Empezar una crítica de una película definiéndola como “cine necesario” es, a estas alturas de la vida, una definición que poco o nada dice. El cine político, tan de moda en los años 70 pasó al olvido en la década siguiente y pocas boyas salían en el océano cinematográfico que nos quisieran instruir en como el cine puede servir de instrumento para ejercitar la memoria. Y de ahí parte la importancia de la película, en estos tiempos, donde aún hay energúmenos unineuronales que discuten de la importancia de una aplicación de la memoria histórica en nuestro país, surgen películas que reivindican personas, ideas y momentos que hacen reconciliarse con el ser humano y sacan la parte luchadora del espectador que, a priori ya tienen ganada, paladea unas secuencias que van directamente a su ideología y que ahonda en ella para salir victoriosa del visionado.

Hasta tres países se unen en la producción de la película La noche de 12 años: Uruguay, de donde es la película, Argentina y España, a través de Tornasol con Gerardo Herrero al frente. Finalmente Uruguay seleccionó la película para representar a su Academia de cine en los Oscar y los Goya, que probablemente luchará hasta el final con “Roma” de Cuarón.

En 1973 Uruguay se enfrentaba a una dictadura militar (valga la redundancia) que decidió utilizar a nueve presos del grupo Tupamaros como rehenes del estado para cercar a otros posibles miembros de ese grupo. En la película de Álvaro Brechner se centran en tres de ellos, el poeta Mauricio Rosencof, el periodista y escritor Eleuterio Fernández Huidobro “El Ñato” y José Mujica, el que años después de su liberación sería Presidente de Uruguay y una de las figuras claves de la política mundial de inicios del siglo XXI, y de como un estado represivo, dictatorial y asesino los mantuvo encarcelados en distintas cárceles, en condiciones infrahumanas durante esos 12 años.

La película tiene todo lo que imaginamos para llegar a las entrañas: sufrimiento, secuencias de torturas, solidaridad entre los presos, orgullo de clase y con final tan tramposo como reconciliador y emotivo. De ahí que en su pase de prensa en Venecia, donde competía en la sección Orizzonti hubiera más de siete minutos de aplausos y lágrimas por doquier, incluso gritos de “el pueblo unido jamás será vencido” sonaron en la Sala Darsena en una conjunción de sentimientos positivos por la película y por, sobre todo, la persona de Pepe Mujica que arrastra pasiones allá donde pasa.

Ya en lo cinematográfico es verdad que la película se ve con gusto, sus actores se entregan en cuerpo y alma a los personajes, así Chino Darín está mejor que nunca dando vida a Ruso, ese poeta pícaro que sabe camelar hasta a los carceleros, en uno de los momentos más divertidos y distendidos de la cinta. La revelación para mí es Alfonso Tort que sólo lo había visto en “Las olas” y que se se empapa de “El Ñato” hasta los huesos provocando las secuencias más emotivas de la película. Y qué decir de Antonio de la Torre en la piel de Mujica, una elección de casting que parecía un poco suicida pero que al final se revela acertada por sus silencios, sus fuerzas interiores y de esa secuencia final que le da el protagonismo absoluto en una exhibición de orgullo de clase.

Álvaro Brechner ya nos mostró que tenía cogido el punto a la sociedad uruguaya en “Kaplan” y sobre todo en “mal día para pescar”. Aquí mantiene el pulso en las secuencias de las cárceles mostrando maestría en saber adaptarse a espacios donde desarrollar con ayuda inestimable de su director de fotografía Carlos Catalán, que aprovecha cada oportunidad que tiene para lucirse. Labor de dirección demuestra en la secuencia del asalto a la casa de los Tupamaros, en lo que espero sea su futuro como director.

En fin, una película que hará disfrutar a todos los que ya partimos del lado izquierdo de las pantallas, que nos reconcilia con la lucha que muchas personas optaron por llevar a cabo en pos de un mundo mejor y en estos tiempos que corren donde la xenofobia, los aires ultraderechistas vuelven a asomar es por ello que pocas películas más “necesarias” que esta se estrenarán este año.

Nota: 7

PAULO CAMPOS

Óscar TACríticasANTONIO DE LA TORRE,La noche de 12 años
Empezar una crítica de una película definiéndola como “cine necesario” es, a estas alturas de la vida, una definición que poco o nada dice. El cine político, tan de moda en los años 70 pasó al olvido en la década siguiente y pocas boyas salían en el océano cinematográfico...