Tenemos el placer de ofreceros una entrevista con Juan Manuel Cotelo, productor, guionista y director de los documentales españoles de mayor éxito en taquilla de los últimos años. El pasado viernes estrenó “El mayor regalo” con el mejor promedio por copia de todos las películas que llegaron a la cartelera. De esto, de cómo trabajan el marketing de cada una de sus películas y de la distribución hablamos en esta pequeña tertulia.

A continuación, os dejamos con nuestra entrevista a Juan Manuel Cotelo:

– Después de arrasar en la taquilla con “La última cima”, uno de los documentales españoles más taquilleros de la historia, y de conseguir con “Tierra de María”, que se estrenó en 33 países y que está en Netflix, las mejores cifras que se recuerdan a nivel internacional de la historia de un documental español, el pasado viernes llegó a los cines “El mayor regalo” y volvió a funcionar muy bien en los cines.

– Es pronto para celebrar, aunque estamos muy contentos del arranque inicial. Confiamos en que a nivel internacional también supere a nuestras tres películas anteriores, todas ellas también en Netflix. Pero no nos gusta hacer el “cuento de la lechera”, porque sólo nos generaría ansiedad. Cada nueva película, es un reto. Cada nuevo espectador, una conquista. Y cada nuevo país, un gran logro. Celebramos por igual el estreno en Eslovenia que en Estados Unidos. Vamos paso a paso, tomando nuevas decisiones.

– Ha sido tal el éxito del documental “El mayor regalo”, el mejor promedio por copia de todos los estrenos, que os están solicitando ahora muchos cines vuestra producción, ¿no?

– Así hemos procedido con nuestras películas anteriores, en todos los países. La clave es conquistar espectadores, no salas de cine. Parece lo mismo, pero no lo es. Primero buscamos a los espectadores… ¿dónde están?, ¿quiénes desean ver EL MAYOR REGALO? A través de nuestra web, detectamos el origen de la demanda, dos o tres meses antes del estreno. Y solicitamos salas allá donde recibimos mayor número de peticiones. No tiene sentido estrenar en Madrid, si ningún espectador la pide desde Madrid. Pero si recibimos miles de solicitudes desde Madrid, entonces buscamos ahí las salas, con un argumento contundente: sabemos que la sala va a llenarse, no es un acto de fe. Después, a partir de la segunda semana, se van sumando otras salas, al ver que la película funciona muy bien. Desde que se estrena, si los espectadores salen entusiasmados, entonces ellos mismos hacen la campaña, como anuncios vivos, más eficaces que cualquier cartel o trailer. Y si no les ha convencido, no hay nada que levante el resultado. Ellos son el motor de expansión. En Alemania, por ejemplo, empezamos en una sola sala… y al cabo de un año estábamos en 250 salas, siendo Berlín una de las últimas ciudades en llegar. En México empezamos en 50 salas y terminamos en 120. Creo que es un método perfecto para productoras o distribuidoras pequeñas.

– Algunos compañeros distribuidores (pequeñitos) me confiesan que es casi imposible colocar un documental o un largometraje low-cost en los cines, incluso se atreven a comentar boicot de las majors, ¿vosotros también habéis sufrido este problema? Porque veo que “El mayor regalo”, a pesar de su éxito, sólo tiene un pase en la mayoría de los cines.

