El primer consenso crítico de la hasta el momento descafeinada edición del Festival de Málaga 2017 llegó con la película ‘No sé decir adiós’, ópera prima de Lino Escalera, coautor también del guión junto a Pablo Remón, quien le ayudó a desarrollar esta historia en torno al shock que supone afrontar la muerte de un padre.

Dos hijas. Carla (Nathalie Poza), cocainómana y apartada de su familia, recibe la trágica noticia desde la negación. Incapaz de aceptar el pronóstico de una muerte inminente de su padre por cáncer, no dudará en huir con él en búsqueda desesperada de una solución médica. Su actitud confronta con la de su hermana (Lola Dueñas), más consciente de la situación y partidaria de un cuidado paliativo tratando de minimizar el sufrimiento.

La nitidez de su puesta en escena acompaña a una narración sobria, totalmente alejada de la estridencia dramática a la que se podía prestar y sin renunciar a momentos cómicos, siempre desde la sutileza. Más allá de la tragedia evidente, epicentro de la trama, el interés del filme recae en el complejo retrato psicológico de Carla, una mujer dura y devastada a su vez, que se nos presenta como adicta al alcohol y las drogas, en búsqueda de sexo efímero para escapar de la soledad de su apartamento. En ningún momento se nos explica el porqué de su tormento. Tal vez no exista un motivo.

Su incapacidad emocional le hace reaccionar con ataques de furia ante situaciones adversas -a destacar su reacción ante el médico o la magnífica secuencia final-. Gran parte de su carácter, como su dificultad para expresar sus sentimientos, parece herencia de su propio padre, quien ocultó los efectos de su enfermedad hasta el último momento. En contraste a esa frialdad aparente encontramos a su hermana Blanca, con una eficaz Lola Dueñas en un personaje que nos recuerda demasiado a la Sole de Volver, tanto en su actitud como en alguna línea de diálogo.

La negación ante la enfermedad y muerte es algo que ya nos han contado. Pese a su honestidad y el interesante prisma que aquí se nos ofrece, hay momentos de pereza en el guión y cierta planitud en el desarrollo de la historia, que parece no dar mucho más de sí. Pero, si por algo destaca ‘No sé decir adiós’ es por la monumental interpretación de los actores Juan Diego y Nathalie Poza. El veterano actor sevillano protagoniza una transformación sublime, desde la ternura y un realismo conmovedor. Por su parte, Nathalie Poza se postula como máxima favorita a la Biznaga (clara candidata para una nominación al Goya) por el trabajo más complejo de su carrera.

PUNTUACIÓN: 6

 

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El primer consenso crítico de la hasta el momento descafeinada edición del Festival de Málaga 2017 llegó con la película 'No sé decir adiós', ópera prima de Lino Escalera, coautor también del guión junto a Pablo Remón, quien le ayudó a desarrollar esta historia en torno al shock que...