreando las mieles del éxito tras la presentación de ‘Contratiempo’ (Oriol Paulo), thriller convertido en el mejor estreno del año y con una respuesta eufórica del público, hemos tenido el placer de entrevistar a Mario Casas. Precisamente, hace justo un año el actor coruñés arrasaba en el boxoffice con otra producción de Nostromo, la épica romántica ‘Palmeras en la nieve’.

Mario Casas rueda ‘Bajo la piel de lobo’ y presentará este año la esperada comedia ‘El Bar’, nueva incursión al universo de Álex de la Iglesia tras ‘Las brujas de Zugarramurdi’ y ‘Mi gran noche’, que le reportaron sendos Premio Feroz de reparto.

En Contratiempo, Casas interpreta a Adrián Doria, un exitoso emprendedor cuya vida dará un vuelco tras un inesperado incidente. Hablamos con Mario Casas de este nuevo giro en su carrera.

Hasta ahora, tu papel en “Contratiempo”, donde hay una gran importancia en los diálogos y el engaño, parece uno de los más complejos en tu carrera.

Es complejo también con respecto a la edad que tengo ahora. Es decir, por el tono de la película, porque podría ser un personaje de 36 por lo que cuenta, las aristas que tiene, la ambigüedad y la oscuridad. Al fin y al cabo yo también he tenido personajes que han sido muy complejos, como por ejemplo en “La mula”.
En el caso de “Contratiempo” es como un paso más allá en interpretar a un personaje más adulto: un padre de familia que cuenta otro tipo de cosas y las abarca desde otra edad. Parece que puede tener más peso porque es un personaje más mayor. Tiene muchas capas, está en lo más alto al ser un empresario de éxito con su premio equivalente al Forbes de empresario del año. Con su mujer, su niña y su amante. Le acusan de asesinato de su amante y como consecuencia contrata a la abogada Virginia Gutmann para probar su inocencia. Van a tener esos 180 minutos, ese contrarreloj, ese contratiempo para unir las piezas y que mi personaje Adrián Doria no vaya a la cárcel. Entonces, la dificultad interpretativa se da también en ese cara a cara de inteligencia, de frialdad, de manipulación, una batalla dialéctica. En ese sentido, un cara a cara con Ana Wagener es complicado (risas), pero creo hemos hecho un buen equipo, un buen dúo, un buen tándem.

“Contratiempo” está lleno de giros. ¿Al final qué nos debemos creer?

Al final el público tiene que creerse el final que pasa. Sí es verdad que en un pase de unos influencers que vieron la película me preguntaban exactamente lo mismo. El último giro, todo lo que ella cuenta al final de lo que pudo ser y lo que cuenta mi personaje hasta que ella se va (es decir los últimos 20 minutos) es verdad. Ese personaje que ves ahí, que es la cara real de Adrián Doria, es el mismo personaje que tú tienes al principio. Lo que digo muchas veces es que es una película de segundo visionado: si vuelves a ver la película estás viendo ese personaje que está al final, te lo estamos enseñando al principio, te estamos dando pistas, como también de otro personaje. Como van dando giros te van mostrando la película de distintas maneras: quién puede ser el que miente, quién el asesino… Pero Adrián Doria en esa casa es el mismo todo el tiempo.

¿Tuvisteis algún contratiempo en el rodaje? ¿Cómo fueron esas sesiones con Ana?

No, la verdad es que no. Ha sido un rodaje muy bonito, sobre todo de muchísimo respeto. Sobre todo a Ana y a mí en ese loft. El equipo estaba muy callado, cada vez que entrábamos nos respetaba mucho, no había ruido porque era muy importante que los dos estuviéramos muy concentrados y metidos en nuestro mundo. Ana estaba con su música y yo con la mía. Nosotros nos llevamos muy bien, pero en ese mes de rodaje casi no hablamos dentro de ese piso por el hecho de ser dos personajes que no se conocían hasta que entran. Por lo tanto, era importante que “Ana y Mario” no empatizaran demasiado.

Por lo que vemos en la película y sobre todo con respecto a los personajes, ¿tú crees que la mentira mueve el mundo?