– Nosotros no hemos sufrido ningún boicot, al menos que sepamos. Al contrario, los exhibidores confían cada vez más en nosotros, en España y en tantos otros países. Pero es natural que, a priori, algunos sospechen que irá mejor una película de gran presupuesto que una menor. Nosotros rompemos ese tópico, no con argumentos teóricos, sino con cifras de asistencia, de semana en semana. Esto no va de presupuestos, esto va de emoción, de belleza, de entretenimiento, de sorpresa. Si tu película le da eso al espectador, ninguno de ellos pregunta “¿cuánto ha costado la película?” Poco a poco, estamos rompiendo tópicos en el mercado. He visto muchas veces una situación curiosa: la sala llena de espectadores viendo una de nuestras películas, y en la sala de al lado, tan sólo 20 personas viendo la película de moda. La cifra global de espectadores de esa otra película puede ser mucho más elevada que nuestra cifra global… pero la rentabilidad de nuestra película para un exhibidor puede llegar a ser mucho más elevada, porque no abrimos la exhibición a cualquier sala, si no detectamos previamente la demanda. Aceptamos estrenar en pocos horarios, en pocas salas… pero siempre con la condición de abrir a mejores horarios y a más salas, según crezca la demanda. Lo cierto es que a nosotros nos funciona ir creciendo poco a poco.

– ¿De dónde y cómo surge la idea de realizar un largometraje sobre el perdón?

– Surgió en Colombia, tras conocer a un grupo de personas encarceladas, que me dijeron: “queremos pedir perdón y nos gustaría hacerlo a través de usted”. Habían cometido todo tipo de atrocidades -me refiero a miles de asesinatos- y querían encontrarse personalmente con los familiares de sus víctimas, para pedirles perdón. Les acompañé a esos encuentros… y puedo decir que jamás he presenciado algo más hermoso. Las víctimas les abrazaron, les besaron, comieron y bebieron juntos, bailaron para celebrar la reconciliación. Para mí fue algo abrumador, de una belleza infinita. Tenía que contarlo. Decidí abrirlo a todo el mundo y por eso filmamos otras reconciliaciones que parecían imposibles en España, Francia, Irlanda, México, Guinea Ecuatorial y Ruanda. El resultado es estremecedor.

– La mayoría de vuestras producciones se han financiado en parte gracias al crowdfunding, ¿cómo trabajáis estas campañas?

– En realidad, podemos hablar de “crowdfunding” solamente con EL MAYOR REGALO. Nuestra primera película, LA ÚLTIMA CIMA (2010) fue financiada por un total de 10 personas. Después, TIERRA DE MARÍA (2013) por 30 personas. La tercera película, FOOTPRINTS (2016) fue financiada con aportaciones de 400 personas. Y ahora, EL MAYOR REGALO, se ha producido gracias a casi 1.400 personas, de muchos países. Es una experiencia abrumadora, que no somos capaces de agradecer con palabras. Detrás de cada pequeña aportación, hay un voto de confianza asombroso, que nos pone las pilas. Es una responsabilidad muy grande manejar dinero de personas que creen que tu proyecto merece la pena ser producido, ser visto. Trabajamos la campaña con absoluta seriedad, dedicando mucho tiempo a la creatividad, en los detalles pequeños. No nos limitamos a anunciar el proyecto a bulto, sino que estuvimos unos 6 meses preparando la campaña al detalle, antes de lanzarla: cada palabra, cada imagen, el presupuesto, las recompensas que ofrecíamos como agradecimiento, todo. Pedir dinero no basta, has de convencer a las personas de que tu proyecto merece la pena, para que te regalen su voto de confianza en forma de donación.

– Cada año que estrenáis película dais la sorpresa en la taquilla, por lo que nos gustaría saber, e
imagino que también al resto de distribuidoras y productoras (risas), ¿cómo trabajáis los estrenos?

