No exagero, no. La película de animación del año, “Buñuel en el laberinto de las tortugas“, que os recomendamos ver a todos, sigue exhibiéndose en 15 cines en su tercera semana en la cartelera. Donde está funcionando muy bien es en Extremadura porque está contando con una buena campaña de promoción al tratarse de la primera película de animación que se realiza en esta región, concretamente en la localidad de Almendralejo en el estudio The Glow Animation Studio, de José Mª Fdez. de Vega. Esperemos que su distribuidora, Wanda Visión, consiga mover copias por otras ciudades del país porque esta adaptación al cine del cómic de Fermín Solís no deja a nadie indiferente. Además, como ya he repetido varias veces por aquí, tendrá una larga vida en cine clubs y filmotecas por mucho tiempo, más cuando gane el Goya en su categoría -es la gran favorita, sin duda -. Ya acumula 40.000 € de recaudación en salas comerciales, una cifra respetable para un largometraje de animación para adultos que, como todos sabemos, apenas tiene público en nuestro país.

Basada en hechos reales nos contará la historia de un joven Buñuel que, tras sus cintas surrealistas, se trasladó desde París a una pobrísima zona de Extremadura para rodar el duro documental Las Hurdes: tierra sin pan (1933). En 1930, tras fracasar con La Edad de Oro y perder a su principal productor y mecenas, Luis Buñuel buscaba financiación para realizar esta película. Un golpe de suerte provocó que la tuviera. Su amigo el escultor Ramón Acín compra un billete de lotería con la promesa de que, si gana, pagará su próxima película. El billete fue agraciado y parte del premio fue destinado a poner en marcha un documental que Buñuel tenía en la cabeza desde hacía años.

Ese documental pretendía mostrar la pobreza y la miseria de la comarca extremeña. Las Hurdes: tierra sin pan sería considerado como uno de los mejores documentales españoles y precursor del género de documental de denuncia social en nuestro país. Buñuel en el laberinto de las tortugas narra lo que fue una aventura de amigos, pero también un episodio fascinante de la historia del cine, con extractos de las propias imágenes de Buñuel de la producción, para presentar un retrato profundamente conmovedor y humanista de un artista que busca su propósito.

El tráiler: