Vamos con una de las decisiones de la Academia más cuestionadas este año: las nominadas a mejor actriz protagonista. Tras la sorprendente omisión de Nuria Prims y Marián Álvarez, el camino al Goya para Nathalie Poza -absoluta acaparadora en todos los precursores- parece despejado.

Repasamos los pros y contras de las cuatro nominadas.

Mejor actriz

PENÉLOPE CRUZ
Loving Pablo
10ª nominación / 3 Goyas

A favor: Su mayor (y único) argumento a favor es su nombre. Ella es Penélope Cruz. La actriz española más popular de todos los tiempos, la única que ha triunfado en los Oscar, aquélla que cuenta con BAFTA y David di Donatello en su vitrina. También es un torbellino con envidiable habilidad para destacar en películas mediocres. Ninguna otra intérprete de nuestra cinematografía podría haber conseguido esta candidatura, contando con nominaciones recientes tan cuestionables como las de “Volver a nacer” o “La reina de España”.

En contra: Esta nominación ha generado mucha antipatía entre buena parte del público, al haber dejado fuera actuaciones tan potentes como las de Marían Álvarez o Núria Prims. El descalabro de la película al ser presentada en Venecia fue de los que hacen daño. Si bien Bardem consiguió salvarse de la quema, las críticas no tuvieron piedad con la interpretación de Penélope.

 

EMILY MORTIMER
La librería
1ª nominación

A favor: El público siempre tiene debilidad por los personajes que van contra corriente en pos de un propósito justo. Y su esfuerzo contra viento y marea por mantener a flote una librería en un pequeño pueblo británico en el que hacen sentirle una intrusa, lo es. Su Florence Green no es una heroína de película, sino una vida cotidiana con un pequeño sueño por cumplir, que Mortimer interpreta sin estridencias. La primera vez que acude a la casa de Bill Nighy, mostrando su fragilidad, es un ejemplo de interpretación delicada y con buen gusto.

En contra: Su personaje es tan bondadoso e inocente, con una ingenuidad que le hace incapaz de concebir la maldad ajena, que a veces resulta exasperante. No nos engañemos: si actrices tan prestigiosas y populares como Nicole Kidman, Naomi Watts o JulietteBinoche no consiguieron ganar en esta categoría, una desconocida para el gran público como Mortimer no va a ser la primera extranjera en alzarse con el Goya a la mejor actriz.

 

NATHALIE POZA
No sé decir adiós
4ª nominación / 0 Goyas

 

A favor: Es el papel de su vida. Borda desde las siempre difíciles escenas de borrachera hasta los momentos más puramente dramáticos, en un cara a cara con la enfermedad que descompone. Porque gracias a su talento, y a su demostración de ira y frustración, conmueve ser testigos de la huida hacia adelante en la que se encuentra instalado su personaje. El recital de Nathalie, hasta concluir en una escena final entre enternecedora y patética, es descomunal. Además, Poza cuenta con la Biznaga de Plata del Festival de Málaga a la mejor actriz; un premio que los dos últimos años ha actuado de talismán en los Goya, prediciendo las posteriores victorias de Natalia de Molina y Emma Suárez.

En contra: Encarna a una mujer dura, solitaria, adicta a la cocaína y al alcohol, y con un estilo de vida que puede provocar que algunos votantes caigan en el error de juzgarla. Tampoco resulta siempre fácil comprender las decisiones que toma su desquiciado personaje.

 

MARIBEL VERDÚ
Abracadabra
11ª nominación / 2 Goyas


A favor: En el año del Time’s up, sería apropiado premiar a un personaje que toma como decisión final la única posible. Con su valentía y su raza, Verdú es todo un seguro de calidad. Ya sea en registro cómico (ese rostro mientras el agente inmobiliario le narra lo acontecido en el piso abandonado) o dramático (un plano final bajo la lluvia para el recuerdo), Maribel devora las escenas en la que aparece y demuestra que se encuentra en una madurez interpretativa de escándalo. Y es que, como le dice el gran Ramón Barea al llevarla en taxi a la sala de baile: “usted señora, es una mujer de bandera”.

En contra: La propuesta en la que participa es tan radical que fácilmente puede polarizar a los académicos y que no valoren su trabajo en su justa medida. En el caso de Verdú, tener una carrera tan prolífica como la suya tiene como hándicap que los votantes saben que continuará habiendo más oportunidades de premiarla. Lo próximo: dos nuevos reencuentros con Gracia Querejeta e incluso una villana de cómic que promete.

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JAVIER CASTAÑEDA

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