Hoy nos ha dejado una figura indispensable en nuestra cinematografía. Una mirada única y libre, y el último amante sin complejos del erotismo, tras habernos dejado hace dos años el otro gran voyeur y descubridor de talentos de nuestro cine, Bigas Luna.

Repasamos en profundidad la filmografía de Vicente Aranda, cuyo fallecimiento va a ir adquiriendo mayor peso a medida que pasen los dias. Una pérdida enorme y que supone quedarnos sin uno de los directores fundamentales de nuestro cine.

A pesar de sus 88 años y de estar aquejado de Parkinson -lo que le imposibilitaba notablemente, muy a su pesar-, él se consideraba aún en activo y con esperanzas de seguir rodando. De hecho, tenía un guión guardado en el cajón.

Aunque no logró rodar desde el 2009 con su último largometraje, “Luna caliente”, él hubiera deseado poder seguir haciéndolo y permitir a su numeroso público seguir disfrutando de su talento único para retratar las bajas pasiones e infelicidad del ser humano, a menudo canalizada a través del sexo.

Bien es cierto que sus últimas peliculas no estuvieron a la altura de sus grandes obras, pero ello no debe hacernos olvidar ni minusvalorar la importancia de su figura.

Estamos, sin duda, ante uno de nuestros directores más celebrados nacional e internacionalmente. Dotado de un estilo muy personal, siempre sabía imprimir su particular sello a todas sus historias.

Un autor transgresor como pocos -en especial por su tratamiento de las escenas eróticas- y enormemente polémico por un peculiar carácter que le ocasionó numeroso enfrentamientos con productores y autores, pues era un hombre que siempre decía lo que pensaba y trataba de hacer valer su opinión por encima de todos.

La plana mayor de nuestros actores trabajó con él. Con varios repitió en numerosas ocasiones y muchos de ellos fueron recompensados con premios trabajando a sus órdenes. Fue decubridor de nombres del calibre de Victoria Abril (a la que dirigió hasta en 12 ocasiones), Maribel Verdú (con 14 años para “El crimen del Capitán Sánchez”, el episodio de la mítica “La huella del crimen”) o Pilar López de Ayala.

Dos caracteristicas le definen como realizador: el ser un gran director de actrices, pues daba una especial y mayor importancia a los personajes femininos; y su faceta de adaptador literario, llevando a la pantalla algunos de los textos y autores fundamentales de la segunda mitad del s.XX, desde Marsé (en 4 ocasiones), hasta Vázquez Montalbán, pasando por Martín Santos, Gala, o Andreu Martin.

Ganó numerosos premios, desde el Nacional de Cinematografia, hasta el Premio Goya como director por “Amantes”, premio al que optó hasta en 11 ocasiones como director o como guionista.
También concurrió en varias ocasiones en certámenes cinematográficos tan importantes como Berlín, Cannes o San Sebastián, permitiendo que Victoria Abril (en Berlin y Donosti) o Imanol Arias y Pilar López de Ayala (con sendas Conchas de Plata) lograran máximos reconocimientos.

Su debut en 1965 con “Brillante porvenir” se engloba dentro de la llamada Escuela de Barcelona, cine de marcado corte experimental y vanguardista, al que siguió “Fata Morgana”, título clave de esta corriente cultural.

Luego llegaron “Las crueles” y “La novia ensangrentada”, que consiguieron renombre dentro del cine de género.
Y con “Clara es el precio” y Cambio de sexo” aportó una visión de las relaciones sexuales inédita hasta entonces en nuestro cine. Además, en esta última descubrió a Victoria Abril, iniciando una larga y fructífera relación.

Seguidamente, empezaron a llegar sus primeras adaptaciones literarias con “La muchacha de las bragas de oro”, “Asesinato en el Comité Central”, o “Fanny Pelopaja”, que de inmediato se convirtió en título de culto y es uno de los mejores thrillers que ha dado el cine español.

A continuación llega la “etapa de oro” de su carrera, encadenando sus más grandes obras y que le convirtieron en uno de nuestros más grandes cineastas: “Tiempo de silencio”, “Si te dicen que caí”, el díptico de “El Lute” (encumbrando a Imanol Arias) y “Amantes”. Ésta última es considerada unánimente como su gran obra y uno de los títulos clave de nuestra cinematografía, repleta de escenas icónicas en la memoria de todos, y con unas interpretaciones de su triángulo protagonista dignas de toda clase de premios y elogios.

A partir de entonces combinó títulos de prestigio como “Intruso” o “El amante bilingue”, con importantes éxitos de taquilla (“Celos”, “La pasión turca”, “Libertarias”, “Carmen” o “Juana la Loca”).
Con su madurez llegaron los grandes pinchazos a todos los niveles, como “La mirada del otro” -curiosamente su pelicula favorita-, “Tirant lo Blanc” o “Canciones de amor en Lolita’s Club”. Eso sí, en todas ellas seguía fielmente experimentando con las pasiones, los deseos, o los celos.

Una trayectoria de casi 45 años, que hace que su nombre y su filmografia figuren ya con letras de oro entre los nombres imprescindibles de nuestro querido cine español.

Jorge Agulló Bellvert

Óscar TANoticiasVICENTE ARANDA
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