Una carretera y un niño malherido caminando lentamente y con la mirada perdida. Un comienzo fascinante y a la vez prometedor para un thriller. La trama va avanzando y vamos descubriendo qué piezas del puzzle encajan y cuáles no. Y aquí es donde “Secuestro” pierde la magia, esa esperanza por encontrar una nueva “El cuerpo” o “El orfanato”. La película de Mar Targarona no estira la trama lo suficiente para crear la tensión necesaria. Durante unos 40 minutos “Secuestro” es interesante, llega a fascinar por momentos y crea en el espectador unas ganas inmensas de que le sorprendan con un buen giro. Giro que llega sí, pero que sabe a poco. Cierto es que muchas películas son buenas sin necesidad de sorprender pero lo que no debe hacerse es desvelar algo crucial en la trama demasiado pronto. Y si a pesar de esta regla no escrita así se decide desmantelar la trama sobre la que se basa la película, lo que viene después debe ser ejecutado de una manera magistral y volver a sorprender con algo más inesperado que lo anterior. Y esto es lo que precisamente no ocurre en este inicialmente prometedor thriller.

Una auténtica lástima porque tanto la fotografía como el casting son excelentes. Entre su reparto cabe destacar a Blanca Portillo que interpreta a Patricia, una abogada que ve como su vida da un giro al saber que su hijo desaparece del colegio. Blanca Portillo transmite a la perfección la frialdad a la hora de llevar su vida profesional pero a la vez traspasa la pantalla su amor incondicional por su hijo, regalando al espectador momentos tiernos y sinceros como si de verdad se tratara de madre e hijo. Ha sido un gran acierto por parte de la directora incluir a Blanca Portillo como protagonista en una película. Siempre ha sido, es y será una de las mejores actrices en el panorama español y a la que nunca se le ha dado un papel de este tipo. Blanca siempre ha actuado de secundaria lo cual nunca ha sido entendible ni siquiera lógico. Directores de España, ¿por qué ignorar este tipo de talento? Un poquito de por favor.

Otra de las maravillas a nivel interpretativo en “Secuestro” es el pequeño Marc Domenech que interpreta a Víctor, el hijo de Blanca. Con tan sólo once años este pequeño gran hombre se come la pantalla y eso que es la primera vez que se pone delante de una cámara. Atentos porque puede que estemos ante el nuevo Haley Joel Osment español.

También hay que destacar la química entre estos dos actores que definitivamente es lo mejor de este segundo largometraje de la directora Mar Targarona. Se transmite a la perfección la unión madre e hijo a través de una dependencia sana. Dos seres solos en el mundo, atormentados por lo que les rodea en su día a día y que encuentran la paz y se sienten a salvo cuando están juntos.

Aparte de Blanca y el pequeño Marc, hay que destacar los correctos papeles secundarios de Macarena Gómez y José Coronado. Éste último nunca defrauda “echen lo que le echen”.

Por desgracia ni unas buenas interpretaciones ni un buen planteamiento pueden salvar una película. “Secuestro” carece de ritmo tras su primera media hora y cae en un thriller previsible y con tópicos que a estas alturas no deberían permitirse. Una pena que no estemos ante una nueva sorpresa como lo fueron “El orfanato” o “El cuerpo”, películas que mantienen la tensión hasta el último momento.

Nota: 3

Lost Cheese

RedaccionCríticasBlanca Portillo,cine español,Críticas,José Coronado,Macarena Gómez,Secuestro
Una carretera y un niño malherido caminando lentamente y con la mirada perdida. Un comienzo fascinante y a la vez prometedor para un thriller. La trama va avanzando y vamos descubriendo qué piezas del puzzle encajan y cuáles no. Y aquí es donde “Secuestro” pierde la magia, esa esperanza...