No sé si lo mueve del todo porque al final la verdad es más poderosa, no olvidemos que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo y que la verdad tiene más poder seguro. Gente como Adrián Doria, un empresario que está en la cima, creo que sí son capaces de mentir y mover hilos y poder comprar cosas y destruir otras.

¿El apellido de tu personaje Doria viene de Dorian Grey?

No, no. (Risas) Pero sí que es verdad que lo llegamos a pensar. Hubo un momento en que le dije a Oriol que la peli se llamase “Señor Doria”. Pero recordaba demasiado a Dorian Grey. El nombre de Virginia Goodman sí viene porque al principio iba a ser una preparadora de testigos y se iba a llamar Goodman, incluso así se iba a llamar la peli pero ya había una película americana que se llama “El buen hombre”. Pero eso ya son cosas de Oriol.

Con este thriller se puede decir que has abarcado todo tipo de géneros. Aun así, ¿te has llegado a sentir encasillado durante tu carrera?

No. He tenido un proceso maravilloso con “Sms”, “Los hombres de Paco”, “El barco”, “3msc” y sí tal vez hubo dos o tres años en los que con estos proyectos estuve en un círculo en el que la gente me colocó. Aunque eso sucedió cuando tenía 23 años y ahora tengo 30. Yo soy feliz con lo que he hecho, no me arrepiento de absolutamente de nada y si volviera atrás haría lo mismo. Luego ha venido “La mula”, “Ismael”, “Las brujas de Zugarramurdi”, “Mi gran noche”, “Grupo 7”, películas que no tienen nada que ver con la época anterior. Me han ofrecido muchas comedias o dramas románticos, pero ahora estoy en un proceso con guiones como el de “Contratiempo” y yo quiero seguir trabajando y hacerlo bien. Si tengo la oportunidad de que me lleguen guiones distintos y que me llamen grandes directores con un talento brutal, que confíen en mi y que me vean con capacidades para hacer otras cosas, yo voy a tirar por ahí.

Así que es una línea que te gustaría seguir, la de los thrillers como en “Contratiempo”.

No tiene por qué, la verdad es que me da igual. A mí me dices si quiero hacer la tercera parte de “3msc” y la hago.

La verdad es que esa tercera parte es un eterno rumor, ¿habrá tercera parte?

No sé si habrá tercera pero creo que sale el libro “Tres veces tú” y ahí no sé si los productores la harán o no pero yo la haría. A mí no me importaría.

Una película española de 2016 que recomendarías.

“Que Dios nos perdone”. Me parece la película. “El hombre de las mil caras” y “Un monstruo viene a verme” también me gustaron. Pero con respecto a “El hombre de las mil caras”, yo prefiero más “La isla mínima” o, barriendo para casa, “Grupo 7” (Risas). La producción de “El hombre de las mil caras” es enorme pero “Que Dios nos perdone” tiene algo que me impacta. Una de las cosas es Roberto Álamo, que me gustaría que se llevara el Goya con respeto a los demás, que también son enormes. Y lo que hace Antonio de la Torre cuando se pone al lado de los cadáveres es también las cosas que pocos puedan hacer y que hace tiempo que no veía en un actor. De reparto me quedo con Javier Pereira y de revelación me hubiese quedado, aunque no esté, con Alain Hernández. Me parece una de las revelaciones de estos dos últimos años con más potencial del cine español. Ya no es sólo por “El Rey tuerto” sino también por “Palmeras en la nieve”. Es un actor que, aunque este año lo tenga difícil, no dudo que otro año se lo lleve. ¡Sin duda alguna! Alain tiene todas las papeletas para ser número uno en todas las pelis que haga.

Esperemos que no le pase como a Leonardo DiCaprio, que tuvo que esperar tanto tiempo…

Pero a DiCaprio ni le hacía falta y ya se ríe. Yo creo que al final subió allí arriba a recoger su premio y lo que quería es que todo el mundo escuchara su speech sobre el medioambiente. Creo que le interesaba más eso que otra cosa. Podría haber soltado cualquier puya y nunca lo ha hecho; me parece que no tiene necesidad de un Oscar ni de nada, porque para mí es de lo mejor sino el mejor que hay.

Gabriela Rubio

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