El pasado viernes llegó a las carteleras la película ‘Contratiempo’, una revisión moderna del clásico juego de suspense con aromas a Agatha Christie que el público ha recibido con entusiasmo, convirtiéndolo en el mejor estreno del recién iniciado año.

Hemos podido hablar con su director, Oriol Paulo, que ya logró colocar en lo más alto del boxoffice su ópera prima, ‘El Cuerpo’, cinta con la que saltó a la dirección tras firmar el guión de ‘Los ojos de Julia’ junto a Guillem Morales. Actualmente, Paulo dirige la exitosa serie de ficción de TV3 ‘Nit y dia’.

Os dejamos con nuestra entrevista a Oriol Paulo, director de ‘Contratiempo’.

-Después de “El cuerpo” vuelves en una línea temática similar con “Contratiempo”. ¿Cómo ha surgido esta idea? ¿La llevabas pensando desde hace tiempo?

Cuando miro atrás, tras haber hecho “El cuerpo”, me paro y pienso que quiero hacer una película reconocible para generar un poco de estilo, que al final es lo que soy yo y es de donde vengo. Yo crecí mamando Alfred Hitchcock, leyendo a Agatha Christie… etc. Con todo esto me doy cuenta de una cosa: que las películas de misterio han ido perdiendo fuelle con el paso de los años, que el terror ha devorado al misterio y que casi no se están haciendo películas donde el misterio sea la película. Así que quería hacer una película sobre este género puro y duro. A partir de ahí me voy a mi adolescencia, a mis doce años, en la que era muy fan de las novelas de cuartos cerrados (John Dickson Carr, Agatha Christie, Edgar Allan Poe…). Eran autores que generaban novelas en las que había una habitación cerrada donde sucedía un crimen, una habitación herméticamente cerrada y de la que nadie podía salir y sin embargo el crimen se había cometido. Eran novelas donde había piezas que había que colocar y donde no residía mucha alma humana. Lo que hago yo es coger género literario, llevarlo a mi territorio, elevarlo un poco y poner ahí a cuatro personas que colisionan siendo la habitación cerrada la excusa para contar el drama de estos personajes.

-¿Hasta qué punto juega “Contratiempo” con los elementos de películas míticas? ¿Qué referencias encontramos?

Desde la humildad más profunda, yo crecí viendo a Hitchcock porque mi abuela me descubrió su cine cuando era muy pequeño. Descubrí lo que era la mirada tras una cámara gracias este director. Todo lo que soy ahora se lo debo a mi abuela y siempre lo diré: soy lo que soy porque ella me descubrió la pasión por el cine. Mi abuela se murió sin que pudiera ver mi primera película y eso siempre me ha apenado mucho.
En esta película sí hay pequeños homenajes. Hay cositas de “La ventana indiscreta”, o un plano de “Psicosis” de un coche que se hunde en un pantano. Y, además, la banda sonora de Fernando Velázquez remite mucho al universo de Bernard Herrmann, pidiéndole que lo modernizara. De hecho, la película juega un poco a eso, al Bernard Herrmann del siglo XXI. También hay un homenaje explícito a “Vértigo” en un momento determinado, cuando hay un tren cremallera subiendo por las montañas. Aparte de estas películas, en concreto tenía dos en mente. En primer lugar “La muerte de un ciclista”, que para mí era el referente más claro por cuestiones argumentales y en la que vi unos elementos para incorporar a la película, humildemente también, pero lo paso por un filtro al que yo llamo “El Agatha Christie”. Y en segundo lugar la obra de Otto Preminger, al ser una película que se estructura a partir de los flashbacks desengranando lo que ha pasado con ese personaje que se llama Laura, a la que interpreta Bárbara Lennie en “Contratiempo”, siendo mi humilde homenaje a la película de Otto Preminger con ese título.

– Pese a los paralelismos, ¿has querido desmarcarte en algo concreto con respecto a “El cuerpo”?

