Cuando comienza “Converso”, no sabes muy bien a lo que te vas a enfrentar, ves con cierta distancia las imágenes que dan inicio a la película, pero empiezas a notar una inquietud de curiosidad por lo que nos quieren contar. “Converso” es un documental que a modo de entrevistas nos habla de la conversión de una familia a la fe cristiana, desde el ateísmo o agnosticismo, o desde la recuperación de una práctica religiosa que tenían perdida. Además, las personas con las que el director habla, preguntándoles directamente a través del objetivo de su cámara son su propia familia, por lo que la película crece en profundidad y honestidad de manera muy destacable. La madre y las hermanas del director, también protagonista activo, comienzan a contar como han sido sus experiencias de manera muy natural, pero con frases y descripciones que te dejan totalmente pegado a la pantalla.

El director estructura su material en distintos episodios centrándose en cada uno de los personajes principales, que manifiestan sin pudor y casi con alegría contagiosa, su proceso de conversión o su encuentro con la fe. A medida que se va desarrollando la trama, porque la película no es sólo un documento, sino que tiene una narración con una directriz clara, vamos observando que también es un acto de catarsis. Casi un exorcismo de andar por casa, donde todos los pensamientos salen a encontrarse en comunión con la distancia que se había producido entre el autor de la película y su propia familia. Su finalidad, es un acto de comunicación, y lo más interesante es que lo desarrolla con inmediatez en actos y tiempo. Estamos asistiendo a la conversación pendiente que tenían los miembros de una familia, y viendo las reacciones, honestas de todos ellos, te quedas perplejo ya que estás contemplando algo único.

Durante este año hemos visto en este curso de cine español otra experiencia catártica de dimensiones parecidas, aunque desde otro punto de vista formal totalmente distinto, con “Verano 1993”, una de las mejores películas del año que también exorcizaba el mundo interior de su autora. Converso, que también podría considerarse como uno de los filmes más sólidos y de más calidad de este 2017, lo hace de este modo tan gráfico y directo, y su mensaje de entendimiento necesario, y del tiempo que ha tenido que pasar para que se produzca este encuentro familiar llega nítido a la retina de un espectador que se involucra totalmente; incluso llegando a identificarse con lo que está viendo, pensando en sus propios fantasmas, aunque el carácter de lo que nos cuenten no tenga nada que ver con nuestra propia vida.

Otro de los aspectos más interesantes de la película, es que nunca pierde de vista el sentido del humor, que se da por la confianza que traspasa la pantalla, propiamente familiar y por la sinceridad con la que se hablan, sin parecer importar la trascendencia que puedan tener esas palabras. En uno de los momentos más íntimos, la madre del protagonista, escucha a su hijo explicarle cuál podría haber sido uno de los enfoques de la película, mientras relata uno de los episodios más conflictivos que ha sentido él, y ella le responde que esto puede terminar como el documental de los Panero, en alusión a “El desencanto” de Jaime Chávarri, película capital del cine español, emparentada de alguna manera extraña con este film. De otro modo, la convicción con la que hablan los cuatro personajes a los que se entrevista, acerca su propio acercamiento a la fe cristiana, y la forma tan vívida con la que se expresan, invita a reflexionar sobre la postura que adoptamos hacia las doctrinas religiosas, pero también sobre el adoctrinamiento, valga la redundancia que cultural y socialmente, la religión católica ha ejercido sobre la sociedad española y el comportamiento de las personas.

En uno de los episodios más interesantes, nos habla de la dificultad para explicar mediante imágenes o actos el sentimiento personal hacia Dios, titulado “la imposibilidad de filmar al espíritu santo”, casi como contrapunto a “la demostración de la existencia de Dios” de Santo Tomás de Aquino, este fragmento le da un caracter filosófico a una cinta que ambiciona desde la cotidianeidad, pero también desde la determinación y el riesgo. En el final, (no es casualidad que un coro de armonía musical redondee esta propuesta espléndida e impactante), esta voluntad de conciliación, pero también de orden, dentro del caos de las ideas y las convicciones que nos representan, forma un fresco que convierten a “Converso” en uno de los descubrimientos del año.

Nota El Blog de Cine Español: 9

José Manuel López

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