Vergüenza” es una serie de esas que no dejan indiferente a nadie. De esas que dependen absolutamente del humor y el carácter de cada espectador para poder ser clasificadas. Por eso, esta crítica no debe ser tomada como otra cosa que la opinión subjetiva y humilde de una servidora. Dicho esto, entremos en materia.

Con “Vergüenza” nos encontramos, junto con “La Peste” o “La Zona”, ante una de las apuestas por la ficción nacional que ha realizado para esta temporada Movistar +. En ella se nos acerca al personaje de Jesús (Javier Gutiérrez), un fotógrafo de eventos con aires de grandeza que consigue despertar vergüenza ajena con todo lo que hace, y de Nuria (Malena Alterio), su novia, que tratará de lidiar con él al tiempo que va siendo absorbida por su espiral de patetismo. Sin embargo, si bien el peso de la serie cae sobre estos protagonistas- principalmente, sobre un inmenso Javier Gutiérrez en estado de gracia desde hace unos cuantos años – cuenta con un plantel de secundarios de lujo, como Vito Sanz (Óscar, compañero de trabajo de Jesús) o Miguel Rellán (Carlos, padre de Nuria), que les arropan.

Álvaro Fernández Armero y Juan Cavestany, creadores de “Vergüenza”, definen la serie como una comedia. Y sí, en ella encontramos mucho humor, de ese que pone a prueba los límites del guion y del espectador de una forma cada vez más rocambolesca a medida que avanzan sus episodios. Es una serie incómoda, en la que los espectadores más empáticos querrán gritarle a su protagonista un “no, por favor, no lo hagas” en más de una ocasión.

Es en el enfoque de la serie donde se dan los verdaderos problemas. “Vergüenza” no es una comedia, sino más bien un intento de dramedia donde los dos géneros no llegan a fusionarse. El guion nos lleva de un extremo a otro, de forma más brusca con el paso de los capítulos, hasta el punto de que podría parecer que nos encontramos viendo dos series distintas, pero con los mismos personajes. Esto, más que el estilo de humor escogido por la serie, es lo que podría sacar al espectador de la trama y desconectarle de los personajes.

En definitiva, con “Vergüenza” nos encontramos ante una producción diferente, alejada de esa búsqueda de humor blanco y público generalista, pero, desde luego, no apta para todos los gustos. No podemos, además, dejar de apuntar que se agradece que la ficción española empiece a explorar nuevos senderos: los capítulos breves, la iluminación o el trabajo de sonido hacen que se aprecie ese salto cualitativo que nuestras series decidieron abordar hace tiempo.

Nota El Blog de Cine Español: 6’5.

Laura Enríquez Madero

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“Vergüenza” es una serie de esas que no dejan indiferente a nadie. De esas que dependen absolutamente del humor y el carácter de cada espectador para poder ser clasificadas. Por eso, esta crítica no debe ser tomada como otra cosa que la opinión subjetiva y humilde de una servidora....