En muchas cosas. Aquí lo que hago yo es una puesta muy marcada por el cine de misterio, no hay nada de terror, no se tontea con este género. Es una película de misterio con cuatro personajes que utilizan su intelecto para intentar conseguir sus objetivos. Por otro lado es un reto técnico: “El cuerpo” tenía unas 87 secuencias aproximadamente, “Contratiempo” tiene 265 que rodamos en el mismo tiempo, lo que ha supuesto un salto estratosférico y arriesgado habiendo hecho sólo una película. El montaje es uno de los puntos fuertes que tiene “Contratiempo”, que no te deja respirar en ningún momento. Me he querido desmarcar temáticamente.“El cuerpo” es una película que habla de venganza, “Contratiempo” habla de justicia. Los cuatro personajes que habitan la película están directamente relacionados con la justicia. Para el personaje de Adrián Doria, interpretado por Mario Casas, la justicia es una finalidad, la necesita para demostrar su inocencia. Para ello requiere de un medio que es el personaje de Ana Wagener, Virginia Goodman, que es una abogada que utiliza la justicia como si fuera su juguete porque para ella lo más importante es liberar a su cliente. Tiene una moral bastante ambigua al no tener complejos a la hora de jugar un poco con el concepto de justicia. Va de cara y es super estricta, directa y dialéctica. José Coronado interpreta a Tomás Garrido, que es un hombre ya en su esencia justo pero no cree necesariamente en la justicia. Bárbara Lennie interpreta a Laura y todo lo que hace o deja de hacer en la película es por temor a la justicia porque la tiene pegada a la oreja y siendo un poco esto lo que mueve sus decisiones.

-¿Supone para ti el elemento sorpresa una presión a la hora de idearlo y mostrárselo al público tras el giro que narraste en “El cuerpo”?

La verdad es que no planteé la película como en la anterior que es un olín al giro final. Para mí Contratiempo es distinto: tiene giros que nacen y mueren de los personajes y de la colisión que hay entre ellos. Cada personaje tiene unas motivaciones que a veces las vemos y otras las escondemos, lo que va generando giros. Me gusta pensar que “Contratiempo”, a diferencia de “El cuerpo”, ya en los cinco primeros minutos te pone todas las cartas sobre la mesa y le dice al espectador: esta es la partida, coge las cartas y juégalas como quieras. Algún espectador lo va a jugar en blanco, otro en negro, otro en gris… A mí lo que me importa es que el espectador sea una parte activa durante el visionado de la película, que esté investigando con el personaje y elaborando teorías. ¿Qué aciertan? Fantástico, disfruta del viaje. ¿Que no? Pues mira (risas). Lo que quiero decir es que no me ha obsesionado el giro en sí, pero sí todo lo que pasa y todo lo que vemos está muy pensado, no es casual, y nada es aleatorio.

-Ya le pregunté a Mario al respecto y nos remitió a ti… ¿el apellido Doria tiene algo que ver con Dorian Grey?

Risas. No tiene nada que ver, pero sí con otra cosa: en el primer guión que escribí pero que nunca vio la luz el protagonista se llamaba Adrian Doria y es un nombre que me encanta. Me pareció un buen momento para resucitar ese nombre y ponerlo al servicio de la película y de Mario Casas.

-¿Por qué Mario Casas, Bárbara Lennie, Ana Wagener y José Coronado?

He tenido la suerte de conseguir siempre a los actores que he querido. Mario Casas tiene una cosa y es que él de natural es muy Adrián Doria, salvando los mundos: éste es un empresario de mucho éxito y Mario un actor con mucho éxito. Los dos tienen la misma edad y había algo ahí de meta que a mí me funcionaba muy bien para el personaje. Me apetecía mucho coger a Mario Casas y ponerlo en un papel de un hombre, un adulto, un personaje con capas, aristas, más denso que no había hecho hasta ahora y darle una oportunidad de participar en una película discursiva, donde el discurso y el dialogo son muy importantes. Hemos estado ensayando dos meses y Mario se ha entregado al máximo, haciendo clases de vocalización porque era imprescindible que le aguantara el pulso a Ana Wagener. Ésta llegó por la definición misma del personaje, me imaginaba una Glenn Close en “Damages”: una abogada que jamás ha perdidoo un caso y no lo va a perder. Pocas actrices en España me podían dar lo que me da Ana. Ella es la gran dama del teatro, la eterna secundaria y ya era hora, de justicia divina, de darle un papel protagonista que finalmente la reconociera. A José Coronado ya le conocía de “El cuerpo” y conforme iba leyendo el guión el personaje de Garrido era perfecto para José. Él suele hacer personajes con más mochila, mas cargados, policías corruptos, mucho más oscuros. Aunque su personaje sí tiene oscuridad, trabaja desde otro sitio, del buen hombre. Bárbara llegó por amor platónico. A mí Antonio Chavarrías me invitó al pase de su película “Dictado” hace muchos años. Yo no conocía a Bárbara y al finalizar la peli me dije, “¿quien coño es esta tía?”. Y a a partir de ahí empecé a seguir la carrera de Bárbara Lennie y creo que es ahora mismo una de las mejores actrices que hay en España.

Gabriela Rubio

Óscar TAEntrevistasContratiempo,ORIOL PAULO
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