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Carmen Machi y Asier Etxeandía junto a Marina Seresesky, directora de ‘La puerta abierta’

Carmen Machi y Asier Etxeandía son dos de los actores más reconocidos de las tablas españolas. La primera, además cuenta hoy con una de las agendas cinematográficas más apretadas, con cinco estrenos este mismo año. Por su parte, Asier, quizá el intérprete teatral más premiado en los últimos tiempos y eternamente reivindicado para nuestro cine, parece haber encontrado su hueco definitivo tras su participación hace un año en “La Novia”, que le valió su primera nominación a los Premios Goya.

Ahora, ambos han estrenado con enorme éxito crítico ‘La puerta abierta’, dirigida por la debutante en el largo Marina Seresesky y que se postula como una de las candidatas fuertes de cara a los grandes premios nacionales. Con motivo de su estreno, El Blog de Cine Español ha tenido el placer de entrevistar a estos dos fieras del cine español. Os dejamos con nuestra entrevista a Carmen Machi y Asier Etxeandía:

 

Carmen, ¿qué ha significado “La puerta abierta” para ti? ¿Cómo surgió tu llegada al proyecto?

Carmen: Esta película es un regalo enorme para todos los que la hemos hecho. Marina y yo nos conocimos haciendo teatro, ella es actriz también y ha sido un viaje extraordinario. A mí no me ha sorprendido que Marina haga como ópera prima esta maravilla, no sé si es por fe ciega y confianza absoluta y porque conozco el guión muy bien desde un principio, como también la idea y a ella. Lo que sí me ha sorprendido mucho es que la película es exactamente el guión, o al menos la sensación. Pienso que una imagen vale más que mil palabras y lo que ha hecho Marina es no hacer concesiones a la película y le ha dado una crudísima realidad que duele mucho y eso ha sido un viaje extraordinario. Con todo lo duro que ha sido también ha sido muy divertido de rodar y muy apasionante. La gente cuando ve la película en el cine se manifiesta a través de lágrimas, risas, aplauden… Eso es el cometido del cine: entrar diferente al que entras. Así que estoy muy feliz.

Asier, háblanos de Lupita, un personaje secundario pero que está haciendo mucho ruido. ¿Cómo encaraste el papel?

Asier: En principio para cualquier actor que te propongan un papel así es un regalo ya. Es mas la vida o Marina que me da este regalo, y desde que leí el guión me enamoré perdidamente, no solo de Lupita, sino de las cuatro protagonistas y de la historia. Me flipé mucho (porque lo que más me gusta es fliparme). Creo que para ser actor tienes que tener el nivel de flipe muy alto y luego trabajar mucho, por supuesto. Y Lupita es un personaje para rebuscar y rebuscar. Y tenía mucho miedo porque ni yo ni Marina queríamos caer en tópicos. Queríamos hacer una mujer y encontré a Lupita o ella me encontró a mí. Un día quedé con Marina porque como tenía ese miedo de parecer Rosendo, de no ser una mujer y de verme disfrazado. No sabía si estaba haciendo una película o estaba vestido de despedida de soltero. (Risas) Así que me lancé. Un día quedé con un amigo que es maquillador, peluquero y le dije de hacer una prueba. Y llegué al ensayo vestido de Lupita. Yo quería ir por las calles de Madrid vestido de mi personaje. Fui encontrándome mona poco a poco y empecé a encontrar ese punto.

¿Cómo describes a Lupita?

Asier: Sobre todo, lo que mas me fascina de Lupita ya no es solamente que sea un transexual que es precioso para un actor y todo lo poético que conlleva, sino el carácter de Lupita, que es la más noble, el alma más buena, la más maternal y sin que se den cuenta las demás es la que mantiene el grupo unido. Lupita lo ha pasado igual de mal que ellas pero también ha debido tener una vida dura y no solo Rosa. Toda esta historia para mí ha sido un lujo vivirla porque es como meterse en la vida de unas personas que sufren tanto y el público se convierte en un voyeur porque la atmósfera de la corrala es tan real, tan perfecta. Además tuve 40 de fiebre prácticamente todo el rodaje y así la casualidad me ayudó a hacer a Lupita más floja. Lo que más me ayudó es ver con los ojos de Rosa y darme cuenta de la relación que tenían sin haber hablado casi nada. Tuvimos dos o tres ensayos pero fue todo de confianza total y ya teníamos la relación y el pasado y quien es la una para la otra y el amor que hay y yo sin pensarlo demasiado lo entendí todo a la primera. Fue asi de fácil la verdad. Y con algo tan complejo esta historia.

