Gracias al Festival de Teatro Clásico de Mérida, estoy teniendo la oportunidad de entrevistar este verano a grandes actores de nuestro cine y televisión y hoy os dejo con nuestra entrevista a Raúl Jiménez, que se dio a conocer con la película “Tarde para la ira”, de Raúl Arévalo, aunque lleva trabajando en este complicado oficio más de 20 años. Raúl Jiménez, ahora en cines con “Señor, dame paciencia”, estrena esta noche en el marco del Teatro Romano de Mérida “La comedia de las mentiras” junto a Pepón Nieto, María Barranco, Canco Rodríguez y Angy Fernández, entre otros.

– ¿Coméntanos tu personaje en esta obra de teatro?

– Mi personaje se llama Leónidas y tiene una hermana, interpretada por Angy, con la cual me llevo a matar, y somos los hijos malcriados de un comerciante. Mi personaje tiene un tic que cuando quiere algo y no lo tiene, le comienza a picar todo el cuerpo y hasta que no consigue lo que quiere no para de rascarse. En esta ocasión, Leónidas se enamora de una flautista, forma amable de llamar en la obra a una prostituta, y se obsesiona por ella porque le hace unas cosas en la cama increíbles. Pero, claro, para tenerla tiene que pagar y como él no tiene dinero se busca las castañas para que su esclavo, Calidoro, interpretado por Pepón Nieto, consiga el dinero que le hace falta. En resumen, es un personaje muy divertido que está obsesionado con el cuerpo de la flautista.

– Cuando recibiste la llamada para trabajar en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, ¿cuál fue tu reacción?

– Lo primero que hice fue decir “dónde hay que firmar”. Me llamó Pepón Nieto, que es uno de los productores de la obra, leí el texto en menos de una hora, me encantó, y confirmé que trabajaría en ella. Venir a Mérida era un sueño por cumplir y lo voy a hacer (risas).

– Cambiando de marco, del teatro a la pantalla grande, llevas tiempo trabajando en cine y televisión con papeles “pequeños”.

– Sí, yo debuté en cine hace 20 años con la película “Sinvergüenzas”, de Joaquín Oristrell, y fue un trabajo que vio mucha gente y que en el Festival de Málaga logró varios premios. Tenía un personaje secundario pero con una vital importancia. Desde entonces he trabajado en varias series de televisión (“Hospital central”, “El comisario”) y películas (“El patio de mi cárcel”, “El calentito”, “Las 13 rosas”), pero teatro estoy empezando a hacerlo ahora, y a este nivel, en la obra de “La comedia de las mentiras”, va a ser la primera vez en mi vida que lo haga. Mi trabajo más conocido hasta la fecha es el de “Tarde para la ira”, de Raúl Arévalo, última ganadora del Goya, y de alguna manera me he hecho más visible para todo el mundo.

– Hablando de “Tarde para la ira”, ¿cómo viviste esa nominación al mejor actor novel?

– La viví muy contento, aunque hay un gran momento de nervios que es cuando le toca el turno a tu categoría, y entonces piensas: “¡qué me pueden dar un Goya!”; pero mi mujer estaba embarazada por aquellas fechas y me daba miedo que se pusiera de parto si me daban el Goya, finalmente, no fue así y no se adelantó el parto (nacería un mes más tarde). En definitiva, lo disfruté mucho y los nervios fueron 10 minutos.

– ¿Cómo fue trabajar con Raúl Arévalo en “Tarde para la ira”?

– Fue un auténtico lujo porque Raúl es una persona que lleva mucho tiempo trabajando como actor y se rodeó de un equipo maravillo para rodar su primera película como director. Este proyecto le costó mucho sacarlo adelante -casi 10 años-, pero él como director es muy amable y te deja mucha libertad a la hora de trabajar el personaje. Sabe lo que quiere y hasta que no lo haces, no va a parar. Por ejemplo, para mi personaje, que era el único que tenía un poco de tono cómico en el guión, me dio mucha libertad para crearlo. Sin duda, le estaré agradecido todo la vida.

– ¿Esta nominación al Goya se ha notado a la hora de que te lleguen más ofertas de trabajo?

– Se ha notado en que por lo menos, llaman, antes ni llamaban (risas). Además, ahora me llaman no sólo para hacer castings sino para confirmarme que me quieren a mí directamente, algo nuevo en mi vida profesional. Ahora parece que ya tienes un sello que dice que “tú lo haces bien”, y ya muchas veces no hace falta que hagas un casting para trabajar. Lo último que he hecho ha sido trabajar en la serie “Tiempos de guerra”, que pronto emitirá Antena 3, es un personaje pequeño que sólo sale en cuatro capítulos, pero estoy muy agradecido, y luego un par de cositas, dos películas, que no te puedo revelar los títulos, y otra obra de teatro, sobre la que tampoco te puedo adelantar nada (risas).

– Bueno, también estás en los cines ahora con “Señor, dame paciencia”, de Álvaro Díaz Lorenzo.

– Sí, es verdad, que está arrasando la taquilla, ya lleva 6 millones de euros. Concretamente con Álvaro, que es el director, tenemos otro proyecto en marcha, que es una serie que se llama “puteados por el mundo”, que, tal y como parece, está basado en el programa “Españoles por el mundo”, y concretamente habla de los españoles que se van a buscar la vida fuera de nuestro país y acaban puteados con trabajos de mierda. Ya hemos rodado algo y parece que hay productores interesadas en ella.

– Para terminar, una película que siempre hacemos a nuestros entrevistados, ¿qué películas españolas has visto últimamente y recomiendas a nuestros lectores?

– Vaya, me has pillado, pero tengo una gran excusa. Acabo de ser padre y no tengo tiempo de nada. Recomiendo “Señor, dame paciencia”, porque es una comedia distinta, aunque esté lleno de tópicos, tiene corazón y alma. También “Tarde para la ira” y “Que Dios nos perdone”, de Rodrigo Sorogoyen.

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