Hay ocasiones en las que el espectador desconoce completamente el film que va a visionar. Últimamente, en mi caso, soy partidario de esto al no tener ninguna idea preconcebida de lo que voy a ver, pues mis expectativas pueden variar respecto a la idea que tengo del film si anteriormente he visto algún otro tipo de avance o conocer de antemano el argumento del largometraje en cuestión. Es cierto que eso puede suponer un riesgo, pues aunque en determinadas ocasiones me he llevado una gratísima sorpresa ante determinadas películas, puede que la cinta en cuestión sea todo lo contrario, una pérdida de tiempo absoluta de la que lo mejor hubiera sido desconocer su existencia. Pues bien, La luz con el tiempo dentro es uno de estos casos, pues desconocía por completo el argumento de esta película española (o cualquier cosa de ella), la cual sigue la vida de Juan Ramón Jiménez, y sinceramente, hubiera preferido vivir en mi ignorancia ante el semejante suplicio que ha sido visionar esta historia.

La luz con el tiempo dentro intenta ser un viaje por la vida y alma de Juan Ramón Jiménez. Él no sólo es el protagonista, sino, en la medida de lo posible, el narrador. Con este objetivo se ha extraído todo el material posible de su vida y obra, se ha intentado que el poeta hable con su propia voz. Gran parte de su discurso está rescatado de su biografía, de su poesía y de su prosa, hasta el punto de que, algunas secuencias, son reproducciones adaptadas de relatos suyos.

Entiendo que hay determinadas películas que cuentan con un presupuesto cero o presupuestos ínfimos (como es este caso, en la que no recibieron ningún tipo de subvención), pero eso no quita para que la película descuide tantos elementos, y es que la aquí presente La luz con el tiempo dentro no se quita la etiqueta de una producción cutre en ningún momento…y eso que estamos hablando de un film que en todo momento se toma muy en serio y que para mas INRI, nos habla de un personaje tan interesante como Juan Ramón Jiménez. Descuida tanto los elementos que apartados como el de fotografía (de la que se pudo sacar un partido inmenso…y no lo hace, dejando que la producción luzca cutremente), dirección artística (hubo un momento donde me llevé las manos a la cabeza cuando vi que en uno de los exteriores…hay adosado en un cristal la publicidad de un Banco…y no un banco de entonces, sino de los de ahora) y banda sonora (horrible, te saca continuamente de la película pues chirría sobremanera) no dan pie con bola, sin darse cuenta que no ayudan nada (sino todo lo contrario) a meterse en la película. Parece un producto de serie Z sin exagerar ni un ápice, y eso que estamos hablando de un biopic serio que, por momentos, crea la risa involuntaria…

Y es una pena que suceda esto ante un personaje tan interesante y del que se ha hablado muy poco en el cine como Juan Ramón Jiménez, por que cuenta con un guión bastante correcto cuya dirección no le hace justicia ni por asomo. Es cierto que se deja llevar por lugares comunes en su desarrollo, pero creo que, de todos los apartados que posee el film, este es el que se ve mas perjudicado por la caótica dirección, que se siente desganada ante un relato que pudo ser apasionante, y no alcanza este calificativo ni en sus mejores sueños (debido a un ritmo soporífero). Lo dicho, el guión, sin ser nada del otro mundo, al menos cumple correctamente con sus personajes y con el desarrollo de la historia, pero el enfoque que se le ha dado al resto de la producción lo ha perjudicado hasta matarlo, prácticamente.

Algo a lo que tampoco ayuda una pésima dirección de actores, donde solo la veteranía consigue rescatar algo el desastroso trabajo que se ve tras la pantalla, y no creo que sea por que como intérpretes sean malos, sino por lo mal dirigidos que están, siendo el caso de Marc Clotet el mas perjudicado ante un personaje que le viene demasiado grande, y donde se nota que no se le ha exprimido lo suficiente el potencial que puede ofrecer este actor (cada vez que intenta seducir a una mujer es…sin comentarios), por no hablar de algunos secundarios que, así de sencillo, provocan la carcajada involuntaria (la enfermera, Rafael Alberti, los personajes con el peor acento francés que he escuchado en una película, las amantes…lo dicho, un no parar). Al menos, es un gusto que cada vez que aparecen Ana Fernández y Carlos Álvarez-Novoa, el film crezca como la espuma ante el buen hacer de estos veteranos, especialmente este último, que por fortuna protagoniza la segunda mitad del film, aguantando el peso del mismo como buenamente puede.

La luz con el tiempo dentro es un film mediocre, una película que no hace justicia, ni por asomos, a este personaje tan importante de la cultura española. Puede que muchos pongan la excusa que debido a su ínfimo presupuesto el film luzca así de cutre y narrado de forma soporífera, pero he aquí que un espectador ha visto producciones de alto calibre en producción cuando tenían un presupuesto cero, con resultados magistrales….y este no es el caso, dejando a entrever que su director descuida elementos tan importantes en el cine, y descuidando sobre todo el elemento mas importante del film: entretener y atrapar al espectador. Esta película no lo hace en ni un solo instante.

Nota El Blog de Cine Español: 2

Manu Monteagudo

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