Después de lograr un buen promedio por copia (más de 700 euros por sala) en su estreno en cines, contando que estamos ante un filme de animación para adultos y que sólo cuenta con un pase diario en la mayoría de los cines donde se proyecta, en su segundo fin de semana “Buñuel en el laberinto de las tortugas“, de Salvador Simó, aumenta copias para intentar seguir captando espectadores. Además, muchos espectadores que la han visto la recomiendan en las redes sociales porque, aviso, estamos ante una producción, realizada en Extremadura, que estará en la mayoría de las listas de lo mejor del año del cine español y que es la gran favorita para ganar el Goya en su categoría el año próximo. Si todavía no la habéis visto, ya estáis tardando.

Basada en hechos reales nos contará la historia de un joven Buñuel que, tras sus cintas surrealistas, se trasladó desde París a una pobrísima zona de Extremadura para rodar el duro documental Las Hurdes: tierra sin pan (1933). En 1930, tras fracasar con La Edad de Oro y perder a su principal productor y mecenas, Luis Buñuel buscaba financiación para realizar esta película. Un golpe de suerte provocó que la tuviera. Su amigo el escultor Ramón Acín compra un billete de lotería con la promesa de que, si gana, pagará su próxima película. El billete fue agraciado y parte del premio fue destinado a poner en marcha un documental que Buñuel tenía en la cabeza desde hacía años.

Ese documental pretendía mostrar la pobreza y la miseria de la comarca extremeña. Las Hurdes: tierra sin pan sería considerado como uno de los mejores documentales españoles y precursor del género de documental de denuncia social en nuestro país. Buñuel en el laberinto de las tortugas narra lo que fue una aventura de amigos, pero también un episodio fascinante de la historia del cine, con extractos de las propias imágenes de Buñuel de la producción, para presentar un retrato profundamente conmovedor y humanista de un artista que busca su propósito.

El tráiler: