Después de su muy apreciable TORREMOLINOS 73 y de su BLANCANIEVES muda, película que lo colmó de GOYAS allá en 2013, vuelve acompañado de nuevo por Maribel Verdú, esta vez en pleno uso de la palabra, para traernos un film inclasificable.

Parece ser que los directores españoles han decidido desprenderse de etiquetas, ofreciendo propuestas muy diferentes a lo que el público está acostumbrado. Si hace unas semanas Vigalondo nos ofrecía su peculiar visión de los Kaiju eiga (monstruos gigantes aplanándose el lomo a porrascazos), Berger nos trae una película de fantasmas homicidas.

Maribel Verdú es una ama de casa que vive en el extrarradio de Madrid junto a “la Toñi”, su repelente hija adolescente y Carlos, su marido, machista, violento (verbal y físicamente) y, como no podía ser de otra forma, fanático del futbol, del Real Madrid, para ser más concretos. Con esos mimbres, Berger ya nos muestra a la típica familia tipo, compuesta por tres estereotipos bien marcados. El macho ibérico de manual, la choni y la choni junior.

Durante una boda cutre, donde se aprecian desprecios por todos y de todos hacia Carlos, Peter Strauss, o, mejor dicho, Pepe, el primo de Carmen, enamorado de ella hasta las canas, realiza un numero de hipnosis con Carlos como cobaya. El caso es que Carlos quería reírse de Pepe y ridiculizarlo en público, pero el tiro le sale parcialmente por la culata. Tito, un antiguo camarero del salón donde se celebra la boda, muerto hace más de veinte años, se ha instalado en el cuerpo de Carlos.

ABRACADABRA no tiene género definido. Comienza siendo un retrato de la cutre España para girar hacia el thriller sobrenatural, la comedia absurda y surrealista, la sátira social, el terror y el drama…

Esa mixtura puede llegar a ser, por momentos, muy estimulante, pero el principal problema estriba en los actores y los personajes, descuidados desde guión y cuyas interpretaciones, sin un buen rumbo, naufragan durante el metraje.

Por ejemplo, Antonio de la Torre, quien en el pasado nos ha demostrado una y mil veces que puede salir de sus tics habituales para brindarnos interpretaciones de órdago (CANÍBAL, por ejemplo) tiene en sus manos un caramelito, interpretar a dos personajes muy diferentes. Pero apenas hay diferencia entre Carlos y Tito.

Pepe, interpretado (por decirlo de alguna manera) por José Mota, vuelve a evidenciar todas sus carencias en un papel que, en manos de cualquier otro actor, habría deslumbrado en pantalla. Aquí nos queda un personaje que no sabes cómo definir, aunque la palabra que me viene a la cabeza y no quería escribir es, simplemente, un pobre imbécil. Cuesta no pensar en que se ha improvisado sobre la marcha cuando en cada situación de la película, Pepe se comporta de un modo diferente al anterior. Es un recurso para que siempre sea divertido, pero desde la platea solo se aprecia a un, lo siento de nuevo, imbécil haciendo la gracia donde menos te lo esperas, para provocar la sonrisa, en ocasiones (más de una) de vergüenza ajena.

Maribel Verdú, de nuevo, está admirable. Poco queda de aquella joven estanquera de Vallecas. Ahora, toda una mujer, nada malo se puede decir. Es una actriz completa, que se atreve con todo y ningún genero se le resiste. En una película como esta, donde los géneros van y vienen, era la actriz perfecta para acometer el desafío.

Pero el desafío lo encuentra el público, en ocasiones sin armas o pistas de en qué genero se encuentra. En este punto, es encomiable el fabuloso trabajo del director de fotografía. Nos encontramos con momentos de una dureza inusitada, dignos del mejor Aranoa, sobresaturación de colores, sin duda herencia del Almodóvar más alocado, o secuencias inspiradas en lo mejor del terror patrio.

ABRACADABRA es una caja de sorpresas, no todas buenas, pero si un apreciable esfuerzo por contar la historia de siempre de un modo diferente. Al igual que COLOSSAL de Vigalondo, lo importante es la historia que se quiere contar.

En ese punto y olvidando los tópicos, los chistes que ves venir a kilómetros y la galería de personajes esperpénticos y extravagantes (desde el vidente de medio pelo al taxista macho macho y al vendedor de pisos con tendencias psicópatas, interpretado por un Julián Villagrán desatado, bestial e inconmensurable) la película tiene muy claro que Carmen inicia un viaje con un solo destino posible. Por mucho que se sienta atraída por Tito, sabe que tiene que pelear por recuperar a su disfuncional familia. No es lo que quiere hacer, pero es lo que sabe que debe
Como reflexión personal, podría comparar ABRACADABRA con EL MILAGRO DE P. TINTO. El surrealismo, los personajes estrambóticos, las situaciones, el humor… Todo nada contra corriente, y esa es la gran virtud de la película y la gran apuesta de su director.

ABRACADABRA es un film valiente, sin complejos y con mucho que ofrecer. Pocos directores apuestan por arriesgar en nuevos conceptos narrativos y creativos, alejados de su zona de confort, así que, este salto al vacío es digno de elogio y aplauso.

Es posible que el público la reciba con frialdad o indiferencia, ya que la película no viene con manual de instrucciones, pero es incuestionable que Berger es un director indomable, con ideas muy claras y con un imaginario personal rico y diferente.

Puede gustar más o menos pero, es un cineasta libre de ataduras. Es una de las cosas que queda clara cuando descubres que hay más de una treintena de instituciones detrás de la película y que a su director ha tardado mucho en volver a las salas, a pesar de ser uno de los directores más galardonados de nuestro cine.

No es una película perfecta (por momentos me aburrí y mucho, o sentí mucha vergüenza del personaje interpretado por José Mota) pero lo que está claro es que este cine atrevido, original, sin complejos, etiquetas ni ataduras, siempre es bienvenido.

LO MEJOR:
Maribel Verdú en su versión más choni.

Julián Villagrán, desatado.

La mixtura de géneros, que curiosamente…

LO PEOR:
También es lo peor, ya que el espectador medio está desarmado ante tan curiosa y extrema mezcla de géneros.

La selección musical… ¿Abracadabra? ¿En serio? ¿No había otro tema más obvio y menos bailable? ¿Tubular Bells para una sesión de esoterismo barato? ¿Otra vez?

Ves los chistes venir a kilómetros de distancia. Eso sí, alguno es muy divertido…

Antonio de la Torre y José Mota, dos errores de casting o dos personajes muy mal escritos o mal dirigidos. Villagrán habría sido un Pepe más convincente y que el papel que interpreta este mismo, el de vendedor de inmobiliaria, habría estado más perfecto y desatado, si cabe, en manos de Jaime Ordoñez…

NOTA: 6/10

RedaccionCríticasAbracadabra,ANTONIO DE LA TORRE,Críticas,José Mota,Maribel Verdú,PABLO BERGER
  Después de su muy apreciable TORREMOLINOS 73 y de su BLANCANIEVES muda, película que lo colmó de GOYAS allá en 2013, vuelve acompañado de nuevo por Maribel Verdú, esta vez en pleno uso de la palabra, para traernos un film inclasificable. Parece ser que los directores españoles han decidido desprenderse...