‘Un día perfecto para volar’ es uno de los retratos paternofilial más auténticos que ha hecho nuestro cine. El film nos descubre durante el recorrido de padre e hijo por paisajes campestres del Garraf una relación basada en el diálogo, la fantasía y divulgación. El padre (Sergi López) estimula la imaginación del niño con cuentos inventados por él mismo sobre gigantes, en los que la naturaleza juega un papel fundamental. Una evocación que irremediablemente nos tocará el corazoncito a los de la generación pre-smartphone, y especialmente a los pueblerinos (como quien escribe estas líneas).

Las interacciones padre e hijo desprenden tal autenticidad -incluyendo largos planos secuencia de diálogos que rebosan espontaneidad en las reacciones de ambos- que es casi increíble pensar que no sea algo improvisado. Y, a su vez, son en ocasiones tan certeras que resulta increíble pensar que no han sido guionizadas. Por supuesto, nada sería posible sin un inmenso Sergi López y sin el niño (Roc Recha, hijo del director) absolutamente perfecto.

Ese es el mayor milagro de un interesante ejercicio narrativo, sin embargo insuficiente para lograr sostener todo un largometraje. Inevitablemente, y pese a los momentos de fascinación, la película resulta aburrida y exige un esfuerzo que -me temo- no todo el espectador estará dispuesto a entregar.

Nota ‘El Blog de Cine Español’: 4,5

Óscar TACríticasMarc Recha,Sergi López,Un día perfecto para volar
'Un día perfecto para volar' es uno de los retratos paternofilial más auténticos que ha hecho nuestro cine. El film nos descubre durante el recorrido de padre e hijo por paisajes campestres del Garraf una relación basada en el diálogo, la fantasía y divulgación. El padre (Sergi López) estimula...