Carmen ¿Cómo trabajaste al personaje? ¿Qué pautas te dio Marina?

Carmen: No lo sé. No soy una actriz que vaya mucho al combo, no tengo costumbre y yo no sabía qué película estábamos haciendo, quiero decir… no sabes el efecto que está creando ni en conjunto ni por separado. Vas viendo el trabajo de los compañeros y puedes acercarte más, pero es una cuestión de sensaciones, no eres consciente de que estás trabajando con la mirada. Marina quería que en la película fuera la cámara la que nos siguiera a nosotros, no nosotros a la cámara. Yo creo que eso está conseguido, no sé si tanto como yo hubiera querido, pero está. Tienes que situarte con conciencia de que la cámara está, pero realmente tú tienes que ponerte a sentir, a dar vida, a escuchar y la cámara te va cogiendo. No hay una sensación de decir: “Ahora voy a poner esta cara y escucho a éste (risas).” No está trabajado de una manera técnica. Es el trabajo menos técnico que he hecho en mi vida. De hecho, yo soy una actriz muy técnica, que no tiene que restar a eso organicidad, pero lo soy y me gusta. Aquí no. Era simplemente la vida pasaba por delante. Es un personaje que no soporta la felicidad ajena. Como no la tiene no sabe gestionarla bien. Y hasta la desgracia ajena le resbala.

¿Qué tal ha sido trabajar con la pequeña Lucía Balas? Cuéntanos su relación con tu personaje.

Carmen: De hecho, surge la sensación de rechazo hacia Rosa, mi personaje, al tratar con la niña, pero ella simplemente quiere protegerla. Entra en una realidad y sabe que no le va a dar una buena vida. Quiere salvarla en el fondo y en la forma. Lucía Balas es tan impresionante que es difícil no rendirse a los encantos de esa niña. Solamente verla entrar por la mañana con su gorrito, sus botitas y esa voz dulce saludándonos, esa cara… quieres todo el rato abrazarla, besarla… Y uno piensa que cómo puede el personaje de Rosa guardar esas distancias con la niña, con esa candidez. Pero claro ve un reflejo de ella de cuando era pequeña.

Este año vuelves a estar en 5 producciones, ¿cómo te sienta en sambenito de “la más hiperactiva del cine español”?

Carmen: ¿Eso dicen de mí? (Risas) No es para tanto… Las películas se ruedan, luego se estrenan al año o a los dos años, o a los nueves meses y todo coincide. Sí es cierto que me siento halagada porque gente con tantísimo talento quiera contar contigo en sus proyectos y que te diga que eres maravilloso. Y trabajar con un director novel es lo mejor que te puede pasar. Y este año tenemos ahí una “camada” tan espectacular… Acabo de rodar “Pieles” con Eduardo Casanova que con tan solo 25 años y que yo he visto casi nacer, te sientes privilegiado no, lo siguiente. Estoy muy orgullosa de hacer cine español.

Asier: ¿Tú transformación en Lupita fue más complicado a nivel físico o psicológico?

Psicológicamente más, porque tuve la suerte de tener a dos grandes maquilladoras y peluqueras que creamos el personaje juntas que hacían milagros conmigo. Había mucho de Lupita que entender y darle dignidad a un personaje así, ser consecuente con ella, darle el regalo de ser así. Me parecía muy complejo, pero al principio tuve mucho miedo y me obsesioné pero luego fue muy fácil cuando empecé a trabajar con Marina y con Carmen y Terele. Así al verme ahí con ellas y vestida, los miedos que tenía se me fueron disipando y me relajé.

Carmen y Asier: Os planteáis dirigir un largometraje?

Carmen: No. Rotundamente no.

Asier: Yo sí. Ahora no pero sí más adelante, pero aun tengo mucho que aprender.

Gabriela Rubio

 

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