– Para nosotros, la fase más intensa y exigente no es la de producción, sino la de distribución y promoción. Está claro que la base del resultado radica en la calidad de la producción. Pero mientras produces, tú mismo controlas los plazos y los resultados. En cambio, cuando anuncias el estreno… el cronómetro es implacable. Te juegas la continuidad y la expansión a nuevas salas, cada día. Ni siquiera se trata de plazos semanales, sino que nosotros trabajamos con plazos diarios. Damos importancia a cualquier medio de comunicación, ya sean grandes o pequeños. Damos idéntica importancia a una sala de 80 butacas en un pueblito, que al estreno en una gran capital. Damos importancia a cada detallito del trailer, del cartel, de la web, de la nota de prensa… y a todas las redes sociales: whatsapp, facebook, Twitter, Instagram… Damos suma importancia a la web de la película, que no sólo usamos como vía de información al espectador, sino como vía de comunicación personal con cada uno de ellos. Procuramos responder a todos los mensajes que recibimos, lo que supone un esfuerzo ingente, pues hay días en que recibimos cerca de 5.000 mensajes, durante los períodos intensos de campaña. Nos tomamos cada estreno como una carrera de obstáculos, en la que no se sabe la distancia de la carrera. Sólo sabes que con cada salto, das un paso más hacia la meta. Es muy intenso, muy cansado y muy apasionante. Nos encanta esa presión.

– La mayoría de la industria audiovisual te conoce como el director y el productor de cine religioso, ¿qué tienes que decir a esto?

– Pues que es cierto. No sólo es verdad, sino que me encanta decirlo abiertamente, sin disfraces, sin tapujos, sin camuflaje, a todos los públicos. Es algo que llena de sentido mi vida, mi familia, mis relaciones y mi trabajo. Hasta hace 10 años, ni se me hubiera pasado por la cabeza hablar de Dios en público. Me hubiera parecido un plan estúpido, que al menos no encajaba en mi vida. Pero hoy no encuentro nada más apasionante de lo que hablar. Hablo de Dios, de la fe, del cristianismo, con verdadera pasión. Y lo hago para todo el mundo, como he hecho siempre con cualquiera de mis trabajos anteriores. Aplico los mismos criterios de exigencia que puse en cualquiera de mis trabajos anteriores, siempre al servicio de cualquier espectador. Y no me interesa la fe como una teoría sobre la que debatir, sino que pongo mi cámara delante de las personas que “juegan bien” a esto de la fe, en la práctica. Hay muchas películas que hablan de los “malos jugadores” de la fe. Ahí están los curas pederastras, las monjas asesinas, los obispos ladrones, los creyentes necios, antipáticos y aburridos, los inquisidores… todos ellos han protagonizado muy buenas películas, dirigidas a todos los públicos. Pues yo quiero dar el protagonismo a los buenos jugadores de la fe, porque he tenido la suerte de conocerles y su ejemplo de vida me ha transformado. Ya he constatado, en estos diez años, que su vida interesa a cualquiera, no sólo a quienes creen en Dios o rezan.

– Para terminar, ¿qué proyectos tienes para el año 2019 y qué películas españolas has visto últimamente y recomiendas a nuestros lectores?

– Por favor, que no suene a tópico lo que voy a decir: cada vez encuentro más y mejor cine español. Más variado, más abierto, más para todo tipo de espectadores. Esa diversificación de la oferta, me encanta. Ya nadie puede decir, viendo una película, “esta sí que representa al cine español”… pues se ha roto el paradigma, el estereotipo. Si he de mencionar alguna de entre las últimas, citaré dos, muy distintas. Una, ya conocida por todos: “Campeones”. Y otra, menos conocida, que a mí me ha entusiasmado: “Kilian Jornet, Camino al Everest”. Un documental espectacular, en su forma y en su fondo. Lo que Kilian transmite es de un valor prodigioso, para toda la sociedad, hoy. El valor del romanticismo, por encima del éxito social. Los ideales imposibles, por encima del pragmatismo imperante. La recomiendo con todo mi entusiasmo y… si no lo dices muy alto (porque también competimos por ese premio con EL MAYOR REGALO)… confieso que deseo que gane el Goya al Mejor Documental. Lo merece.

Y con respecto a los proyectos para 2019, los principales son: distribuir y promocionar EL MAYOR REGALO en el mayor número de países… y poner en marcha dos nuevos largometrajes, que serán 100% ficción, aunque basados en historias reales. Después de haber producido cuatro documentales para cine, vamos a cambiar un poco de aires. Innovar o morir.

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