En toda entrega de premios que se precie, la categoría de mejor actor protagonista es siempre una de las más esperadas. Nuestros Goya no son menos, y en una industria en la que tradicionalmente hay mayor número de papeles potentes masculinos que femeninos, año a año nos suelen deparar un cuarteto de aúpa.

A estas alturas de 2018, pese a que aún quedan dos meses para que termine el año, podemos intuir que las candidaturas están casi cerradas. Antonio de la Torre, Javier Gutiérrez y Javier Bardem pueden ir comprando los billetes de AVE a Sevilla para asistir como nominados el próximo 2 de febrero.
Sin embargo, todavía queda una cuarta plaza pendiente de ser adjudicada, y es la que nos salva de llegar a la fecha de nominaciones con todo el pescado vendido. El transcurso de las semanas nos ha hecho descartar interpretaciones que o bien no han estado a la altura (Daniel Grao, Raúl Arévalo) o bien no han recibido ninguna atención (Alain Hernández, Luis Callejo). Por eso a día de hoy, creemos que la cuarta plaza es cosa de cinco nombres:

Luis Tosar, por “La sombra de la ley”

Uno de los nombres clásicos en la categoría, y por eso mismo, posiblemente el favorito actual a ocupar el hueco restante. En la última década ha logrado estar entre los candidatos a mejor protagonista en 4 ocasiones, y siempre demostrando una presencia y un empaque imponentes. Ya consiguió la nominación en su anterior colaboración con Dani de la Torre en “El desconocido”. Ahora, en el viaje a la Barcelona de 1921 que emprende a través de su “Vasco”, vuelve a ofrecer su profesionalidad en una actuación contenida como héroe clásico. En contra se podría decir que tal vez se pasa de hierático y que el confuso guión de la película impide que conozcamos más detalles de alguien que se entrevé que tiene un apasionante pasado detrás.

José Sacristán, por “Formentera Lady”

Aunque en los últimos años hemos tenido la suerte de poder disfrutar con frecuencia del maestro Sacristán en la gran pantalla (nunca agradeceremos lo suficiente a David Trueba que le sacara de su semi-retiro cinematográfico), lo más normal es que no haya muchas más ocasiones de nominarle por un rol tan protagonista absoluto. Homenajes aparte, realmente el actor de Chinchón está fantástico en su encarnación de un hippy de convicciones morales de hierro, al que la inesperada llegada de su nieto le obliga por primera vez en lustros a hacer frente a responsabilidades. La humanidad que desborda Sacristán y su maravillosa voz son un seguro infalible. Incluso notamos rejuvenecido al mítico actor entre los paradisiacos parajes de Formentera. En su contra, que no cuela del todo cuando le vemos tocar el banjo, y que la película pasó sin pena ni gloria debido a su previsibilidad y excesiva sencillez.

Javier Rey, por “Sin fin”

Sí, aceptémoslo. Por mucho que nos gustaría que Javier Rey peleara por ganar un Goya revelación al que tendría serias opciones, no cumple con las recientes y restrictivas normas de la Academia para optar a ello. Su fallida propuesta por “Kiki” hace unos años le condena a luchar mano a mano con los grandes. No obstante, la televisión ya nos ha mostrado que la primera división no le viene para nada grande. Si en “Isabel” y “Velvet” ya llamó la atención, este año con su Sito Miñanco de “Fariña” ha demostrado su solvencia como ese jefe del narcotráfico gallego con constante deseo de sentirse respetado, superando con buena nota la evolución de su personaje. En su paso al cine con “Sin fin” ya conquistó al jurado de Málaga, que le otorgó la Biznaga al mejor actor del festival. Queda poco para que la cinta se estrene en salas comerciales y podamos viajar por el tiempo junto a él, revivir una y otra vez su historia de amor con María León, y comprobar si su trabajo es digno de esta cuarta plaza en discordia.

Mario Casas, por “El fotógrafo de Mauthausen”

El gran incomprendido de los Goya. Y tal vez su más ambicioso intento por lograr la nominación que tanto ansía. Academia aparte, tampoco se puede decir que los premios hayan sido esquivos a Casas durante su carrera. Los Feroz ya reivindicaron su talento con sendos premios por sus dos colaboraciones con Álex de la Iglesia. El Festival de Málaga le encumbró por “La mula”. Y los Fotogramas de Plata ya le han reconocido dos veces como el mejor actor del año por sus trabajos en “Grupo 7” y “Palmeras en la nieve”. Los Goya, sin embargo, se le resisten, y Casas se ha embarcado en un reto que a priori cumple todos los tópicos que se vienen a la cabeza cuando hablamos de papeles premiables. Adelgazamiento extremo, cambio de la manera de andar y hablar, y drama duro dentro de una historia de nazis, esto último, sin duda, novedoso en nuestro cine. ¿Qué puede fallar? Seguro que Mario Casas se hizo esta pregunta en voz alta cuando aceptó el papel, pero no tendrá respuesta hasta el día de las nominaciones.

José Coronado, por “Tu hijo”

La unánime reacción positiva a su trabajo tras la proyección de la película en la Seminci hace que le concedamos la posibilidad de luchar por la plaza de nominación. Desde luego sobre el papel parece un personaje bombón: el viaje a los infiernos de un padre en busca de venganza contra los causantes de que su hijo quedara en estado vegetativo. La perspectiva de la película es en primera persona, favoreciendo el lucimiento de un Coronado que en su madurez ha ganado en presencia y capacidad de expresar dolor con la mirada. Como aspecto en contra, está que la sinopsis nos hace comparar inevitablemente esta película con “Fuego”, aquel thriller de Luis Marías que también protagonizó Coronado, y que tenía un argumento muy similar. Eso sí, por el bien de las opciones del actor, mejor no recordarla mucho…

Entre estos cinco nombres estará casi con total seguridad el último nominado en la categoría de mejor actor de los próximos Goya. Se avecina mes y medio para la carrera final en busca de la candidatura. ¿Quién creéis que conseguirá la nominación?

JAVIER CASTAÑEDA