Esta mañana os ofrecíamos nuestra entrevista a Miguel Ángel Lamata, director de ‘Nuestros Amantes’. Y ahora saltamos del género cómico-romántico al drama de suspense con Helena Taberna, directora de la otra película española de la semana: ‘Acantilado’. Este thriller inspirado en la obra de Lucía Etxebarría supone la vuelta al largometraje de la realizadora navarra, autora de películas como  ‘Yoyes’ o ‘La buena nueva’.

‘Acantilado’ tuvo su premier en el festival de Málaga y ahora llega a los cines de toda España. El filme sigue a un joven (Daniel Grao) que viajará hasta la isla de Gran Canaria en la búsqueda de su hermana, que está desaparecida tras ingresar en una secta. Os dejamos con nuestra entrevista a Helena Taberna:

¿Por qué la búsqueda de uno mismo unido a la temática de las sectas? ¿Qué te llevó a rodar sobre esto?

Seguramente más lo primero que lo segundo. Es decir, ese miedo a la docilidad que vamos generando en nuestra sociedad donde todo cada vez va siendo más creado, donde hay menos libertad y todo está más marcado. Yo siempre he tenido una tendencia a encontrar mi sitio, la lucha entre libertad e individualidad, pertenecer al grupo es el tema que a lo largo de mi filmografía está presente, como ya estaba en “Yoyes” cuando entra en la organización y el precio que paga por salirse. Ya se encontraba en la familia de la literatura, los que pertenecen a grupos de escritores tienen algunas ventajas como también inconvenientes y los que no pertenecen tienen la ventaja de la libertad, pero también la desventaja de la no existencia en muchos casos. A mí eso siempre me ha interesado, el concitar, ya que mi ideal de la sociedad sería que el ser humano fuese lo más libre posible, pero nunca creo que esa libertad se produce en soledad sino en esa búsqueda entre el yo y el nosotros.

En 2006, junto a otras directoras, fundaste CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de los Medios Audiovisuales). ¿No crees que sigue habiendo pocas mujeres que dirigen?

Sigue habiendo pocas, lo que no significa que no esté orgullosa de que en aquel momento pusiésemos en marcha esa aventura. Es una iniciativa necesaria y en ese sentido el objetivo creo que está cubierto, porque no queríamos dar pena, sino una presentación digna, el hecho de existir en la industria del cine y siempre con respeto. Todavía tiene que ponerse más en marcha y queda mucho por hacer, sobre todo en entidades públicas. Hay un movimiento de simpatía en mujeres hermosas comprometidas, buenas actrices, directoras… Es una vía que se está abriendo, creando de esta manera una solidaridad en el mundo del cine muy bonito y que une a CIMA con todo este movimiento actual.

El eslogan de la película es “Debes escuchar el silencio”. Es una frase que tanto antes como después de la proyección invita a la reflexión. Explícanos un poco más sobre esto.

Tiene que ver con el título de la novela (“El contenido del silencio”) y con el concepto con el que he trabajado la película. Sin embargo, el título de la novela no nos funcionaba tan bien para el cine y además iban a estrenar Martin Scorsese y Pedro Almodóvar películas con la palabra silencio, y por eso decidimos cambiarlo por “Acantilado” que es más rotundo, va con la temática y creo que es perfecto. La idea de esta película era que los personajes ocultasen más que mostrasen, de hacer partícipe al espectador, y es con esta película con la que más he conseguido esa unión a lo largo de todo el proceso, de construcción mutua. Con “Acantilado” os propongo un camino que traspasa el desasosiego y, como bien comentó un crítico, la película viene como olas o como capas. Así que la literatura y el cine son lenguajes tan diferentes que al inspirarme o al hacer una adaptación literaria, justo como a mí me gustan los extremos, pensé que si me meto en el silencio, me meto. Y la palabra en literatura resiste el silencio, y en cine al ponerlo en imágenes es un protagonista más, no es una cosa banal. He cuidado tanto la planificación y el hecho del paisaje como un personaje más; como también he cuidado a los actores en sus interpretaciones y en sus personajes hasta donde entraban. Eso me gusta que pase como también el riesgo en el acantilado en el que me he puesto yo también en muchos momentos. Hay que arriesgarse, lo cual también es estimulante para los demás. Yo también tengo lo mismo que mis personajes: la necesidad de afecto, un miedo a la soledad… miedos que hay que ir combatiendo y creo que se combaten mejor desde la valentía, desde cierto riesgo, pero debe ser un riesgo personal, no un riesgo porque está de moda. Yo siempre hago un cine para comunicar, a mi no me interesa hacer algo que esté cerrado en un armario. Por eso siempre he construido historias que tengan una primera lectura más sencilla, una película que tenga ritmo y que tenga una lectura en donde personas con poca preparación intelectual o artística asistan a esa ceremonia y perciban un relato que empieza, mantiene el interés y termina.
Todos pertenecemos a ciertos grupos humanos que nos protegen y sabemos que pertenecer a ellos nos da cosas y nos quita otras. Esto también se puede considerar una especie de secta. Con respecto a las sectas, tenemos un imaginario construido sobre ellas, las oficiales, o concebimos una idea concreta a través de personas que conocemos que han pertenecido a ellas y que necesitan una desprogramación. En la película al contar una historia creo que fue un acierto el crear una línea de investigación policial que sostiene el relato para que mientras tanto los personajes que transitan vayan mostrándonos esa mayor complejidad o ese aliento poético que creo que el cine es bueno que tenga.

¿Cómo ha sido tu evolución como directora desde “Yoyes” hasta “Acantilado”?

Yo he ido probando cosas, y concretamente en esta película quería no tener la servidumbre de la temática porque hasta ahora las escenas que he contado me han importado mucho, pero quería saber qué pasaría si me dedicara solamente a contar algo más del alma sin perder esa mezcla de acción y de intimismo con un toque de realidad.
Los dos últimos cortos que hice, antes de saber que estaba preparada para un largometraje, fueron uno muy narrativo y otro muy visual: “Alsasua 1936” y “Nerabe “.
Ha sido también una evolución que ha ido en paralelo con mi vida. Hasta algún momento en la vida el cine había sido mi herramienta de vida y mi terapia y mi placer. Luego pasé al otro lado para contar cosas que me importaban mucho y hacer partícipes a los demás de esas cosas. Estéticamente también ha habido una evolución y esta película ha sido un salto en el poderío visual y en la puesta en escena. Desde el principio tuve en cuenta lo que decía Hitchock: ”Arranca bien y luego a ver qué te pasa”. Por eso la importancia de mantener el misterio y el suspense hasta el último momento y luego, al final, descolocar al espectador.

¿Nos puedes dar una pista sobre tus próximos proyectos?

Sobre proyectos futuros puedo adelantaros muy poco. Solo me limitaré a daros una pista: frontera Méjico Estados Unidos.

‘Acantilado’ se estrenará este viernes en cines. Repasa nuestras entrevistas a sus protagonistas Daniel Grao y Juana Acosta.

Autor: Gabriela Rubio

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