EL CORTOMETRAJE “SYCORAX”, DE LOIS PATIÑO Y MATÍAS PIÑEIRO, SE PRESENTÓ AYER EN LA QUINCENA DE REALIZADORES DE CANNES

Nos informan que ayer tuvo lugar la première internacional del cortometraje “Sycorax” del cineasta gallego Lois Patiño (Lúa Vermella; Costa do morte) y el argentino Matías Piñeiro (Isabella; La Princesa de Francia) en la 53ª edición de la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. Hoy tendrá lugar la tercera y última proyección en el certamen a las 21:00 horas en el Cinéma Studio 13.

Sycorax supone la primera colaboración entre los directores y tendrá continuidad con el largometraje titulado Ariel, que rodarán en 2022-. Ambas son adaptaciones libres de La Tempestad de William Shakespeare. Ambientado en las islas Azores y con el ganador del Premio Goya Mauro Herce en la dirección de fotografía, el cortometraje se centra en el personaje de la bruja Sycorax y en él se funden teatro y paisaje.

Según los dos cineastas, en ‘La Tempestad’ hemos encontrado un cruce de caminos entre nuestras visiones, que nos ha ayudado a fundir texto y silencio, movimiento y quietud, en una propuesta que nos ayudará a definir el tipo de películas que rodaremos en el futuro. Con Sycorax recuperamos este texto clásico con un toque contemporáneo, que diluye los límites de la representación permitiéndonos poner en cuestión la visión patriarcal de un personaje femenino sin voz, la madre de Calibán, recordado como la primera bruja que pisó la isla.

Sycorax es una coproducción entre España (Beli Martínez – Filmika Galaika) y Portugal (Rodrigo Areias – Bando à Parte). Las actrices Agustina Muñoz, Diana Diegues & Susana Abreu interpretan a sus personajes principales.

¿De qué va?

Quién es Sycorax?

El primer personaje en pisar la isla de La Tempestad de William Shakespeare. Pero el problema en la obra es que Sycorax no tiene voz. Es apenas mencionada por Próspero como una bruja mala, vieja y encorvada, que encerró vilmente a Ariel, el espíritu del aire, en un árbol.

Pero, ¿por qué encerraría a Ariel en un árbol? Aquí, nosotros, no le creeríamos tanto a Próspero.

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