Exageración y melodrama son dos palabras que describen a la perfección la nueva película de Manuel Gómez Pereira: La ignorancia de la sangre.

Un thriller policíaco inspirado en la novela homónima escrita por Richard Wilson, que peca desde el primer minuto por tratar de conjugar demasiados elementos que terminan jugándole en contra a la trama.

La historia mezcla secuestros, espionaje, terrorismo islámico y mafias rusas y creo que resulta igual de confusa para el espectador como para los intérpretes. Estos últimos, conformados entre otros por Paz Vega y Juan Diego Botto, no terminan de lucirse en la pantalla… de hecho, un poco lo contrario: resultan superfluos y todas sus sensaciones caen un poco en la plasticidad, por lo que no terminan de conectar con el público que en ningún momento se emociona con sus historias.

Y es que el mayor problema que tiene La ignorancia de la sangre es la poca credibilidad que tiene. Pocas cosas parecen de verdad y logran convencer a los espectadores, sobre todo porque son tan evidentes que cantan de falsas. Algo de sutileza le hubiera venido maravillosamente.

Evidentemente al no ser convincente y no lograr conectar con la trama, la historia termina siendo un poco aburrida y caótica… cosa que se hubiera podido evitar abarcando un poco menos y centrándose en algún problema en particular: vamos, la típica frase de “menos es más”.

Para no ser injustos, no todo es malo en la película de Gómez Pereira. En ella se nota un trabajo técnico bastante aceptable, y un esfuerzo por tratar de crear un entorno turbio que hiciera funcionar la película. De no ser por la complejidad y el excesivo drama, seguramente hubiera funcionado bastante mejor.

Daniela Rosas Olavide
Puntuación: 4

RedaccionCríticasCríticas,Juan Diego Botto,La ignorancia de la sangre,Paz Vega
Exageración y melodrama son dos palabras que describen a la perfección la nueva película de Manuel Gómez Pereira: La ignorancia de la sangre. Un thriller policíaco inspirado en la novela homónima escrita por Richard Wilson, que peca desde el primer minuto por tratar de conjugar demasiados elementos que terminan jugándole...