Hay una obra teatral por la que siento especial predilección. Se llama La muerte y la doncella, de Ariel Dorfman, y en ella nos cuentan las consecuencias que acarrea la violencia a través de un personaje femenino, Paulina, que sufrió las consecuencias de una dictadura y cómo, años después, ella se enfrenta a su pasado secuestrando a uno de los supuestos culpables de su secuestro, tortura y violación. La obra, que tuvo una adaptación al cine por parte de Roman Polansky inmejorable, profundizaba de forma maravillosa en el tema de la venganza y la justicia…¿debemos atenernos a lo que dicte la ley o es preferible tomarnos la justicia por nuestra cuenta? Comento esta obra porque la película española “Fuego”, que se estrena este viernes 28 de noviembre, recuerda en cierta parte a la premisa de aquella obra, con el tema de ETA como motor principal, aunque desgraciadamente, no alcanza, ni de lejos, la calidad de la obra de Ariel Dorfman.

Carlos (José Coronado) es policía. Un día, una bomba colocada en su coche mata a su mujer y deja sin piernas a su hija de 10 años. Él resulta ileso. Once años más tarde vive en otra ciudad, Barcelona, y parece una persona distinta; trabaja en una importante empresa de seguridad. Su hija (Aída Folch) parece haber superado aquel duro trauma, aunque las secuelas físicas sean imborrables. Carlos, en cambio, a pesar de los años de severo tratamiento psicológico, no lo ha superado. En su alma solo hay cabida para un sentimiento que consume a los demás: el odio. Y un único objetivo: la venganza.

Uno de los principales problemas de la película “Fuego”, es que nunca termina de encontrar el tono: quiere contar tantas cosas que, la sensación que da, es que se queda a medias en todo. La sensación deslavazada del conjunto queda patente cuando nos percatamos que sus personajes, primero, nos importan bien poco debido a un guión que no desarrolla a sus personajes, tirando por tópicos cuando en un relato como este, pedía a gritos una complejidad moral que, en este caso, no se nota por ningún lado. Es cierto que los ejecuta con consecuencia (y me sorprendió que en su clímax final, se arriesgara un poco), pero la manera de llevarlos hasta ahí, no es que no se creíble, es que apenas se ve (especialmente llamativo en el caso de Carlos…sus actos finales resultan inverosímiles ante una actitud que no nos creemos).Su guión apenas es sutil, y ante un tema tan delicado como el que trata, su forma de ver al grupo terrorista resulta casi infantilizada en una escena que, tendrá de todo, menos tacto (la escena del bar), y lo mismo podría decirse ante el tratamiento de la invalidez de la hija de Carlos (cuyas escenas con su “criado”, resultan sonrojantes).

Y da rabia, especialmente, cuando en ella se encuentran elementos interesantes que si hubieran contado con un guión que necesitaba de varios retoques y mayor profundidad, habrían hecho de este film una propuesta muy recomendable, pues la labor de puesta en escena resuelve visualmente ciertas escenas que transmiten mucho mejor al personaje principal que el propio guión, especialmente una fotografía estupenda que destaca por el color rojo que envuelve al personaje, representando su estado de ánimo (aunque también sirve estupendamente para integrar los flashbacks), y también, por un intento de emular a Hitchcok en su banda sonora con sonidos que recuerdan a Bernard Herrmann cuando el film trata el terma de la venganza (no me digáis el por qué, pero en determinados instantes, me recordó a Vértigo)…aunque en este apartado he de decir, que en otros momentos fracasa al martillear escenas con su música en escenas que no pegan ni con cola (especialmente con aquellos entre Aritz y Carlos), y que hacen mas inverosímil la situación que estamos viendo.

Respecto al trabajo interpretativo…hay de todos los colores, aunque todas las miradas acapararán a José Coronado, y he de decir que resulta bastante irregular, pues hay ciertos instantes donde el actor está estupendo (especialmente cuando no habla, pues su mirada nos dice todo del personaje) pero en otros, por culpa seguramente de sus diálogos y guión, no nos lo creemos, pues en ocasiones parece que ni el mismo se cree su papel con semejantes diálogos. Lo mismo podría decir de Aída Folch, aunque en este caso resulta mas grave, porque en ningún momento resulta convincente (salvo en sus momentos finales por que tiene que llorar…y ya), pero el caso de Jaime Adalid es de juzgado de guardia…además de lidiar con un personaje que no encaja con el tono del film (es el supuesto contrapunto cómico…por supuesto, no funciona),su acento imposible te saca por completo de la película (se supone que es polaco…se supone, claro). Distinto es el caso de Montse Mostaza, que esta excelente en todo momento y muy creíble en su rol (la antigua amante de Carlos), Leyre Berrocal, que se muestra convincente en todo momento (especialmente en una de las mejores escenas que tiene el film…el encuentro entre su personaje y la madre de su marido preso)y ,s obre todo, Gorka Ufiaurre como hijo del preso etarra, que es puro encanto (sus escenas junto a Carlos, si no fuera por la música, resultan de las mas creíbles).

Es una pena, como he dicho anteriormente, que no saque mas partido de una premisa que se podía haber saldado con algo mucho mas interesante, pues, aunque el film termine siendo consecuente con su discurso, su desarrollo se antoja poco creíble (y no os lo he comentado…pero posee la lluvia mas falsa que he visto en mucho tiempo…tanto, que ni los personajes se mojan), y además…poco apasionado, ante un guión que nunca encuentra su propio tono (la inclusión romántica resulta la mar de forzada) y que no resulta nada sutil con un tema tan delicado como este. No aprovecha el material que tiene entre manos, y ese es su mayor delito.

Quizá fuera porque tenía grandes expectativas ante este film, pero desde mi punto de mi vista no las ha cumplido, aunque, innegablemente es un film que se deja ver. Pero en una producción que trate un tema tan delicado como el de la venganza de una de las victimas de ETA, que su resultado sea un mero “se deja ver” no me vale.

Nota El Blog de Cine Español: 5.

Manu Monteagudo

RedaccionCríticasAida Folch,crítica,fuego,José Coronado
Hay una obra teatral por la que siento especial predilección. Se llama La muerte y la doncella, de Ariel Dorfman, y en ella nos cuentan las consecuencias que acarrea la violencia a través de un personaje femenino, Paulina, que sufrió las consecuencias de una dictadura y cómo, años después,...